Declaración de los obispos sobre la Constitución.. 
 Primeras reacciones a la declaración de los obispos     
 
 El País.    27/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Primeras reacciones a la declaración de los obispos

Una vez hecha pública la declaración de los obispos sobre la elaboración de la

Constitución, EL PAÍS se puso ayer en contacto con políticos católicos y

expertos en temas eclesiásticos, para recabar su opinión sobre el documento.

Aunque muchos de ellos no pudieron ser localizados, al realizarse en sábado por

la tarde, estas son las opiniones recogidas:

JOSÉ LUIS MARTIN DESCALZO

«Me gusta el tono, no el estilo.»

«Resumiendo mucho diría que del documento me gusta, en primer lugar, el tono:

que los obispos hablen desde el terreno de los principios éticos sin bajar a

proponer enmiendas al borrador constitucional; que expongan su opinión sin

dogmatismo, como un grupo social más, pero dejando la responsabilidad última a

los legisladores y al pueblo español; que muestren un positivo deseo de

concordia y de continuar el diálogo.

Me gusta también que no se hayan limitado a una defensa de los intereses de la

Iglesia, sino que enmarquen éstos en los derechos comunes, a los que dedican

cinco de los seis folios de su declaración.

Me gusta que sitúen los derechos de la Iglesia en el marco de la libertad

religiosa, referida ésta no sólo a todas las iglesias cristianas, sino también a

"todas las posiciones ante el hecho religioso", es decir, los derechos de los no

creyentes.

No me gusta, en cambio, el estilo y el lenguaje. De hecho, en el documento se

acepta la no confesionalidad, se acepta una verdadera y real separación

IglesiaEstado, se reconoce que junto a los derechos del creyente están los del

no creyente, no se cierra la puerta a una cilivilizada ley civil de divorcio.

Pero todo eso se dice con un lenguaje eclesiástico que se presta a malentendidos

y que algunos entenderán como defensa de un mantenimiento de los privilegios. Yo

espero que ese texto se lea sin prejuicios y que se sepa reconocer, que, tras

una cierta untuosidad, los obispos están mucho más cerca de lo que se cree de

las fuerzas más progresivas del país, y que no atizarán ningún tipo de conflicto

religioso, sólo con que los laicos de hoy promuevan una "laicidad" del siglo XX

y no den ellos el paso atrás hacia un laicismo y anticlericalismo como los del

siglo XIX.»

«Totalmente positiva»

«No voy a contestar en mi condición de católico, que es notoria, sino en mi

calidad de político. Mi valoración estrictamente política del documento

episcopal es totalmente positiva. Comparto los criterios de orden doctrinal y

práctico que1 contienen la declaración y la estimo muy oportuna.

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO:_______

«Precipitada»

«Creo que la Iglesia española se ha precipitado a comentar el borrador de la

Constitución, en el peor de los momentos y con un lenguaje que necesariamente

tenía que resultar ambiguo, falto de distinciones formales y algo críptico.

«Yo comprendo muy bien los temores de la Iglesia a lo que, dada nuestra

historia, se puede entender por Estado laico, yf sobre todo, comprendo su

preocupación por el hecho de que se reconozcan el aspecto comunitario y

sociológico de la creencia, de todas las creencias. Y estimo además que es justo

ese reconocimiento. Pero el momento escogido para adverar todo esto me parece

inoportuno y puede dar irremediablemente pasiones viejas.

BERNARDÍNO M. HERNANDO

«Positiva»

«La declaración, como aportación de un grupo de ciudadanos representativo de un

importante sector del país, me parece positiva. Como lo será cualquier

aportación en una sociedad democrática. Si se tratara de un deseo de presionar

al viejo estilo, usurpando el derecho que todo el mundo tiene de opinar, sería

inaceptable. Pero los obispos aseguran que su declaración hay que situarla en el

«empeño colectivo por establecer una gran plataforma de convivencia», y no veo

por qué haya que creerles, sobre, todo considerando que ya hace años que vienen

diciendo estas mismas cosas.

Me explico que los que tienen tras de la oreja la mosca del nacionalcatolicistno

lo reciban con ciertas reservas. Todos tenemos todavía mucha democracia que

aprender.

 

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