Autor: Castro Zafra, Antonio. 
 Crónica de los obispos. 
 Hoy, documento sobre la constitución     
 
 Arriba.    28/11/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CRONICA DE LOS OBISPOS

HOY DOCUMENTO SOBRE LA CONSTITUCIÓN

Hoy terminan los obispos, su asamblea plenaría, que comenzó el Lunes. Más de

cincuenta automóviles salen caDa mañana de El Pinar de Chamartín rumbo a sesenta

y cuatro diócesis. Son coches de pequeña o media cilindrada, sin banderines ni

escudos, imposibles de identificar. Aquellos tiempos de obispoigualámercedes, se

acabaron para siempre; como la época de las sotanas moradas y los capisallos. Y

bien acabados están.

El trajín habitual de toda asamblea que se precie de serlo -un follón de mil

diablos la víspera de la clausura, y un largo trasnoche de la comisión encargada

de redactar el documento último- se ha presentado puntualmente en El Pinar. La

comisión encargada de redactar el texto sobre el momento constitucional español

circulaba al mediodía de ayer con cuatro horas de retraso, y sólo habíaa

posibilidad de "recuperar" tiempo a cuenta del sueño: pero .el documento será

sometido a votación antes de la desbandada. Y lo conoceremos al mediodía de hoy,

para comentarlo en el periódico del domingo.

Parecía que el esquema que preparó la comisión responsable de redactar el

documento era completo, pero esta mañana hubo un nuevo debate -a los obispos les

gusta denominar estas reuniones «reflexión»- y dieciocho obispos se levantaron

para exponer ciertas ideas que consideraban oportuno fuesen recogidas. No se

noss ha dicho cuántos lo hicieron por escrito, pero también hubo sugerencias por

este camino.

El esquema de ideas propuestas para su inclusión en el documento se ensancha,

pues, para aceptar la opinión de un obispo que deseaba que se pudiese advertir

allí, en el texto, un estímulo a los parlamentarios por su importante papel

constitucional. Un obispo quería pedir a los diputados una Constitución

químicamente pura, «que no sea partidista ni en favor parcial de alguien ni

contra nadie, y todavía otro desea que se recuerde al Estado que no puede

decidir unilateralmente en materia religiosa, y qué es preciso que tenga en

cuenta para ello a la Iglesia». De modo que, en esta línea, como siempre, ideas

aceptables unas, convenientes otras, y muy dignas de respeto, pero para ser

depositadas en el cesto de los papeles . las restantes. El documento tiene ya

marcada su línea, y una cosa es aceptar una sugerencia de matices y otra muy

distinta cambiar todo su tono y sentido.

La cuestión económica ha sido planteada por última vez a los obispos, para que

se vayan haciendo una idea de lo que se les cae encima, en una serie de

votaciones sobre preguntas -veinte- .agrupadas en nueve bloques. Puede

adelantarse que el resultado es positivo, y que la reordenacíón económíca de la

Iglesia española es ya un hecho. Un hecho, sobre el papel. Porque cómo eo todos

los proyectos, ahora´ «sólo» falta aplicarlo. Pera quien conozca un poco los

ambientes eclesiásticos, y las personas, sabe que la gran batalla que comenzó

hace un par de años, para poner orden y sobre todo implantar la comunicación de

bienes en la Iglesia española, ha conseguido una importante victoria. Los

obispos están decididoss aunque muchos no lo comprenden. La única rebeldía llega

de ciertos grupos clericales privilegiados, a los que muy poca gracia les hace

el nuevo sistema de "todo para todos", los cabildos catedralicios, alguno de los

cuáles parece que estarían dispuestos a remover, los cimientos de la iglesia

para detener lo que ya ha pasado. Una oposición que suena a folklore.

Era lógico y coherente un final de etapa así, con luz verde para la

reorganización económica -sin centralismos ni centros de poder- y el hombre en

la sombra que ha pasado estos años y los que le quedan- en las entrañas de este

inmenso artefacto que es la CEE para que toda la maquinaria funcione sin

chirridos ni estridencias, el gerente, Bernardo Herráez, puede sentirse

satisfecho. Convencidos y persuadidos la mayoría, y vencidos por el peso de los

votos el resto, los obispos han apretado el botón para la puesta en marcha de un

tinglado que va a cambiar la cara y él alma de las diócesis españolas.

La sorpresa de la jornada corre a cargo de un personaje italiano, el nuncio

Dadaglio, que se presentó inesperadamente -para los informadores- durante la

mañana de ayer, en la asamblea. La tarde anterior, del jueves, los obispos

acudieron a una recepción organizada por el nuncio en su residencia. La mayor

parte de los obispos están persuadidos de que el nuncio está pasando «una mala

racha», a propósito del bloqueo de las negociaciones concordatarias, y quisieron

estar cerca de él ayer tarde. Probablemente allí, en la nunciatura, alguien

propuso al nuncio que subiese a El Pinar para explicar los porqués de la

paralización de las negociaciones con el Gobierno, cuando todo hacía suponer que

la firma del nuevo Concordato estaba a la vuelta de la esquina. E! nuncio ha

vuelto a la asamblea para especificar los pasos de la negociación: llegará un

tiempo en que las propias conferencias episcopales sean interlocutores válidos

ante los respectivos Gobiernos también para negociar un Concordato. Mientras

tanto les toca esperar a que el nuncio hable para enterarse.

La veintisiete asamblea ptenaria de la CEE cierra, pues, sus puertas hoy con más

gloria que pena. El tema principal, la cuestión económica, ha pasado a segundo

término sin perder por ello ni tiempo; ni plazos. Inesperadamente -hasta un

cierto punto, señor cardenal presidente- saltó el debate sobre el momento

constitucional español, que ha estado en cabeza toda la semana. Hoy podremos

saber si, efectivamente, los obispos también aquí, en sus "reflexiones" sobre la

Constitución han hecho un buen trabajo.

Antonio CASTRO

Arriba 13

 

< Volver