Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   "Cuadernos para el diálogo"     
 
 ABC.    07/11/1963.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

«CUADERNOS PARA EL DIALOGO»

Ed. EPESA, núm. 1, Madrid, octubre. 1963.

Por. Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA

El panorama de nuestra Prensa es cada día más vivo. Excelentísima vía. Hace unos meses renacía, tras un

cuarto de´Siglo de letargo, la "Revista ü?. Occidente". Al mismo tiempo, aparecía una nueva y excelente

publicación da pensamiento: "Atlántida". Ahora llegan a los quioscos estos cuadernos puestos bajo el

signo del diálogo. Desde tiempos de Platón se viene repitiendo que el pensamiento es un diálogo del alma

consigo misma. Y así lo creo firmemente. Como creo también en la eficacia intelectual y política del

diálogo -con "el otro". Nuestro país está muy menesteroso de ambas cosas. Causas históricas, y

temperamentales nos llevan más al impermeable dictado que a la porosa conversación. Y en este sentido"

el empeño de estos cuadernos me parece altamente saludable. Tero, ¿cómo llevarlo . a cabo?

Del mismo modo que muchos liberales decimonónicos predicaban el liberalismo negando

inquisitorialmente el pan y la ¿al a. sus adversarios, hube entre nosotros, no hace demasiado tiempo, un

grupo de escritores que propugnaban el diálogo, pero que no sabían hacer otra cosa que monologar. Y tan

soliloquio es el que versa sobre el diálogo como el que versa sobre el monólogo. Lo que procede es hacer

jugar al otro Y esto puede cumplirse de dos modos. El más´ frecuente es el de aquellas publicaciones

"desde" las que se dialosa. Son como baluartes o centros de emisión y recepción. El más raro es el de ,

aquel1as "en" las que ce dialoga. Son como mesas redondas o recintos .parlamentarios de mutuo contraste

y esclarecimiento.

La nueva revista, declara haber nacido para ´´facilitar la comunicación de ideas y sentimientos entre

hombres de distintas generaciones. creencias y actitudes vitales". Por ello se niega a ser "coto patrimonial

de un grupo, y, .más aún, trinchera ,de un club ideológico". Entiendo, / pues, que aspira a que dentro de

sus 36 páginas, muy moderna y pulcramente impresas, haya diálogo auténtico y sereno entra gentes de

procedencias y convicciones dispares. Objetivo maravilloso; y esperanzador, porque no me desanima el

hecho de que no se cumpla en este número auroral.

De verdad vale la pena restaurar la tradición clásica y renacentista del pensamiento dialogado: y no a

cargo da personajes ficticios, sino verdaderos. Sería inagnífico que ahora ES nos ofreciera una revista de

estructura coloquial, "en" la que los temas aparecieran tratados a doble columna, desdo perspectivas

diversas y seguidos de un auténtico diálogo entre los dos ponentes. No es imposible. En España hay

gentes capaces de hacerlo. Y cada año ha_bría más. El título de esta publicación obliga a intentarlo.

Su director, Joaquín Ruiz-Gimánez, .nos ofrece su autorretrato político dentro de una carta abierta a José

María Pemán. Buen principio es el del intercambio epistolar. Las tíos coordenadas de su propio perfil son

"liberal" y "social". He aquí dos vocablos pavorosamente preñados de significaciones y, al mismo tiempo,

descastadísimos ,por un abuso secular. Intelectualmente´ me dejan perplejo, pues entiendo que para ser

suficientemente definitorios requerirían muchas cuartillas de precisiones. Pero confieso que políticamente

y pese a su vaguedad, me resultan muy simpáticos. Y no digo "convincentes" porque, como acontece hoy

a la inmensa mayoría de los ciudadanos de países desarrollados, cuando se trata de hacer política, cada

vez me interesan menos las ideologías y las grandes palabras y. en cambio, me atraen con mayor fuerza

las medidas legislativas y administrativas concretas´. Antes de la segunda guerra mundial, todavía se solía

preguntar a los hombres públicos: ¿está usted con Kousseau o con Maurras? Ahora se les formula

cuestiones como ésta: ¿qué porcentaje tributarán las transmisiones hereditarias en primer

grado? Y esto es lo que me inquieta de los "Cuadernos para el diálogo" que. siendo- eminentemente

políticos, nacen en una línea que socialmente me parece ya crepuscular: la de las ideologías.

Colaboran en el primer númsro: P. Altares, J. Blasco, B. Bilbatúa, J. L. Cebrián, E. Díaz, S. de Lisarra-

gue, P. lain, J. M. de Llanos, G.´Peces J. Roí. J. Rupérez, J. L. Eampsdro, J. L. Sánchez. F. Pintes, I.

Sotelo y M. Zapíco. Dssds el punto de vista cJs la opinión, destacan los textos citados de Riiiz-Gimánsz y

el fc.sllo´ "Mensaje el Rey", as Maragall. renroducido con ocasión del csntenario. Bsscle el Dunto de vista

informativo, sobresale el trábalo de I. Sotslo. "La izquierda alemana". El conjunto es sugestivo y disno.—

G. F. M.

 

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