Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   "Historia del pensamiento político catalán"     
 
 ABC.    02/07/1964.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

HISTOKIA DEL PENSAMIENTO POLITICO CATALAN»

de F. ELIAS DE TEJADA

Ed. Montejurra. Sevilla. 1964. 440 págs.

por Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA

Francisco Elias de Tejada es un escritor generoso e infatigable. Tan copiosa es su bibliografía, que le

tengo por el mas fértil historiador español de las ideas políticas. Su actividad, intelectual es un auténtico

cañoneo de volúmenes. Últimamente ha centrado su atención en el pluriverso cultural de las Españas.

Después de los cuatro tomos del "Ñapóles hispánico" (1958-1961), apareció "El señorío de Vizcaya"

(1962). Ahora inicia el estudio del ámbito mediterráneo occidental, que divide en tres zonas: Cataluña,

Baleares y Valencia. Este volumen, primero de una serie que acaso alcance la decena, se refiere sólo a

Cataluña y al periodo comprendido entre los años 987 y 1479. Quedan reservados para los dos tomos

inmediatos el medievo balear y el valenciano. Elias de Tejada comienza con un apunte sobre el origen del

Principado. Cree que su formación es lenta y que no alcanza su completa independencia hasta las

proximidades del cambio de milenio. Afirma que los Papas fueron los grandes responsables de que se

incorporasen a Francia las provincias colindantes, lo que supuso la mutilación cultural y geográfica de la

Cataluña septentrional. Sostiene que los catalanes estuvieron "a la cabeza de todos los pueblos creadores

de sistemas políticos de Occidente", y exalta el sistema representativo de las Cortes, y el carácter concreto

de las libertades catalanas, nacidas como "privilegios desarrollados y amplia-" dos".

Después de aludir a los ingenuos poetas de Ripoll, el autor inicia su minuciosa historia, de la que, entre

centenares de nombres y copia de noticias, sólo aludiré a los momentos vertebrales. Caracteriza a

Homobono de Barcelona como personaje visigótico, y a San Raymundo de Peñafort como iusnaturalista

clásico. Pintoresco es el cuadro de los españolísimos y antifranceses trovadores. Elias de Tejada acepta la

discutida atribución a Jaime I de la "Crónica", y enumera como temas favoritos del Monarca "la idea de

Cataluña como pueblo aparte y la libertad política". Destaca la rabiosa hostilidad contra Francia del

cronista Desclot, y analiza los elementos bíblicos y caballerescos del famoso "De regimine principum",

que escribió el monje franciscano, infante don Pedro´de Aragón. Acusa a Guido de Terrena de

excesivamente aristotélico, y ve la propia mano de Pedro m en la llamada "Crónica de • San Juan de la

Peña". Dentro del brillante cuadro del humanismo renacentista califica de cínico y truhán al gran Bernat

Metge. El momento culminante de la exposición está consagrado a los dos máximos juristas de la época,

Jaime Callis, influido por los glosadores, y su seguidor Tomás Hieres, más abierto a las corrientes

feudales. Las dos últimas figuras destacadas son Margarit. consciente de la unidad de las Españas. y

Eymerich, a quien llama "inquisidor fanático" y "apologeta del pontificado"

A lo largo de la exposición histórica, lo mismo que en el prólogo y en los juicios de conjunto sobre

períodos y escuelas, Elias de Tejada va reiterando su tesis fundamental. Para el autor, Europa no es una

noción geográfica, sino histórica, y sus padres espirituales fueron Lutero, Maquiavelo, Hobbes y

Rousseau. "Contra semejante Europa nega. dora de la Cristiandad—escribe—, los Condes de Barcelona

levantaron la bandera de la continuidad de la Cristiandad." Elias de Tejada exalta la Cataluña medieval,

en la medida..en .que. representa una tradicion contraria a "las tres europeizaciones que hemos padecido

en los siglos últimos: la absolutista, la liberal y la totalitaria". El españolismo del autor es rotundo, y

demuestra con nítidos y poco conocidos textos que el catalán medieval se sentía hermano del castellano y,

en definitiva, español.

Aunque están muy íntimamente ligados, a efectos valorativos. cabe separar los elementos informativos y

los Ideológicos de esta "Historia". El autor maneja una copiosa bibliografía y su caudal documental es

muy crecido. Aun cuando su´ trabajo es de síntesis y arranca de numerosas Investigaciones monográficas

anteriores, son cuantiosos los materiales de primera mano, y hay capitules, como el consagrado al

humanismo político, Que aportan datos inéditos y un planteamiento original de la cuestión. Abundan,

además las fuentes manuscritas. Creo, sin embargo, aue la parte documental adolece de alguna deficiencia

metódica. La primera es flue Elias de Tejada ha fragmentado geográficamente el mundo catalán, lo que

desde el punto de vista de las corrientes espirituales no me parece suficientemente Justificado. El hecho

d« >rae se estudie a Eymerich en el volumen primero, a Lulio en el segundo y a. Arnaldo de Villanova en

el tercero, por ser catalán ano. balear otro y valenciano el -ultimo, resta coherencia al panorama doctrinal.

En segundo lugar, el autor interpreta de una manera bastante amplia la expresión "pensamiento politico".

Por eso extiende sus análisis a. trovadores, cronistas, canonistas y aún a personajes como Jaime I y Pedro

m, true en modo alguno pueden eer considerados como doctrinarios. En cambio, el (pensamiento eolítico

en sentido estricto, incluso cuando se trata de figuras intelectualmente importantes, no es siempre objeto

de una sistematización exhaustiva.

Por-lo que se refiere a los supuestos Ideológicos, hay discrepancias inevitables. Desde -el punto de vista

estrictamente jurídico, como demostró Vitoria, la idea de la comunidad internacional es más perfecta que

la de Cristiandad. y en este sentido creo cue la modernidad significa, un progreso sobre el medievo. En

general, la preocupación por enfrentar a lo hispano con lo europeo desconecta ciertas posiciones catalanas

del contexto doctrinal medieval, tan certeramente esquematizado por el viejo Gierke. Elias de Tejada

condena h. pérdida de Perpinán, por ejemplo; pero exalta la segregación de la marca hispánica del

imperio carolingio. Yo comparto plenamente este sentimiento patriótico: pero no me atrevería &

convertirlo en norma objetiva de valoración histórica. Y, en fin, ni el absolutismo ni el liberalismo son

ajenos a la tradición catalana, como, tácitamente, se desprende de este volumen, primero, y se

confirmará., sin duda, en los siguientes.

Esta, "Historia" es la visión de conjunto más completa que existe de las corrientes ¡políticas de la

Cataluña medieval. Sorprenden la riqueza de recursos documentales y la capacidad de síntesis. En la

valoración de las posiciones, Elias de Tejada se suele mostrar muy tajante. Cuando está a favor llega al

entusiasmo apologético, incluso con figuras menores. Cuando está en contra es absolutamente implacable,

y •entonces su demoledora, agudeza critica alcanza muy altos niveles. Las vehementes disecciones de

Bernat Metge y Eymeridí son, por ejemplo, historiográficamente. insoslayables. Una obra eruditísima e

Importante cue, a pesar de su lejanía temática, tiene la suficiente fuerza interior como para instar al

estudioso al diálogo comprometido.—G. F. M.

 

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