Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   El socialismo, a la zaga     
 
 ABC.    01/02/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

SOCIALISMO, A LA ZAGA

, Las posturas políticas erróneas suelen tener su origen en una información deficiente. Por eso es tan

decisiva la acción de la propaganda en la configuración de la opinión pública. Hay socialistas que lo son

porque suponen que sólo así permanecen fieles al signo del tiempo. El socialismo*es´ para ellos la

bandera del inmediato futuro, el color que va ganando en el juego político universal. Y se alistan

esperanzadamente. Pero la realidad es muy otra.

El ´socialismo nació como vocablo y como doctrina hacia 1830. Fue, por tanto, contemporáneo de

Fernando VII y de Larra. El partido socialista alemán lo fundó Lasalle en 1863 y, a su imagen y

semejanza, surgieron Juego en el curso de, -pocos años los socialismos inglés, francés, holandés, sueco,

austríaco, suizo, italiano y belga. Uno de los últimos fue el español, fundado eri 1888 por Pablo Iglesias

sobre las ruinas de algunos movimientos obreros precursores. Los , socialistas son hoy partidos

valetudinarios si se les. compara con los nacidos en nuestro tiempo, el demócrata cristiano por ejemplo. Y

por dar una referencia nacional, recordemos que la Unión Conservadora de Silvela era dos lustros más

joven que la Unión General de Trabajadores. Estamos, pues, ante movimientos todavía vivos, pero de

ancianidad venerable.

La decadencia de los partidos socialistas es, salvo en la U. R. S. S., manifiesta. En Alemania han perdido*

toda esperanza de gobernar., y han retrocedido en las últimas elecciones. En Francia han quedado

reducidos a una de las minorías que integran la oposición "constructiva". En Bélgica acaban de ser

vencidos. En Gran Bretaña tratan inútilmente de recuperar el poder desde su derrota en 1951. En Holanda

acaban de ser espulsados de la coalición gubernamental. En Italia están divididos- y en minoría. Incluso

en su tradicional feudo nórdico, la situación es alarmante: en Finlandia -el partido se ha escindido y en

Suecia ha perdido la mayoría absoluta. No más favorable es su situación en el resto de la Europa libre:

Irlanda, Grecia, Portugal, Suiza, etc. Y en el .continente americano el balance resulta´ para el socialismo

decepcionante.

En un largo, reciente y meditado editorial, se preguntaba el "Times" por las razones de ´esta general crisis

socialista y daba dos fundamentales: la prosperidad´-económica y la amenaza soviética. Efectivamente,

los partidos socialistas forjados para la defensa de los desheredados no tienen apenas sentido en una

Europa de clases medias. Y su política exterior no puede diferir de la occidentalista qu.e propugnan los

partidos de signo cristiano, liberal o conservador. Pero el principal motivo del envejecimiento y anemia

de los movimientos so6 cialistas es más profundo.

En el socialismo, como ya señaló e} gran sociólogo Manheim, hay dos elementos separables: una

ideología y una técnica económico - administrativa. La ideología,-aunque 1» evolucionado y adquirido

.matices locales y variantes históricas, ´supone una concepción del mundo definitivamente caduca.- Su

más riguroso y eminente formulador—Carlos Marx—es ´en la historia del pensamiento un capítulo

antiguo y superado. Ya no hay un marxismo vivo. El descendiente superstate más próximo se llamaba

hasta hace poco marxismo-leninismo-staliilismo. La nueva denominación nos la dará la edición revisada

de la "Historia oficial del partido", que está concluyéndose en Mo´scú. La ideología socialista, si pudiese

adquirir forma humana tendría que hacerlo con barba y levita, leontina y botines; es decir, como un

trasunto de modas prescritas.

En cambio, la técnica económico-administrativa del socialismo se ha impuesto casi.absolutamente, se ha

convertido en bien político mostrenco y en ¡punto habitual de todos los programas. Ya no cabe discutir la

planificación económica, ni el pleno empleo, ni los seguros sociales, ni la igualdad de oportunidades, ni la

proporcionalidad del impuesto, ni la limitación de las altas rentas La victoria de, sus propias técnicas es lo

que ha dejado a,los partidos socialistas sin sustancia y apenas sin sentido; Ello les´ ha obligado a extremar

sus posiciones económicas y a refugiarse en la exigencia" de la nacionalización del crédito y de los

.bienes de producción como única reivindicación que les puede distinguir d» los partidos conservadores.

Este maximalismo, de resultados tan poco, atractivos´en la-U.´B. S. S. y de tan triste recuerdo para los

ingleses durante el gobierno laborista, he, enajenado a los socialismos una parte muy considerable de su

clientela y está conduciendo a la paradójica- aunque bien conocida, situación de que hoy son los partidos

rivales del socialismo los que con más eficacia realizan la justicia social que, confundida con utópicas

lucubraciones e hipótesis metafísicas, propugnaban Owen y Marx.

Por eso, contrariamente a lo que creen los mal informados, "las perspectivas del socialismo—como

escribe el "Times"— son .gélidas, desoladoras".—G. P, M.

 

< Volver