Autor: Cebrián Echarri, Belén. 
   Concha Prieto, entre la alegría del regreso y la pena del recuerdo     
 
 Ya.    12/10/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 30. 

CONCHA PRIETO, entre la alegría del regreso y la pena del recuerdo

"Lo que sentí al dejar España sólo pueda saberlo quien haya pasado por el mismo trance. Era perder la Patria" "Si nuestro país recobra de verdad las libertades, es posible que, como él quería, los restos mortales de mi padre sean trasladados definitivamente a tierra española" "Soy partidaria—dice la hija de don Indalecio Prieto—de la reunificación del PSOE y la legalización del Partido Comunista"

Para asistir al XXVII Congreso del PSOE (sector histótico), que se está celebrando en Madrid, se encuentra en nuestra ciudad desde hace cierto tiempo doña Concha Prieto. Efectivamente, hace ya algunos días, cansada y emocionada, pisaba tierra española por primera vez tras treinta y siete años de exilio la hija del que fuera ministro de Defensa durante la II República, don Indalecio Prieto. Proveniente de Méjico, donde ha pasado todos estos años, las primeras palabras de doña Concha, pronunciadas en el areopuerto de Barajas nada más llegar, en unos instantes apresurados y de confusión, fueron en recuerdo de su padre: "Le hubiera gustado vivir en este momento", dijo. Hoy, pasados los días de agitación y toma de contacto con este "nuevo" país para ella, nos cuenta eu salida de España y cómo se desarrolló eu vida y ¡a del resto de los exiliados españoles en la nación mejicana.

—Mi padre había dejado de ser ministro de la Defensa Nacional. Algún tiempo después, a finales de noviembre de 1938, el Gobierno de don Juan Negrín le pidió que llevara la representación dq España, como embajador plenipotenciario, al acto de la toma de posesión del nuevo presidente de la República de Chile, señor Aguirre Cerda. Mi padre aceptó e! encargo con el propósito, que anunció al presidente de] Gobierno, de utilizar el viajo para gestionar cerca de los representantes de los países latinoamericanos una mediación para negociar el fin de la guerra civil. Yo fui en ése, como en tantos otros que realizó después, acompañando a mi padre. En la representación oficial de la España republicana figuraba también el general don Emilio Herrera, personalidad extraordinaria, en quien los grandes méritos intelectuales se confundían con un» no menor sencillez y amenidad de trato. Guardo de él un gratísimo e Inolvidable recuerdo.

Con el propósito de buscar la mediación a que me refería antes, visitamos, además de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. En Río de Janeiro estábamos cuando se produjo el derrumbamiento del frente catalán. Mi padre decidió entonces regresar a Europa, yendo a Nueva York para embarcarnos allí. En Nueva York nos esperaba el embajador de España, don Fernando de los Ríos. Don Fernando organizó una visita a Washington para proseguir allí Idénticas gestiones. En Washington recibió mi padre, por conducto del embajador de Méjico, señor

Castillo Nájera, invitación del presidente don Lazaro Cardenas. Aceptada, con gratitud, nos trasladamos a Méjico. Allí seguía recibiendo mi padre, enviadas desde Madrid y desde Francia, informaciones precisas sobre la desesperada situación reinante en la zona centro. Don Lázaro Cárdenas, personalidad también extraordinaria, que siempre estará presente en el recuerdo agradecido de los españoles que llegamos a aquel generoso país, y en el de los descendientes de éstos, pidió a mi padre que desistiera de regresar a Europa, que se quedara en Méjico, desde donde podría prestar mejores servicios a la causa republicana y a los republicanos. Y de este modo, la visita hecha a Méjico con la creencia de que sería para unos cuantos días, se convirtió para nosotros en lugar de exilio permanente. Y en Méjico estábamos cuando terminó de consumarse la derrota. Lo que entonces sentimos —continúa—sólo pueden s a b erlo quienes hayan pasado por el mismo trance. Era perder la patria; no sabíamos para cuántos años, no sabíamos si para siempre. ¡Para siempre fue para muchísimos; mi padre entre ellos!

—Estos fueron sus sentimientos al dejar España. ¿Cuáles han sido al volver?

—En la emoción que he sentido al regresar a Madrid, lugar tan lleno de recuerdos, hay una mezcla de alegría y de pena. Alegría por volver a pisar el suelo de la patria. Pena por no poder compartir esa alegría con tantos familiares y amigos que murieron en el destierro.

—Piensa quedarse?

