Autor: Unciti, Manuel de. 
 XXVII Asamblea Plenaria del Episcopado. 
 Clima constructivo y confiado ante la nueva Constitución     
 
 Ya.    26/11/1977.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

26-XI-77

INFORMACIÓN RELIGIOSA

Pag. 35 - YA

XXVII Asamblea Plenaria del Episcopado

Clima constructivo y confiado ante la nueva Constitución

Hoy se hará público el documento colectivo sobre el momento constitucional

español - Puesta en marcha del nuevo ordenamiento de la vida económica de la

Iglesia - Directorio para el diaconado permanente, informe sobre la situación

del clero, intervención de un obispo africano y trabajo de las comisiones

episcopales - El nuncio apostólico comentó a los obispos la situación de las

conversaciones sobre los acuerdos parciales para la renovación del Concordato -

La clausura de la Asamblea Plenaria tendrá lugar al mediodía de hoy

El nuncio apostólico de España, monseñor Luigi Dadaglio, se dirigió en el

mediodía de Ayer a la Asamblea Plenaria del Episcopado. Era fácil prever el tema

de su intervención. Y ha sido, realmente, el tema de cómo ha encuentran en el

momento actual las conversaciones Vaticano-Ministerio de Asuntos Exteriores

sobre los acuerdos parciales. Nada se ha filtrado sobre lo dicho por el nuncio

porque la conversación entraba en la esfera de los argumentos confidenciales. De

todos modos, no resulta difícil adivinar la relación existente entre este asunto

y el que los obispos se traen entre manos con referencia a la futura

Constitución.

La comisión especial designada para redactar la declaración colectiva del

Episcopado sobre el actual momento constitucional. interrumpió sus trabajos y

entró en el aula para escuchar la palabra del nuncio. Era un gesto lógico de

deferencia, sin duda; lo era también de voluntad de caminar al unísono

Conferencia Episcopal y Nunciatura Apostólica en todo el amplio campo de las

relaciones Iglesia-Estado, bien a nivel de acuerdos parciales, bien a nivel de

futura Constitución. Por eso, concluida la intervención del nuncio apostólico,

1a comisión especial siguió con su trabajo. Llevan ya empleado en este cometido

una buena parte de la tarde del jueves, la mayor parte de la noche del jueves al

viernes y toda la mañana del viernes. Ayer por la tarde pasaron el texto al

Pleno, recogieron las enmiendas, y todo hace esperar que el documento estará ya

listo para ser dado a conocer hoy mismo, al término de la Asamblea.

Las aportaciones hechas por los obispos para enriquecimiento de las líneas

maestras presentadas en su día por la Comisión Permanente, han sido numerosas y

algunas de singular importancia. Aparte de las ya indicadas en la crónica de

ayer, y que surgieron en el aula cuando ésta hubo de decidirse por la

publicación de un documento y por la aceptación como base del mismo de lo

preparado por la Comisión Permanente, en sólo la tarde del jueves se

contabilizaron 18 nuevas intervenciones. Hay en estas intervenciones una clara

postura de colaboración. Se tiene una gran conciencia de la importancia de la

futura

Constitución para la convivencia social y se quiere evitar que el momento se

diluya en partidismos. Por bien del pueblo, fueron varios los obispos que

reclamaron como necesaria una buena precisión de lo que ha de entenderse por

libertad religiosa. No basta la libertad que diga referencia al foro de la

conciencia; es necesario que la libertad religiosa sea afirmada como libertad

social y como libertad institucional. No basta con la libertad de culto; es

necesario que se afirme la libertad de misión y que el derecho a su ejercicio no

tropiece con cortapisas en ningún ámbito de la sociedad. No basta con la

libertad de predicar el Evangelio; es necesario que se afirme como aplicación

del mismo a la vida el ser conciencia critica de la sociedad y defensa d« la

justicia y de los derechos humanos. Tiene que evitarse hasta el menor riesgo de

una privatización de lo religioso por la sencilla y elemental razón de que una

religión privatizada dejaría de ser .la verdadera religión cristiana.

Fue también importante, a nuestro parecer, la intervención que solicitaba el

reconocimiento jurídico de las autoridades de la Iglesia como interlocutor

válido, tanto por lo que hace a la Santa Sede como a la misma Conferencia

Episcopal Española, en sus relaciones con el Estado, ¿Cabe una auténtica

libertad religiosa el se desconoce que en la Iglesia católica la jerarquía

episcopal y el Pontificado representan la suprema instancia de la comunidad

creyente? ¿En qué quedaría la afirmación de reconocer, por ejemplo, el derecho

al asociacionismo sindical o de partidos políticos si luego no se reconociese a

sus autoridades sindicales o políticas como interlocutores válidos con el

Estado.

