Conferencia de Gonzalo Fernández de la Mora en la Escuela de Estudios Jurídicos del Ejército     
 
 ABC.    08/03/1969.  Página: 51-52. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

VIDA CULTURAL

Conferencia de Gonzalo Fernández de la Mora en la Escuela de Estudios Jurídicos del Ejército

Sobre el tema "Superación del Estado de Derecho", y dentro del ciclo organizado por la Escuela de

Estudios Jurídicos del Ejército, pronunció anoche una conferencia don Gonzalo Fernández de la Mora.

El orador comenzó señalando que el Estado ha revestido y reviste todavía la forma de un mito, es decir, se

le suele convertir en el símbolo o en la objetivación de una serie de factores irracionales, como lo son las

ilusiones, los deseos, los sentimientos, etcétera. El mundo antiguo conoció la divinización de] Imperio no

sólo en el Creciente Fértil y en el Nilo, sino en la propia Roma. El medievo transcurre bajo el signo de la

teocracia. Otra forma de mitificación es el llamado "derecho divino de los Reyes". Para Hegel, el Estado

es la idea de Dios en la Tierra. Para Carlyle y para Nietszche es el instrumento de los héroes y super-

hombres. La democracia, la dictadura del proletariado, la negritud tienen hoy sus aspectos míticos. No

sólo hay que desmitificar la historia, la teología y las ciencias de la Naturaleza. Hay que desmitificar

también la teoría del Estado y hacerla con modestia empírica y racional.

Uno de los más antiguos intentos de racionalizar el Estado fue el de moralizarlo, es decir, el de sacarlo de

los dominios de la mitología y de la poética para estudiarlo como una parte de la moral. Pero esta

tendencia desembocó siempre en la búsqueda de lo que se ha llamado "el Estado ideal". Lo que antes era

mito se nos ofrecía ahora como un imperativo ético. ¿Tiene sentido real esta vieja operación especulativa?

En otros términos, ¿existe el Estado ideal?

£1 conferenciante niega que exista el llamado "Estado ideal". Y funda su actitud en tres argumentos. El

primero es la multiplicidad de los esquemas teóricos de Estado ideal que registra la Historia, desde Platón

a Hitler, pasando por San Agustín, Moro, Fourier, Rousseau y Marx. ¿Cuál de estas utopías, tan distintas

y tan susceptibles de multiplicación hasta el infinito, es el verdadero Estado ideal? El segundo argumento

es el de la pluralidad de las formas políticas históricas. Desde los despotismos orientales hasta los

presidencialismos democráticos, pasando por la dictadura espartana, el cesarismo, la aristocracia

veneciana o la pontificia, el organicismo feudal, el Imperio, ¿cuál es 1% Constitución perfecta? Cada

tiempo, ha creído en una o en varias. Ahora parece ser favorita la democracia. Pero ¿cuál?, ¿las

democracias populares, las republicanas, las monárquicas, las presidencialistas, las burguesas, las

proletarias, las socialistas, las capitalista?, las bicameralistas, las unicameralistas?, «te. No sólo hay

multiplicidad y desacuerdo; hay, además, retrocesos, divergencias, vueltas a empezar, o lo que es lo

mismo, la historia de las formas políticas no registra una línea de evolución progresiva. Hay autoritarismo

en Hammurabi, en Ramsés, en Carlomaguo y en Stalin. Hay democratismo en Pericles, en la Magna

Carta, en la Revolución Francesa y en alguna recién nacida Republica africana. Hay una especie de

retorno or confirma el carácter perecedero y transit rio de toda forma política. Pero eí conferenciante

aduce un tercer argumento: concepto mismo del Estado es incompatible con la existencia fie un Estado

ideal es la tesis central de su posición que desarrolla a continuación.

Según el conferenciante, el Estado no es una realidad natural que el hombre se encuentra, ya dada, como,

por ejemplo, las cordilleras. El Estado es una realidad inventada, fabricada por el hombre; es, pues, un

"artefacto". Pero ¿de qué clase? No es, como la estatua, un objeto de pura contemplación, o sea, no es un

artefacto estético. Tampoco es, como el idealismo de Schelling, una construcción, especulativa pura, o

sea., no es un artefacto metafísico. El Estado se construye para algo; es un artefacto útil. ¿Significa esto

que cae bajo la jurisdicción de la Etica? Sólo en cierto modo. La moral es un saber de fines y de medios.

Pero el Estada no es un fin, sino un medio para lograr los fines sociales que son de carácter permanente.

En una palabra, el Estado es un instrumento o herramienta paca realizar el bien común.

Ahora bien, no existe la herramienta perfecta o absoluta. Habrá que utilizar una distinta según la habilidad

del operario, la materia de que esté construida, la resistencia de la realidad sobre la que se va a actuar y el

fin que se pretenda. Lo mismo ocurre con el Estado: deberá configurarse de la manera más adecuada a las

características de los gobernantes y de los gobernados de una sociedad de un período determinado. Son

innumerables las formas de Estado viables. Su bondad dependerá de su eficacia, y ésta dependerá de su

adaptación a las estructuras reales sobre las que va a funcionar.

Lo que es permanente son los fines del Estado, o sea, aquellas metas a las que tiene que servir; 10

variable son los medios, es decir, los modelos de Constitución. El fin primarlo y básico es el orden. AI

cumplimiento de este fin corresponden las formas más primitivas de Estado, que son las absolutistas, en

donde la anarquía se supera concediendo todo el poder a un hombre cuya voluntad es ley. El fin

existencialmente subsiguiente es el de la Justicia, el de que el orden consista en dar a cada uno lo suyo.

Ahora ya no se trata sólo de que haya una autoridad, sino de que esta autoridad sea justa. Para atender a

esté segundo fin surge el llamado "Estado de Derecho", en el cual ya no manda una voluntad, sino un

ordenamiento jurídico que se remite a unas normas permanentes de Derecho natural. Pero hay un tercer

fin del Estado, que es el desarrollo económico y social. El Estado de Derecho puede ser perfecto y, sin

embargo. limitarse a distribuir la miseria. El Estado que realiza el desarrollo no sólo aplica normas

jurídicas, sino que además tiene que aplicar leves científicas y prácticas tecnológicas. Esto es lo que el

conferenciante llama la "losroarquía" "ideocracia" o "Estado de Razón" que áulica no sólo un

ordenamiento legal, sino el ordenamiento racional y científico de cada tiempo. con el fin de elevar la renta

colectiva. Al "Estado de Razón" se !e puede medir empíricamente; no se le valora por su parecido a una

Ideología previa, sino por su eficacia para garantizar el orden, el desarrollo y el reparto proporciona! de

las rentas. A este Estado no se le califica aplicandole utopías, sino estadísticas.

 

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