Autor: López-Ibor, Juan José. 
   "Pensamiento español 1963"     
 
 ABC.    04/06/1964.  Página: 71-72. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

«PENSAMIENTO ESPAÑOL 1963»

de G. Fernandez de la Mora

Ed. Rialp, 1964. 280 págs.

por Juan José López-Ibor

Ha reunido el autor en este volumen las críticas, tan ávidamente leídas, que ha publicado todos los jueves,

durante el año 1963, en ABC. Este periódico ha desdoblado y ampliado el espacio confiado a la crítica de

libros. Gonzalo Fernández de la Mora se ha encargado de la rúbrica "libros de pensamiento"» que abarca

"las ciencias del espíritu desde la filosofía, primera a la crítica literaria, pasando por el ensayo de varia

lección". Se ha limitado a autores españoles de aquende y allende las fronteras. La atención dedicada a

estos últimos merece destacarse: hay entre ellos pensadores de primer orden que gracias a estas criticas

serán mejor conocidos por los lectores españoles.

Los diversos artículos se hallan agrupados en los siguientes epígrafes: historia de las ideas, teoría del

estado, literatura, ensayo, revistas. El primer capítulo es una especie de prólogo galeato, en el cual el

autor defiende su posición como crítico. Pertenece, sin duda, a las mejores páginas del libro; en ellas se

hallan, admirablemente conjugadas, el rigor dialéctico con aquel coeficiente personal que constituye el

alma de todo escrito digno de ser destacado por su valor singular.

El critico literario se ocupa de las formas artísticas. El objeto formal del "crítico conceptual" es la verdad.

La crítica, es un "gesto de modestia Intelectual". Es "diálogo expreso, abierta investigación, pensamiento

en marcha". Así resulta que d´criticode libros de pensamiento se ve obligado a pensar por su cuenta, a

repasar su ´propia posición, confrontan dola con las de otros,, a convertirse en "operario del conocimiento

científico", en un "pensador". Esta tarea no puede realizarse sin tener posiciones propias. La pretendida

neutralidad del crítico en axiología es nihilismo, negación de la función valoratíva".

Cumplir ,a lo largo de un año este programa ño es tarea fácil. El primer acto personal de un crítico al

estilo de Fernandez de la Mora es seleccionar el libro, ya que se mueve totalmente fuera del área de los

envíos editoriales. Después, estudiarlo cuidadosamente, no leerlo volanderamente, como ocurre tantas

veces. Finalmente, situar al autor y a sus ideas dentro de unas coordenadas del pensamiento.

¿Qué resultados ha logrado? En primer término, enriquecer el acervo intelectual del lector español.

Gonzalo Fernández de la Mora se ha ocupado de libros y monografías que, habitualmente, no merecían la

atención de las críticas de los periódicos, sino sóV> y por acaso de algunas revistas especializadas. El

panorama que nos ofrece del pensamiento español en 1963 no puede ser más amplio y vivaz. Limitarse a

los ensayos hubiese sido agostador. - Entre los ensayos que se publican hay muchas obras valiosas, pero

también, muchas páginas de "aficionado". Es hora ya de que en la vida intelectual española los

"aficionados" dejen paso a los que de verdad, seriamente, .se dedican a ella. Y que estas labores recoletas

lleguen al gran público a través de la pluma brillante y del comentario hondo de un escritor con las

calidades que posee el autor de este libro.

No creo que nadie ponga en duda la existencia de un cierto "esnobismo" en nuestra vida intelectual. No

estoy contra el "esnobismo" que significa apetencia por lo nuevo y ayuda al descubrimiento y difusión de

nuevas valores; pero sí contra el "esnobismi-´´ que olvida que la gran tarea del pensamiento es la búsqueda

de la verdad. Un libro merece un respeto primario: el de ser leído. Hablar de él, escribir sobre él, -sin

haberlo leído—y estudiado—es una forma de deshonestidad que debe desaparecer de nuestra vida

intelectual. Fernández de la Mora ha contribuido en este año 1963 a que esta forma primaria de

honestidad sea una refjla. Estas son las verdaderas reglas del juego de la crítica. No la admiración

pazguata e Iletrada o el ditirambo apasionado por coincidencias o pasiones ajenas »

ese Imperativo primarlo de la búsqueda de la verdad. "Hay libros—dice—para eer leídos, los hay que

requieren tener «studio. Algunos de éstos me han llevado a revisar la bibliografía del tema. Hay

objeciones de una linea que suponen concienzudos análisis. Alguno, como ZublrC me ha exigido semanas

de concentración,.."

