Crónica de los obispos. 
 Tarancón explica el documento     
 
 Arriba.    27/11/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

TARANCON EXPLICA EL DOCUMENTO

-Existe un diálogo entre la Iglesia y los partidos políticos, Incluso con

partidos digamos «no confesionales». Hemos mantenido ya varias reuniones en un

plan absoluto de diálogo y colaboración. Lo Que sucede es que yo he querido

mantener el secreto para evitar que se me instrumentalizara -declaró el cardenal

Tarancón en la rueda de Prensa dedicada a la presentación del documento sobre el

tema constitucional. A la rueda de Prensa asistía el cardenal presidente de la

Conferencia Episcopal Española (CEE) a petición de los informadores. Se quería

preguntar al cardenal la motivación que lo indujo a plantear este tema. El

obispo Cirarda, de Córdoba y Montero, auxiliar de Sevilla, que han intervenido

directamente en la redacción del documento, completaron los aspectos técnicos de

las preguntas. El resultado de esta rueda de Prensa es, pues, una importante luz

para captar en cualquiera de sus perspectivas el alcance del escrito.

El tema constitucional, a la Asamblea (cardenal Tarancón)

-Pensé que deberíamos hablar del tema constitucional en esta Asamblea, cuando

estaba asistiendo al Sínodo, en Roma. Allí se me ocurrió la idea -reveló el

cardenal Tarancón-. Recibí varias cartas de obispos, de seglares cristianos y de

algunos políticos que, desde nuestro país, me sugerían la conveniencia de

manifestar cuál era el pensamiento de la CEE sobre el tema constitucional que se

estaba abordando en las Cortes. Comenté el asunto con los otros dos obispos, con

quienes convivía en Roma, el arzobispo de Zaragoza y el obispo de Segovia, y

quedamos en redactar un esquema de las ideas que era conveniente aportar. (Allí,

en el Sínodo de Roma, me habían llegado también muchas felicitaciones de obispos

de otros países por el talante independiente que había sabido mantener la CEE en

el proceso politico.) Presenté luego el esquema que habíamos preparado en Roma a

la Comisión permanente: por unanimidad acordaron que había que hablar del tema.

¿Enterándonos antes de cómo iban los trabajos en las Cortes? No. Mejor sería

abordar el asunto sin ese conocimiento. Personalmente he de decir que tenia

cierto miedo de que e] país pasara de un estatismo confesional a un estatismo

incluso anticonfeslonal. Entonces me limité a resumir lo que ya habíamos dicho.

¿Qué un periódico dice que mi discurso es «un paso atrás», y otros dicen que «un

paso adelante»? Ni lo uno ni lo otro. Es lo mismo que venimos diciendo desde

hace seis o siete años. Sucedió igual con la homilía de la coronación: ¡si me

límite a recoger textos de concilios y de otras asambleas plenarias nuestras?

Sin embargo, no puede decirse que el texto de este documento sea una especie de

enmienda al de la Constitución: si quisiésemos presentar enmiendas habríamos

escogido, otro camino y otro estilo. Por lo demás, en la votación hemos .

contabilizado 49 votos a favor, uno en blanco y nueve noes. Es preciso tener en

cuenta, sin embargo, que al menos siete obispos que se habían marchado antes de

la votación me dijeron que su voto era positivo. Además, como sólo se votaba

«sí» o «no», al no haber voto condicionado, quienes se han opuesto con votó

negativo han podido hacerlo al no ver reflejada ahí una precisión suya. Repito

que no puede hablarse de posturas nuevas; la doctrina que presentamos ahí la

venimos manteniendo desde hace varios años y nos ha costado bástante mantenerla.

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Objetivos del documento (Cirarda)

«Quiero hacer tres precisiones -dijo el presidente de la Comisión de Medio» de

Comunicación de la Iglesia y obispo de Córdoba, José María Cirarda, para

concretar los propósitos del texto que comentamos:

1. Repetimos aquí lo que dijimos hace ahora cuatro años, a propósito de la

confesionalidad o no confesionalidad del Estado: que eso es problema de la

sociedad y que es ella quien tiene que decidir.

2. Tratamos de explicar lo que es no ser estado confesional, lo que esto

puede significar. Y que no es, desde luego, ignorancia mutua de existencia; La

iglesia existe como existen otras sociedades que deberían ser reconocidas.

3. Hemos querido hacer un desarrollo del concepto de libertad religiosa para

evitar interpretaciones incorrectas.

Como miembro de la Comisión encargada de redactar el texto quiero hacer constar,

además, que se han incorporado cuantas enmiendas ha sido posible, pero que no

nos hemos plegado al "borrador" -que eso es un texto incompleto- de la

Constitución española, ni hemos abordado otras cuestiones que las que tienen una

perspectiva cristiana concreta.»

Cómo sé hizo el documento (Montero)

«El texto de los artículos de la Constitución -declaraba el obispo auxiliar de

Sevilla, Antonio Montero, y redactor material del documento- no ha estado en la

mesa de trabajo al sentarnos a escribir. El tono general, como es fácil

advertir, muestra una confianza absoluta y plena en las instituciones. Y su

contenido es estrictamente eclesial: ponemos el acento en lo específico de

nuestro ministerio. Nos referimos -como ya dice el título- exclusivamente a los

valores morales y religiosos. Hemos intentado reflexionar sobre los valores

morales que tiene lo político, sin descender, por supuesto, a concreciones

mayores. Partimos del hecho de que somos ciudadanos españoles, y obispos, por lo

mismo debemos hablar si podemos hablar. La segunda parte del documento recoge

los rasgos peculiares del pueblo español, Pretendemos aportar una serie de

sugerencias sobre ciertos puntos que cree mos deberían estar reflejados en la

Constitución. Nos hemos propuesto al escribirlo ser coherentes con la altura del

tema que tratarnos: una Constitución vuela alto, también debe volar entonces

alto un documento sobre ella. Por lo demás, el texto definitivo que ahora leen

ustedes es la tercera redacción. Anoche fue presentada una, primera, a la que se

añadieron las enmiendas del debate que entonces tuvimos, segunda; para redactar,

por fin, esta tercera versión. Quizá el estilo se resienta un poco al incorporar

varios matices, pero refleja absolutamente el pensamiento de la CEE. sobre el

tema.»

Anécdota final: La píldora

Uno de los informadores preguntó al cardenal Tarancón si el párrafo del

documento que habla de la defensa de la vida humana habla que entenderle no sólo

como condena del aborto, sino también de la pildora.

«¡Nada se dice aquí de la pildora!», saltó el cardenal. Luego invitó al

periodista a leer el párrafo, que se refiere a la vida « desde el seno materno

hasta el momento de la muerte».

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CRÓNICA DE LOS OBISPOS

 

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