Autor: QUIJANO. 
   Lagunas y vicios de una reforma constitucional     
 
 Informaciones.    03/07/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

LAGUNAS Y VICIOS DE UNA REFORMA CONSTITUCIONAL

For QUIJANO

TRAS diversas peripecias en el Consejo Nacional del Movimiento, parece que, por fin, llega a las Cortes el proyecto de ley de reforma constitucional, que se dio a la publicidad hace dos meses.

A pesar del ambiente, político creado en torno al mismo, si se examina su contenido literal (en el que destaca el tema parlamentario y el sindical), puede advertirse fácilmente que realiza una labor reformadora puramente virtual, o sea, una reforma en blanco, porque no tendrá, por sí solo ningún significado —ni progresivo ni regresivo— hasla que sea «rellenado» ron leyes ordinarias (ley sindical, ley sobre relación entre Congreso y Senado, ley electoral, ley de Asociaciones Políticas, ley sobre el derecho de reunión, las dos últimas, ya en vigor...).

Ahora bien, eso no quiere decir que se trate de un puro expediente técnico, pura. Indudablemente, al tiene una clara significación política constitucional. Ocurro que lo realmente definidor del proyecto no en lo que transforma, sino lo que deja Intacto.

En efecto, hay que suponer que, para realizar la reforma constitucional, el Gobierno ha examinado el conjunto di las Leyes Fundamentales, y ha determinado modificar lo necesario de cara & la tan perseguida homologación con el mundo occidental. He.y que pensar, Igualmente, que lo que no se ha modificado es porque se entiende que es perfectamente compatible con una monarquía democrática.

Entonces, el sentido de la reforma constitucional no esta en lo que se cambia —que, como ya hemos

dicho, Implica una remisión a leyes ordinarias—, sino en aquellos puntos basilares de las Leyes Fundamentales que, al dejarse subsistentes, se ven Implícitamente «confirmados».

La explicación del texto reformista hay que buscarla, pues, fuera del mismo, y eso es precisamente lo que vamos a hacer en los siguientes párrafos, centrándonos en los aspectos básicamente estructúrale» del sistema constitucional español, que el provecto que comentamos no modifica, y que son Inaceptables en pura doctrina democrático-liberal.!

Para ello tornar corno punto d« referencia a nuestras tres Instituciones principóles (dejo conscientemente aparto al Rey, cuyos poderes efectivos son muy limitados, puesto que e[ artículo 8.a do la Ley Orgánica del Estado obliga a quo todo lo que el Jefe del Estado disponga deba ser refrendada);

1. El Gobierno: dictadura constitucional

a) No reprcsentatlvldad: En la* democracias liberales —el modelo político que parece se quiere Imitar— hay dos únicos procedimientos para lograr que el Gobierno sea representativo y democrático: o bien «u presidente se ellje directamente por sufragio universal >sls^ temas presidencialistas eleccados Unidos), o bien le extras de la mayoría existente en la Cámara legislativa, elegida también, a su vez, por sufragio universal (sistemal parlamentarlos; e¡.: Inglaterra) 1. No se han inventado otros.

En nuestro país, tras la reforma constitucional, el presidente del Gobierno —y por tanto sus ministros— seguirá, teniendo su origen en una terna presentada al Rey por el Consejo del Reino, órgano cuya naturaleza y tendencia es conocida.

b) Irresponsabilidad: Si el Gobierno es no democrático en su nacimiento, lo sigue siendo durante toda su vida posterior, porquo no responde politicamente ante las Cortes, que no pueden censurarle, ni, por supuesto, ante el Rey, que necesita el acuerdo favorable del Consejo del Reino para destituir al presidente del Gobierno.

c) Poder legislativo: El proyecto de reforma constitucional tampoco ha suprimido tina importante potestad gobernativa, residuo de los tiempos de la monarquía absoluta: el decreto-ley, que el Gobierno, con la sanción del Rey, puede dictar cuando lo considere oportuno (articulo 13 de la ley de Cortes) y para cuva validez no se exige la ratificación parlamentaria. En ningún país democrático s« concibe que esta facultad legislativa no sea controlada por el Parlamento, con el agravante en nuestro caso de que se otorga a un órgano no representativo y no responsable politicamente,

d) Suspensión de garantias constitucionales: Ha sido una secular preocupación del Estado de Derecho someter a la ley las situaciones de anomalía en la vida estatal. Por eso, en los pulses del Área occidental, los estados de excepción —que proporcionan potestades suplementarias al poder ejecutivo— son decretados y tutelados por el Parlamento, en cuanto órgano de la soberanía popular.

