Autor: Pérez Peñalva, Carlos. 
   Partidos, promesas y utopías     
 
 Ya.    13/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PARTIDOS, PROMESAS Y UTOPIAS

Don Carlos Pérez Peñalva de Madrid, nos dice:

"En YA he visto la noticia de que hace días uno de nuestros ministros se ha entrevistado con un grupo político-sindical a fin de cambiar impresiones sobre la reforma política que se trata de llevar a cabo y que otros llaman también ruptura.

Pero lo que me llama la atención es que este grupo proponga que se pague a los trabajadores el jornal real en caso de paro, es decir, que el trabajador debería cobrar íntegramente sus emolumentos tanto si trabaja como si no. Y yo me digo que si esto se aprueba, la cifra ds parados subiría como la espuma, ya que el trabajador no mostraría interés alguno en encontrar nn nuevo trabajo, dado que la compensación económica sería la misma. Y que no me vengan con que esta disposición es pensando en el trabajador responsable y consciente, porque esto es muy bonito decirlo, pero muy difícil comprobarlo.

Claro que también se añade que para llevar a cabo esta Mea sería necesaria una profunda reforma fiscal. ¿A costa de quién? ¿De los que trabajan y no paran? No creo que esta idea tan bonita sea realizable; lo que pasa es que con proponerla el citado grupo se anota un tanto, pero me parece demagogia pura,

Este es un año en que hay una cosecha ubérrima de grupos políticos y sindicales, y cada uno de ellos con sus consejos, programas, promesas, etc. Dicen que en los países árabes pega uno tres patadas en la tierra y sale petróleo, Aqwí, en el nuestro, ge pegan dos y, izas!, nace un nuevo grupo político, que Inmediatamente se proclama representante del pueblo español. Hay quien afirma que hablando se entiende la gente, pero yo creo que si hablan tantos no se entiende nada.

Por si hay alguien que piense que voy en contra del trabajador y d«l bienestar social de nuestro país he de hacer constar que llevo trabajando hace cincuenta afio» en una misma empresa, donde entré de botones, ganando dos pesetas diarias. Quedamos huérfanos tres hermanos, el mayor de quince años, siendo yo el único varón. A mi padre lo perdía a los tres anos y a mi madre a los trece. Sin familia que nos ayudara, yo puedo dar lecciones sobre la mejor manera de resistir el hambre.

Lo que no soporto es el "politiqueo" ni las promesas políticas Irrealizables, como sí los españoles fuéramos tontos. Prometer y volver a prometer para luego dejar todo incumplido es nefasto. No me agrada recordar lo de aquel cuento que sucedió en un pueblo donde hubo varios mítines políticos, cada uno de ellos con sus promesas, cada vez más avanzadas e Irrealizables. Entonces, en el último de ellos, para sobrepasar a los anteriores, el orador prometió que en el caso de salir elegido su partido propugnaría porque la jornada laboral fuera solamente de dos meses al año. Uno de los labriegos se volvió al que estaba al lado y le dijo: "¡Pero no dicen nada de las vacaciones!"

 

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