El paso a la democracia no es una "vuelta a la tortilla"     
 
 Informaciones.    03/07/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

El paso a la democracia no es una "vuelta a la tortilla"

SE HA DE RENUNCIAR A TODO RE-VANCHISMO Y A TODO TRIUNFALISMO

EL PACTO DEBERÍAN SUSCRIBIRLO LAS FUERZAS POLÍTICAS DEL RÉGIMEN Y DE LA OPOSICIÓN. CANTARERO DEL CASTILLO, PRESIDENTE DEL NUEVO PARTIDO POLÍTICO REFORMA SOCIAL ESPAÑOLA

MANUEL Cantarero del Castillo, abogado, sociólogo, periodista. Antiguo dirigente del S.E.U., su formación política se inició a finales de la década de los 30 en las filas del Frente de Juventudes. Ante el anuncio de un Estatuto de asociaciones políticas, Cantarero fue el primero en crear su Reforma Social Española, curiosa síntesis de doctrina falangista con incursiones en el campo del socialismo, que es rechazada de plano por este último sector político e ignorada por el primero. El problema de la recogida de firmas retrasó la constitución asociativa de R.S.E. Sin problemas, se acoge, como partido político, a la nueva ley de Asociaciones.

—Reforma Social Española ha decidido convertirse en partido político. Sin embargo, n la asamblea general hubo discrepancias sobre esto y votos en contra. ¿Por qué?

—Hubo una discrepancia mínima, dada la proporción reducidísima de votos en contra. Pero fueron votos por la izquierda, en el sentido de que no se aceptase por R. S. E. la nueva ley de Asociaciones Políticas, después de la experiencia habida con la aceptación del Estatuto de Arias.

—Como partido político, ¿se orientará R. S. E. hacia la socialdemocracia o hacia el socialismo?; dicho con otras palabras, si estas dos corrientes se mantuvieran diferenciadas en dos, ¿en cuál entraría usted?

—Hay un sector socialdemócrata (pero con referencia utópica) y un sector más explícitamente socialista.

Lo ideal, como sugerí en la Asamblea sería que socialdemócratas y socialistas suscribiesen un programa que resultase máximo para los primeros y mínimo para los segundos; pero suficiente para mantener la integración. En cualquier caso, yo, personalmente, querría estar en la corriente socialista.

HACE FALTA UN ALA SOCIAL-DEMOCRATA

—En relación con la pregunta anterior, ¿es usted partidario de un solo partido o de dos?

—Soy partidario de un solo partido o de una federación, con su ala moderada, su centro y su ala avanzada dentro; es decir, con una viva dialéctica Interna, pero con opera-tividad unitaria externa. Hace falta una ala socialdemócrata para gobernar a corto plazo y un socialismo para empujar enérgicamente el largo cambio cualitativo de la sociedad.

—Usted habló en la Asamblea del pasado domingo de un Pacto Nacional de todas las fuerzas democráticas. ¿Podría explicarnos en qué consistiría el Pacto y cuál sería so objetivo y qué fuerzas deberían entrar en él?, es decir, ¿cuáles serían las fronteras políticas del Pacto?

—El pacto nacional para mi no es, en principio, mas que la aceptación por parte de las fuerzas del Régimen y de las fuerzas de oposición del hecho de que ambas constituyen partes inseparables de la actual realidad política española y que si unas y otras no se deciden a superar el pasado, dentro de un concepto de culpa colectiva, y no se disponen a tolerarse mutuamente y a concurrir en racional oposición, la democracia no será posible en España. O, al menos, no la será ni pronto ni a un costo bajo. Segrün ello, el pacto —del que debe ser instrumento intermediador el Gobierno— deberían suscribirlo todas las fuerzas políticas del Régimen dispuestas a poner limpiamente en juego democrático el Poder que hoy ocupan, y todas las fuerzas políticas de la oposición dispuestas a atender que el paso a la democracia no es una «vuelta de la tortilla» y que se ha de renunciar a todo revanchismo y triunfalismo. Como ve, algo bastante difícil. Y, sin embargo, si asi pudiese ser, sería lo mejor para unas y otras y, sobre todo, para España.

Pienso que sí ese pacto virtual no se produce, alguien tendrá Que ponerle ortopedia

al proceso. Y, la verdad, ya está, bien de ortopedia...

—También habló de que este pacto fuera también firmado por «fuerzas razonables del Régimen», ¿cuáles son éstas?

—Hablé de fuerzas razonables del Régimen porque, evidentemente, con las que se cierran en banda y no están dispuestas a ceder nada, no puede contarse...

—Reforma Social Española, ¿se presentará a las próximas elecciones?

—Eso dependerá de cómo y para qué sean las elecciones. Si son elecciones para unas Cámaras aceptables y planteadas con plenas garantías democráticas, pues seguramente si. En caso contrario, pues claro que no.

—En estos momentos, ¿cómo ve usted la marcha de la Reforma?

—La marcha de la Reforma es lenta y comprometida. Y, sobre todo, la perspectiva del Referéndum es preocupante. Por otra parte, ha sido una torpeza no democratizar el planeamiento y el proceso mismo d« Ir reforma democrática, porque, ¿quién garantiza que ese diseño del nuevo Estado español que han hecho media docena de señores, sin duda bien intencionados, es de verdad el que desea y más conviene al pueblo español en estos momentos?

—¿Cree usted que las Asociaciones que se convierten en partidos, como es el caso de R.S.E., de U. D. P. E., juegan con más ventaja que los partidos ilegales?

—Eso dependerá. Si la Reforma acaba convenciendo, la ventaja será para las asociaciones y grupos que se constituyan en partidos, acogiéndose a la nueva ley. Si la Reforma se frustra, o resulta un nuevo fraude, entonces la ventaja será —como ocurrió con el Estatuto dt Arias— para los que rechacen acogerse a ella.

 

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