Autor: Assia, Augusto. 
   Discrepancia sobre el Mercado Común     
 
 Blanco y Negro.     Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Discrepancia sobre el Mercado Común

De una «Carta al Director de "La Vanguardia"», de Augusto Assia:

"El artículo publicado por «Diego Ramírez» en «Arriba» es una aportación a la discusión y

elucidación que sobre España y el Mercado Común está llevando a cabo el país, la cual no

puede -menos de resultar interesante y estimulante, pero al mismo tiempo parece denotar un

intento de constituir la última palabra, y acallar, ambas, elucidación y discusión, lo cual no

puede menos de resultar inquietante. Ni la constitución ni las leyes, que yo sepa, impidan a los

españoles discrepar sobre si conviene a España, o no, pertenecer al Mercado Común. Cuando

bajo una firma que, al parecer, está investida de autoridad se dice «tenemos, pues, el derecho

de exigir -a los entusiastas de la partitocracía que cesen de confundir a sus oyentes, por

fortuna escasos, con sus insostenibles sofismas». ¿No parece delatarse, además as la te

rgiversación ´inherente en suponer que defendemos la resurrección de los partidos políticos en

España los que decimos que tienen partidos políticos los países que están en el Mercado

Común, un ´intento de impedir que se siga hablando del tema?

Quizá esté equivocado, pero no me parece que nadie, por alto que se encuentre puede tener

«derecho» a «exigir» que ningún español cese, mientras no entre en colisión con las leyes o

.con la constitución, -de decir lo que le -parezca conveniente por muy insostenible y muy

sofístico que"Por cierto que dicho convenio —convenio comercial preferente entre España y la

Comunidad— firmado sin necesidad de introducir ningún cambio en las ´instituciones políticas

de España, está en plena ejecución", dice "Diego Ramirez".

Este convenio surgió, señor director, de la carta en la que el entonces ministro de Asuntos

Exteriores, señor Castiella, solicitó del Consejo de Ministros del Mercado Común el día 7 de

febrero de 1962 "la apertura de negociaciones para la asociación de España", y a la que el

Consejo de Ministros de la Comunidad contestó, después de pensárselo durante años, que

debido a que España "no reúne las condiciones políticas", la Comunidad no podía acceder a

abrir negociaciones -para su "asociación"; pero que estaba dispuesta a abrirlas, en cambio,

para un tratado comercial preferente.

Es verdad, asimismo, como asegura "Diego Ramírez", que ¿Qué hechos pueden avalar

la aseveración de "Diego Ramírez", según la cual "el sistema de partidos está siendo uno de

los más poderosos obstáculos para la construcción de Europa"?

Los partidos pueden ser buenos o malos en Europa, y en España no íiay siquiera por qué

discutir el tema, puesto que la constitución los prohibe, y discutir si conviene qua haya o no

partidos en España es, además de i-legal, ocioso.

¿Cómo puede decirse, empero, que el "sistema de partidos está siendo uno de los más

poderosos obstáculos para la construcción de Europa? ¿Es que es Albania, Rumania, Grecia,

Bulgaria, Yugoslavia —los países sin partidos— los que construyen a Europa o son Alemania,

Francia, Italia, Gran Bretaña? Es que puede decirse, ´y ser dichas, con acento da autoridad

inapelable, cosas tales y, en nombre de ellas puede nadie tener el "derecho a exigir" que los

demás se callen y "no confundan".

 

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