Pronto sabremos el contenido de este documento episcopal que, ya antes de su

aparición en público, está suscitando un extraordinario interés. Quienes se

hayan hecho a la idea de un texto polémico, quedarán defraudados. Quienes

esperen un documento critico del borrador de la futura Constitución, no

encontrarán en él rastro alguno de réplica a los artículos publicados. Los

obispos quieren redactar Un texto denso, clarificador] constructivo y en

definitiva, confiado. ¿Confiado? Sí; en el sentido de que confían en que la

España de hoy no desea ni la más mínima especie de "guerra de religión". La

Iglesia del Vaticano II no es Iglesia de atrincheramientos dogmatistas, sino de

diálogo. Su firmeza arranca de la firmeza del derecho humano y de los derechos

reconocidos en las democracias a las instituciones y colectividades. Y el

diálogo es el mejor camino para la afirmación del derecho.

VOTACIONES SOBRE EL ORDENAMIENTO ECONÓMICO

También hoy sabremos el resultado de las votaciones sobre veinte proposiciones,

agrupadas en nueve bloques, en torno al nuevo ordenamiento de la vida económica

(de la Iglesia. El Jueves por la tarde y el viernes por la mañana, la Asamblea

Plenaria volvió su atención a este tema.

Ha aprobado el presupuesto de gastos de la Conferencia Episcopal Española para

el año 1978. El presupuesto asciende a unos ciento veinte millones de pesetas y

comprende una serie de capítulos de gastos que hasta hoy habían sido financiados

por las propias diócesis.

Se ha propuesto la creación de un consejo de economía, integrado por

el presidente, secretario y gerente de la misma Conferencia Episcopal, por tres

obispos elegidos por la Asamblea Plenaria y tres técnicos seglares propuestos

por la Comisión Permanente. Junto a este consejo funcionará un comité de

gerencia formado por representantes libremente designados de todas las

provincias eclesiásticas y de los Arzobispados de Madrid y Barcelona. Se ha

propuesto también a votación la normalización de todos los libros de

contabilidad de las diócesis españolas para un correcto conocimiento de sus

necesidades, de sus ingresos, de sus gastos...

El tema está, pues, encarrilado y a partir de ahora podrá avanzarse hacia una

planificación total de la vida económica de la Iglesia. Uno no sabe si en el

aula es evocado el tópico de "luz y taquígrafos"; pero es un hecho, ya asumido

unánimemente por el Episcopado español, que la administración de los bienes de

la Iglesia—de los propios y de los que recibe de los fíeles y del Estado—va a

discurrir con toda claridad y de cara al gran público. Y uno piensa que cuando

esto se lleve a efecto se podrá hablar con mayor razón de las "necesidades de la

Iglesia" que de los "bienes de la Iglesia".

Una Iglesia apostólica

Documento sobre el momento constitucional español, amplias deliberaciones sobre

el nuevo ordenamiento económico de la Iglesia. ¿Es esto todo lo que da de sí

esta XXVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española? La crónica

tiene muy pocas otras salvas que quemar si se toma en cuenta para ello el

interés de la opinión pública. Pero el trabajo de la Asamblea Plenaria

responde, sobre todo, a una inquietud de evangelización que se expresa en

pequeños hechos, poco noticiables. Ayer por la tarde, por ejemplo, trae la

visita a la Nunciatura Apostólica, los obispos se distribuyeron en sus

respectivas comisiones especializadas y pasaron revista al momento actual de la

evangelización en los diversos sectores en que ésta se realiza. La Comisión

Episcopal para los sacerdotes consideró que debía compartir con el total del

Episcopado sus preocupaciones, y su presidente, el cardenal arzobispo de Toledo,

ha presentado en la mañana del viernes un largo informe con los claroscuros

de la realidad. Las otras comisiones han optado por atender el ruego que se les

había hecho de dejar sus exposiciones para otra oportunidad menos recargada de

afanes.

No obstante esta sobrecarga de trabajo, los obispos no han querido prescindir de

dos intervenciones eclesialmente importantes. La primera ha corrido a cargo del

cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Jubany. En su condición de la comisión

especia] para la Implantación del diaconado permanente en España ha presentado

las "normas para la aplicación del diaconado permanente", con los siguientes

capítulos: funciones del diácono, su figura, elección de los candidatos,

formación de los miemos, vida de los diáconos, normas adicionales y líneas

generales del plan de formación. La segunda intervención ha sido la de monseñor

Bernard Bududira, obispo de Burudi, en Burundi. Se ha dirigido en francés al

pleno de la asamblea sobre el tema "Características y exigencias actuales de la

evangelizaron en Africa". Ha subrayado que la joven Iglesia de África

trabaja con una importante colaboración de los laicos en una sociedad pobre y

confrontada a una pluralidad de ideologías y con el propósito de encarnar el

Evangelio en un contexto en el que están en conflicto los valores humanos. Esta

intervención, que los obispos han seguido con mucho interés, se suma a otras dos

anteriores de monseñor Benavent y de monseñor Dammert—, que sirven como de

introducción al estudio que en su día deberá abordar la asamblea plenaria sobre

la responsabilidad misionera de las iglesias de España.

Manuel DE UNCITI

 

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