Muchas recas se ha querido enfocar la misión del crítico como descubridor de lo "interesante". Lo

interesante es una categoría estética. Nació con el mirado coateínpoiáneo, al separar la verdad de la

belleza,. Lo interesante «s lo nuevo y responde a esa huida del tedio que tanta importancia tiene en la vida

actual; pero, en ese arranque vital, tiene su propia infiltración, nihilista. Lo interesante es efímero, como

todo lo nuevo que no está ligado a lo esencial. En la crítica de las obras de pensamiento, también ha

penetrado esta categoría; pero sus resultados son, y serán siempre, falaces. La crítica ha de referir,

siempre, cada obra, a Jas grandes avenidas del pensamiento.

Invito al lector de ABC a confirmar íní experiencia. A pesar de habar leído estas criticas en el momento

de su aparición, aJgo huevo se jne ha revelado a,l releerlas ahora. Resaltan, en esta segunda lectura, su

unidad y su cohesión, infiltradas por la misma trama intelectual. Pero destaca, sobre todo, su hondura; en

cada página se toca suelo nutricio y germinal, como cuando se acerca uno al verdadero y eterno reino de

las ideas. A pesar de la variedad >ía temas, que van desde la más ardua e híspida filosofía hasta el ensayo

de varia lección, el diálogo del critico con los autores resulta una operación mental primaria. Tiene razón

el critico. Su labor no es genitiva y secundaria, sino primaria y dialógica, camino que recorren juntos

autor y comentador, en busca de la verdad. í& discrepancia del critico no supone .«na tafrevaloración del

libro. La humildad del crítico se ha de corresponder con la del autor. El camino para .buscar la verdad es

dificultoso y se Jhalla sembrado de escollos y trampas. ¡Señalar éstas es ayudar al lector ho´nesto.

Algunos de los libros criticados aquí los había leído antes; en otros casos, jsu crítica me movió a hacerlo.

En. todos, me ayudó a entenderlos mas cabalmente, descubriendo ensenadas, perfiles y coordenadas que

me habían pasado inadvertidos. Por eso, la función tíel crítico, en la sociedad contemporánea, es tan

importante. Se publi´ca mucho; «s imposible aún en. el área profesional de cada uno, leerlo todo. Sienes

aun, en esa zona cultural amplia que, ajena a los menesteres científicos propíos, nos resulta

imprescindible para entender a nuestro tiempo. El crítico auténtico, con capacidad de cread&a, con saber

amplio y seguro, con Intuición para señalar lo valioso o Indicar lo problemático y arrumbar ´el tópico, nos

resulta indispensable en ´Muestra peregrinación por el mundo tíe loa libros.

Gonzalo Fernández de la Mora había demostrado ya su capacidad para calibrar situaciones intelectuales

en su libro sobre "Ortega y el 98". Minuciosidad y .rigor en el dato, calor humano, amplia perspectiva

histórica y íinne subsuelo filosófico, son notas sobresalientes de su libro. Las mismas las encontramos en

este resumen de su actividad´ crítica del 63. La pasión por Jos temas concede a su estilo una vibración

especial. El estilo es tiempo interior, como la pasión. La necesidad fle aunar pasión y rigor dialéctico ha

depurado su estilo, haciéndolo cada vez más terso y eficaz. Su seguridad para moverse en el campo del

pensamiento, flota a sus críticas de lucidez singular. Para mi, como para tantos otros, para quienes la

lectura no es un vicio, «sino una necesidad vital, es una suerte poder contar cada jueves con una crítica,

como la suya, y cada año con un libro como éste, cuya aparición, subrayo como ejemplar.—Juan José

LÓPEZ IBOR.

LAURENTIN, RENE: "BALANCE DE LA PRIMERA SESIÓN"

Taurus, 1964, 172 págs.