En España, por el contrallo, rt articulo 35 del Fuero de los Españoles, también Intocado por el proyecto de reforma, faculta al Gobierno par» suspender las libertades —por ahora Inéditas— reconocidas por ese mismo Fuero, ttn que haya nada, excepto la obligada formalidad, de ´la sanción real, quo lo limite en el ejercicio de esa potestad.

1. El Consejo del Reino: la pieza clave

Va las consideraciones anteriores han puesto de relieve el significado político de este atípico organismo

(que llega a extremos do clara incorrección jurídica en una estructura parlamentaria bicameral) significado que el proyecto de reforma acepta en su Integridad al mantener todas sus funciones j adaptar sin variaciones de fondo su composición Interna. El Consejo del Reino esta montado para recibir en su seno una mayoría de fuerzas de claro signo conservador y no representativo (pensemos en los seis altos cargos y en los cinco senadores) que, si monopolizar el nombramiento del presidente del Gobierno, fijará la línea política de éste en un sentido indubitadamente continulsta.

Del Consejo del Reino arranca nuestro entramado constitucional; por eso, el mantenimiento.da ta configuración jr poderes vid» de raíz el Intento reformista,

í. Las Cortes: órgano Impotente

a) Negación de la autonomía reglamentarla: La disposición transitoria cuarta del proyecto de reforma señala que el Congreso y el Senado redactaran su reglamento «de acuerdo con el Gobierno». Se mantiene, pues, la negación de un elemental principio consagrado en el derecho parlamentario: 1a autonomía reglamentarla. Entre otras cosas, no es fácilmente comprensible que una asamblea que debe tener como tarea primordial controlar al Gobierno, no pueda decidir qué Instrumentos va a utilizar para realizar con eficacia «a labor sin el placet del órgano a quien precisamente tiene que fiscalizar.

b) Control del Gobierno sobré el orden del día: Hay un viejo adagio democrático que dice: «Las asambleas parlamentarias son dueñas de lu orden del dia», lo que quiere decir que solo ellas deben decidir las materias que serán objeto del trabajo parlamentarlo. La Importancia de la cuestión no necesita resaltarle; con razón le ha señalado que «determinar el ord;n del día es determinar el contenido de la actividad política». En los tiempos actuales, es cierto, aquel adagio ha perdido parte de virtualidad, pero los parlamentos democráticos siguen teniendo un lugar reservado en el orden del día para Incluir sut propios asuntos ^proposiciones de ley nacidas en la Cámara, interpelaciones, preguntas, mociones, etcétera), sin que ningún Gobierno pueda impedirlo.

Nada de esto ha ocurrido en nuestras Corles, ni ocurrirá des-púei de la reforma constitucional proyectada, porque ésta Ignora el tema.

En efecto, según et articulo 8.• do Ia ley de Cortes —también subsistente—, el presidente de la Camara «fija, de acuerdo con el Gobierno, el orden .del día tanto del Pleno como de las comisiones».

En suma, el proyecto de reforma deja subsistente y, por tanto, acepta como buenos aspectos fundamentales do un sistema en el cual la dirección política está monopolteada por un Gobierno cuyo presidente nace del Consejo del Reino, posee un poder legislativo autónomo (decretos-leyes) y es Irresponsable politicamente ante las Cortes, a las que, ademas, domina en cuanto que decide sobre su reglamento y sobre su orden del día. Todo ello configura lo que podríamos llamar una «dictadura emutltaclonaln del Gobierno y su presidente, apoyada en una tácita alianza con el Contejo del Reino. Eso es lo que el proyecto no transforma y lo que la opinión pública no ha visto, deslumbrada por 1» Ide» del sufragio universal. Pera es lo que, en nueítra opinión, rere!» diáfanamente el sentido político do la relorma constitucional en marcha. Porque —y esto es de Importancia trascendental para el próximo futuro de nuestra Patria—, tras un referéndum como el que se prepara podría deducirse abusivamente que el pueblo no sólo acepta la reforma, sino que también es partidario de que lo no reformado siga asi por muchos años.

LA REFORMA —TAL COMO ESTA PLANTEADA— PUEDE DESEMBOCAR EN UNA DICTADURA CONSTITUCIONAL DEL GOBIERNO.

 

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