Carta de Fernández de la Mora a "Destino"     
 
   08/08/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CARTA DE FERNANDEZ DE LA MORA A "DESTINO"

Barcelona 7. "Se me define como uno de los más cultos detractores de las ideas liberales. No es exacto.

Pienso que la libertad es uno de los tienes más apetecibles y un valor eminente", dice el ministro de Obras

Públicas, don Gonzalo Fernández de la Mora, en una carta al director que publica hoy el semanario

"Destino".

En dicha carta, titulada "¿Por dónde es España diferente?", el señor Fernández de la Mora indica que

quiere hacer algunas precisiones a un artículo-de Santiago Nadal, publicado en el mismo semanario el 18

de julio pasado y donde se le aludía.

"Y respecto al demoliberalismo—continúa dicha carta—he reiterado hasta la fatiga que parece un sistema

de gobierno que en sí mismo no es ni mejor ni peor que otros, y que su bondad b su maldad

circunstanciales dependen de su modo de funcionar en cada país y en cada período. En España, desde

luego, lia funcionado mal. No soy, pues, antidemócrata, lo que no soy es un dogmático que cree que el

demoliberalisnio es una panacea. En materia constitucional no_ tengo la «fe del carbonero». Lo que

podríamos llamar el «fideísmo político» (que está más extendido de lo que sería razonable) me parece

demasiado ingenuo.

Se me atribuye la idea "de que hay dos Españas: una, España, y otra, anti España». No he afirmado nunca

tal cosa. Al contrario, la doctrina de la Hispanidad dual me parece carente de rigor e infecunda. Así lo he

escrito muchísimas veces, y con especial extensión en mi libro «Pensamiento español -1967». Pienso que

nuestro pueblo ha hecho cosas acertadas y desacertadas, como todos. Naturalmente, prefiero las primeras,

pero ambas son, por definición, españolas.

Santiago Nadal hace suya la opinión de´ que «los liberales españoles supieron_ encontrar la solución

jurídica-constitucional más apropiada y más generalizada de los problemas que no eran sólo españoles,

sino también italianos». Llega a este juicio partiendo del hecho de que nuestra Constitución de 1812

inspiró la de Ñapóles. Está perfectamente demostrado que. si bien los españoles -fuimos pioneros del

demoliberalismo, no lo inventamos, ya que nuestra citada Constitución es, en. gran parte, una copia de la

francesa.

Finalmente, Santiago Nadal me pregunta por qué España es diferente. Tengo la impresión de que todos

los seres humanos tenemos nuestra propia personalidad, lo cual se refleja en las familias y en las

naciones. España es distinta de los demás pueblos, y éstos son distintos entre sí. No creo en la

uniformidad, ni sería partidario de ella, aunque fuera posible. En materia de instituciones políticas una de

las originalidades de España estriba en haber, inventado en el siglo XV el Estado moderno. Y continúa en

él, a un nivel que a mí me parece mucho más vanguardista y eficaz que el de las Cortes de Cádiz, o que el

dé la actual República italiana, por citar un ejemplo de hoy."—Cifra.

 

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