Traducido por D. Florentino Pérez, aparece ahora en español un libro que se ha, quedado un poco

atrasado, "Balance de la primera sssíón" es un compendia que supone una excelente labor de síntesis

score la vrimera fase Oel IS Concilia Vaticano. El autor hace una exposición ordenada y sistemática de

los esquemas y materias tratados, -para ofrecer a continuación un balance general y extraer una

conclusión esperanzada de caro tíl futuro. El trabajo de Laurentin no se encuentra, entre los mejores de

los we se han realísaao sobre la materia—hay, por cierto, varios excelentes libros de españoles, criticados

ya en estas columnas—, pero merece el elogio en gracia a su brevedad y a su claridad.—A.

GABALDONI, LUIS E.: "LOS MOLINOS"

Ed. Cabal, Madrid, 1964 134 pags.

Esta nueva novela, de Gaüaldoni es una narración poética, de ambiente cosmopolita, centrada en esa

Andalucía empapada de sol y gracia creadora, cuya poesía ha dejado profunda huella en el autor. La

acción de HLos molinos" transcurre en Malaga y sus alrededores, Torremolinos, Marbella, etc., con unos

protagonistas, exiliados del invierno norteño, cue, aunque pura imaginación, parecen símbolos de

tendencia? novelísticas en boga. El estilo es sugerente, fiel reflejo de inquietudes en cierto modo propias

del humare moderno. Una serte de personajes extranjeros se mueven en una Andalucía actual, pero

siempre eterna, profundo crisol de transiciones y rasas.—R. L.

LIBROS RECICIDOS

Blanchet. André; "La Literatura y lo espiritual".—I y It tomos, Ed. Razón y Pe.—M. 1363.—300 págs. y

262 págs.

Curran, Chairles A.: "La Psicoterapia auta-gógíca y sus aplicaciones educativas y pastorales",—Ed.

Razón y Fe.—M,. 1963. 533 págs.

Ohauchard, Paul: "El hombre normal". Ed. Razón y Fe.—M. 1984. 276 págs.

IXArcy, Ertó: "La conciencia y su dwedio a la, libertad".—Ed. Fax.—M. 1963.—235 páginas.

Diez Alegría. J. M.: "Actitudes cristianas ante los problemas sociales".—Ed. Estela.—B. 1963,—116 pág

Eguren. S. I., Juan A.: "El valor pastoral de la Liturgia".—Ed. Raaón, y Fe.—M. 1SS3.—210 -págs.

Emmanuel, Pierre: "Antología poética".— Ed. Rialp.—M. 1964.—104 págs.

Gabaldoní. Luis E.: "En Viena barroca y actual...". —Ed. Cabal. —M. 1964^-18a páginas.

Gabaldoni, Luis E.: "Los molinos",—Ed. ^aibal.—M. 1964.—181 págs.

>3arcía Ulecia. Alberto: "A pleaa sombra". Gráficas del Sur.—Sevilla 1964,—74 páginas.

Guarnan Arae, Humberto: "Sumuqué"^— Ed. Letras,—¡La Paz 1963.—88 págs.

Klrchgassner. Aliens: "El simbolismo sagrado en la Liturgia".—Ed. Fax^-Ma-drid 1963.—252 páss.

Lipmann, Walter: "Unidad Occidental y Mercado Común".—Ed Taurus.—Madrid 1984.—50 Bágs.

Mico Buchón, J, L.: "Los medios modernos de expresión".—Ed. Bazón y Fe.— Sí. 1&53.—22» págs.

MSouroux, Jean: "Oreo en ti".—Ed. Juan Fiors.—B. 19S4.—120 págs.

Pastor Gómez. S, I., Juan: "Europa subvenciona".—Pub. de la Federación Española de Religiosos de

Enseñanza.— M. 1964. 128 paginas.

Peydro Caro. Miguel: "Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812".—Ed. de Conferenciaa y

Ensayos.—M. 1963.—48 páginas.—15 pesetas.

Scfaaller. Jean-Pierre: "Moral y afectividad".—Ed. Razón y Fe.—M. 1963.—194 páginas.

Rougemont, Benls de: "Europa como probábilidad-;Ed. Taurus.—M. lSea^-112 Páginas.

 

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