Autor: Fernández de la Mora y Mon, Gonzalo. 
   Fernández de la Mora rechaza las afirmaciones que le atribuye Informaciones     
 
 Informaciones.     Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Fernández de la Mora rechaza las afirmaciones que le atribuye

INFORMACIONES

EL día 13 del actual, INFORMACIONES publicó un artículo anónimo titulado «Las .ideas —que no las

ideologías— de don Gonzalo Fernández de la Mora», artículo que requiere en una primera aproximación,

las siguientes" rectificaciones:

1.° Se me atribuye la opinión de Que «antes del general (Berenguer) todo iba bien; después de aquél, el

camino del apocalipsis>. Yo no he afirmado jamás que antes de Berenguer todo fuera bien. Ni lo he

dicho, ni lo creo. Al contrario, en mi artículo caracterizo como «crítica» y «desafiante» la situación,

creada por la «absurda» consulta y subsiguiente dimisión de Primo de Rivera. Tampoco he relacionado

jamás el berenguerismo con el Apocalipsis, que, por cierto, no es sinónimo de catástrofe. Tengo

muchísimo respeto al Nuevo Testamento.

2.o Se me atribuye la opinión de due la gestión Berenguer fue un «desaguisado histórico». Jamás he

escrito tal cosa. Me parecería sumamente impropio calificar el comportamiento del general con tan

equivoco e inelegante término.

3.° Se me atribuye la posición de que no me «gustan las elecciones». Nunca he escrito nada parecido. Hay

muchas elecciones que me resultan gratísimas, como, por ejemplo, cuantas ha convocado el Estado del 18

de julio.

4." Se me atribuye la opinión de que no me gustan las «libertades políticas». Tampoco es cierto. La

libertad me parece algo maravilloso, y apruebo cordialmente las libertades políticas que otorgan nuestras

Leyes Fundamentales.

5.° Se me atribuye la opinión de que soy contrario a que «los ciudadanos formen grupos políticos».

Tampoco esto es verdad. Jamás me he pronunciado contra la pertenencia de alguien a un grupo político.

Ello es un problema de cada cual. Lo que sí creo es que los partidos políticos serian hoy

anticonstitucionales y, desde luego, dudo que fueran una panacea para la España actual.

6.° Se me atribuye la opinión de que me opongo a que los ciudadanos «expresen una Ideología». También

es incierto. Postulo la libertad de pensamiento y expresión, aunque prefiero que las gentes se manifiesten

con veracidad y rigor, y no con falsía o retorcimiento.

7.° Se me atribuye la opinión de que «desconfío del ciudadano». Absolutamente falso. Tengo muchísima

confianza en unas personas y poca en otras, que son las menos. En especial desconfío de los que

Interpretan con malevolencia.

8.° Se me atribuye la opinión de que hay que «confiarlo todo al Estado». Jamás he pensado tal cosa, ni

por supuesto la he escrito. Mí tesis es la antagónica, es la de la subsldiariedad del Estado.

9." Se me atribuye la opinión de que «la democracia no nos va». Jamás he escrito tal cosa. Creo que el

Estado del 18 de julio tiene una estructura democrática, y ese Estado no sólo me gusta, sino que me

parece el mejor que hemos tenido, por lo menos, en la edad contemporánea,

10. Se me atribuye la opinión «le que los españoles «somos Incorregibles». No creo que seamos

Incorregibles, ni en política ni en nada, y una prueba es que ahora, modestísimamente, trato de corregir a

INFORMACIONES. Creo que la Historia es un camino de perfección para el hombre y para la

Humanidad. Estimo evidente la ley histórica del progreso.

11. Se dice que estoy «alarmado». Jamás he escrito tal cosa. Ahora bien, siempre ha habido problemas

especulativos o situaciones fácticas que me han preocupado: por ejemplo, que haya quien escriba un

artículo como el que me veo en la penosa obligación de replicar. Mi visión del futuro nacional no se ha

fundado jamás en anécdotas personales, sino en los acontecimientos históricos, a medida que se van

produciendo.

12. Se me atribuye la opinión de que a las naciones se las debe «gobernar desde arriba, sin

participación del pueblo». Falso de toda falsedad. Por el contrario, me gusta el Estado del 18 de julio,

entre otras razones, porque es uno de los más representativos que hemos tenido.

13. Se me advierte que «no se debe jugar con la política, ni con la historia». Completamente de acuerdo.

A lo largo de varios millares de páginas firmadas por mi, me gustaría que se me señalara una sola línea en

donde no haya tratado a la historia y a la política con la mayor seriedad.

14. Pide INFORMACIONES que «no se alcen voces agoreras». Disiento: detesto la Intolerancia

intelectual y cualquier técnica de amordazamlento de la inteligencia. Soy partidario de que se .alcen

todas las voces que tengan nombre, apellido y decoro mental.

15. Se refiera INFORMACIONES al «dulce sopor desarrollista». Es una contradicción en los términos.

Yo no creo que sea sopor, sino dinamismo, y ya lo echaríamos de menos el día que nos faltase, lo que ni

espero ni deseo. En cualquier caso preferiría el dulce «sopor» desarrollista a la sangrienta excitación

depauperadora, por ejemplo, de los años 1934, 1935 y 1936, en que tuvimos todas las instituciones que

alguno parece añorar.

16. Me ratifico plenamente en la única opinión mia que INFORMACIONES cita textualmente, a saber,

que el «programa de Berenguer no era creador y continuista, sino de abdicación y ruptura; equivalía a

entregar a los adversarios la configuración del Estado». Pero de ese juicio histórico, apoyado, por. cierto,

en un detenido estudio de las fuentes del período, no se deduce ninguna de las opiniones que

gratuitamente me atribuye el diario.

"~17. Parece Insinuarse ambiguamente un presunto cambio de mi posición doctrinal después de cesar con

el Gobierno Carrero Blanco. Del todo Incierto. Antes, en y después, mi idea del Estado y de España ha

sido la misma. Desafío a que se me cite una sola rectificación esencial, en esta materia, a lo largo de todos

mis escritos, desde mi primer artículo aparecido hace un cuarto de siglo.

18. En síntesis: Repudio la versión que INFORMACIONES ofrece de mi idea del Estado. Repudio

también el estilo literario en que se la supone formulada («desaguisado», «no nos va», «pobre Fernando

VII», etc.). Malo es acudir a la vetustísima técnica de inventar al maniqueo para fustigarle a placer, pero

resulta pésimo cuando el «Inventado» es autor de nueve libros, alguno de pura teoría del Estado. Y a ellos

me remito, y por ellos tengo derecho a exigir que se me Interprete aséptica, sistemáticamente y con

método universitario. Pienso que si INFORMACIONES desea defender la gestión de Berenguer, como

ahora lo hace, por ejemplo, con la de Spínola, puede efectuarlo directamente, sin pretextar antagonistas

reales o Imaginarios. Mi única satisfacción en esta ocasión es suponer que acaso contribuyo a un civil

contraste de pareceres, que considero muy deseable.

 

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