—Por ahora, no. He venido al Congreso de nuestro partido, que se celebra ahora. Luego regresaré a Méjico, donde quedó mi hermana Blanca. Si la apertura política que se anuncia se realiza, si España recobra de verdad las libertades, decidiremos nuestra vuelta.

—¿Vendrán solas?

—No. Cumpliendo los reiterados deseos de nuestro padre, que sus restos recibieran definitiva sepultura en tierra española, vendremos acompañadas de los de mi hermano y los de él, que reposan ahora Juntos

en el Panteón Español de Méjico.

MEJOR INFORMADOS QUE EN ESPAÑA

Preguntada acerca de sus impresiónes sobre la evolución política que uigue el país, doña Concha Prieto dice:

—Mi impresión es que la realidad esta muy lejos de las promesas que se hacen de llevar al pueblo español hacia una situación de democracia y libertad.

—¿Cómo »e ha desarrollado su vida y 3a del resto de los españoles exiliados en Méjico?

—Desde que mi hermana y yo quedamos solas, apenas salimos de casa. Yo me he ocupado de espigar en el archivo de nuestro padre para reproducir en libros parte de sus trabajos, principalmente discursos y colaboraciones periodísticas. En cuanto a los demás refugiados españoles, cada quién se abrió camino en aquel país generoso de los modos más inverosímiles, la mayor parte realizando trabajos diferentes de aquellos con que se ganaban la vida aquí. Los primeros tiempos fueron difíciles, pero pronto e1 genio español, ayudado por la necesidad, hizo de la colonia exiliada una colonia próspera, y en no pocos casos, muy acomodada.

—¿Cuáles eran las relaciones de esta colonia con e! Gobierno mejicano?

—Con decirle que el Gobierno mejicano tiene reconocido al Gobierno republicano español en el exilio, queda, me parece, contestaiT su pregunta.

—¿Qué noticias tenía de España allá?

—Tenía mi padre fama, y creo que era Justa, de ser uno de los políticos españoles mejor informados. En tanto vivió, su correspondencia con personas de todas las partes del mundo y de todos los estratos sociales, muy principalmente de España, era copiosísima. Salvo casos muy contados, las que procedían de aquí no iban a nuestra dirección ni a nuestro nombre. Lo mismo ocurría con las respuestas. A través de nuestro padre seguíamos los altibajos de la vida española. Cuando nuestro padre faltó, siguió vivo en nosotras el interés por los sucesos de nuestra Patria. Y creo que, puesto que aquí vivían sometidos a una férrea , nos encontrábamos fuera informados incluso que España rivian.

Sabemos que don Indalecio Prieto fue una figura clave en la política de aquellos años. Cuando preguntamos a su hija sobre el recuerdo que cíe él guarda como padre y como político la respuesta que obtenemos es rápida y contundente:

—Me siento orgullosa de él en ambos aspectos.

"SOY PARTIDARIA DE LA REUNIFICACION Y DE LA LEGALIZACIÓN DEL PC"

—¿Qué piensa de que el PSOE, partido que fundara Pablo Iglesias, se encuentra escendido en dos sectores: "histórico", al cual es afilia da, y "renovado"?

—Que es una gran desgracia para nuestro partido y para España,

—¿Es, pues, partidaria de la reunificación del PSOE?

—Claro que sí, como la desea la gran mayoría de los socialistas de los dos sectores. Para lograr la reunlficación, el sector nuestro viene trabajando empeñosamente desde 1974, y propuso a los "renovados" la celebración de un congreso de reunificación convocado conjuntamente; pero los "renovados", al someter a referéndum de sus secciones el 8 de mayo último la pregunta de si eran partidarias de la reunificacíón—pregunta que obtuvo más del ochenta por ciento de votos afirmativos—, precisaron que se trataba del congreso ordinario de su partido. Es decir, no sería un congreso de reunificación, al cual hubiéramos de concurrir en Igualdad de derechos todos los socialistas del PSOE, sino el congreso ordinario de "su" partido, al cual nos someteríamos los socialistas que no figuramos en el "renovado".

—¿Y de la legalización del Partido Comunista Español?

—Soy partidaria de la legalización de todos los partidos, como procede en un régimen democrático.

—´Por ú´tlmo, doña Concha ra que se encuentra en ella . les son sus deseos para Españar?

—Que entre todos los españoles de buena voluntad acertemos a lograr «I progreso y la justicia den* tro de la paz.

Belén CEBRIAN

 

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