Autor: Daudet, Elvira. 
   Declaraciones de Fanjul -cuando aun no había retirado su candidatura-  :   
 "Si soy elegido, suspenderé todas mis actividades políticas". 
 ABC.    16/12/1972.  Página: 61. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

DECLARACIONES DE FANJUL

—CUANDO AUN NO HABÍA RETIRADO SU CANDIDATURA—

«Sí soy elegido, suspenderé todas mis actividades políticas»

«EL TRIBUNAL DE ORDEN PUBLICO ESTA LLAMADO A DESAPARECER»

En el despacho de Juan Manuel Fanjul se respira el ambiente electoral. Hay un nervioso Ir y venir por los

pasillos. Visitantes en grupos, adictos a otras candidaturas, que uno no sabe si vienen a negociar o a

sumar su adhesión. Sonrisas apresuradas del equipo Fanjul .Y, sobre la mesa, apeados de su trono de

polvo y vejez, libros amontonados, rejuvenecidos de repente por la sonrisa blanca y breve de un papel

numerado que recuerda un artículo enmollecido. Parecen los libros de un estudiante en vísperas de

exámenes. Más allá de esta feria de rostros, números y sonrisas, al fondo del pasillo, trabajando en

soledad, está el señor Eficacia: Juan Manuel Fanjul.

—Señor Fanjul, después de aquella agresiva campaña electoral: «Vota eficacia, vota a Fanjul», me

sorprende su moderado tono en estas elecciones, tan incisivas por varíe de sus oponentes.

—Estas campañas electorales son delicadas porque se trata de transmitir a los compañeros electores lo

que uno piensa de la profesión y del Colegio y lo que uno haría en el caso de resultar triunfador, la

exactitud y sinceridad en esa transmisión exigen atención, cuidado y respeto. Fíense que los destinatarios

son universitarios, profesionales selectos, hombres que tienen mu; madurado su criterio. Hay que

exhibirles la propia imagen y dejarles que elijan. En estas elecciones alguna candidatura ha utilizado

sistemas nuevos, enviando estudiantes a encuestar y convencer a los abobados. Con todo respetó al

procedimiento, no creo que´ un estudiante de dieciocho años vaya a´ torcer el criterio personal de un

abosado con diez, quince o veinticinco años de .ejercicio profesional.

—Tanto usted como sus oponentes declaran tener unos motivos esencialmente profesionales, a pesar de lo

cual estas elecciones del Colegio de Abosados tienen un marcado acento politico que ha desbordado «i

ámbito profesional. ¿Se han convertido estas elecciones en el reflejo de unas tendencias políticas del país,

no expresadas por otros cauces, y ustedes en los representantes de dichas tendencias?

—lo que pasa es que la abogacía y el Colegio de Madrid siempre han sido muy políticos ,v han reflejado

estados de opinión, pero no en estos momentos, sino desde hace más de cien años. No, no eslán reñidas la

profesión y la política. Sobre esto, precisamente, hay un discurso de José Antonio en la inauguración de!

curso del S. E. U, el 11 de noviembre de 1935. en el que afirma que el jurista... «podrá, como todo

hombre, aspirar a un orden más justo, pero no como jurista, sino como partidario de una tendencia

religiosa, moral y—en lo que se refiere a la organización de la sociedad en estado— política. He ahí la

necesidad de que todo jurista tiene de ser político, ya que, de no serlo, se le reduce a la gloriosa y humilde

artesanía de manejar tin sistema de normas, cuya justificación no le es lícito indagar». Para mí, esta

doctrina es impecable.

—Usted es un poliíico nato; me pregunto si esto no es un inconveniente para llegar al Decanato tal como

están las cosas.

—La historia del Colegio de Abobados de Madrid y la política española revelan que ésta ha reclutado

siempre un alto porcentaje de sus cuadros entre las colegiados madrileños y que la Corporación ha

elegido de manera continuada sus decanos entre los abogados políticos. Mire usted, por ejemplo, la lista

desde Manuel Cortina a nuestros días: Silvela, Montero Ríos, Bugalla!, Carvajal, Canalejas, García

Prieto, Bergantín, Cierva, Osorio y Gallardo, Melquíades Alvarez, Goicoechca.

—Pero el Decanato V la actividad poli-tica ¿no son incompatibles?

—i´Ah, claro! Eso es evidente. Desde el momento que se accede al Decanato, el político se tiene que

olvidar de sus inquietudes ideológicas y darse de lleno a tan alta tarea con un espíritu imparcial, soto

condicionado por el servicio a la totalidad de los colegiados. Por lo que a mí respecta, puedo asegurarle

que si soy elegido suspenderé todas mis actividades políticas mientras´dure mi Decanato.

—Usted ha declarado que asume el espirita del Congreso de León. ¿Quiere esto decir que está usted

dispuesto a poner en ejecución sus propuestas a pesar de su indudable contenido político? Por ejemplo,

la supresión del Tribunal de Orden Público. —De las conclusiones del Congreso de León hay muchas que

deberían ser revisadas para desposeerlas de su trascendencia política. Pero, desde el punto de vista

jurídico y legal, y en los aspectos profesionales, la mayor parte cíe lo allí resuelta puede ser adecuado y

utilizado. En cuanto ai Tribunal de Orden Público, entiendo que está llamado a desaparecer por razones

pragmáticas que he tenido oportunidad de exponer muchas veces, incluso en las Cortes. Confío que Ja

Ley Orgánica de la Justicia, al establecer la unidad de jurisdicciones, deje resuelto el tema.

—En un Estado de Derecho es esencial que el ciudadano esté defendido desde el primer momento de su

detención. ¿Cree usted pasible establecer este derecho en. España?

—Creo que, por lo menos, tay qne establecer la asistencia jurídica desde el instante en que se dirija la

acción judicial contra alguien. Así lo informó el Consejo General de la Abogacía, siendo yo secretario y

ponente, cuando el entonces ministro de Justicia, señor Iturmendi, nos consultó sobre la reforma de las

leyes procesales.

El teléfono suena a cada ra6o, animando a Fanjul. Son las horas en que los amigos quieren recordarle que

están -a su lado: «Cuenta con mi voto», dicen, y no sé por due me acuerdo de los premios literarios. Y

Juan Manuel Fanjul sonríe con dignidad y da Zas gracias, elegantemente distante, como si fuera ajeno al

juego.

—¿Hasta qué punto su vinculación con las instituciones oficiales puede influir en el resultado de estas

elecciones?

Fanjul ha levantado su cabeza de plata y me ha mirado largamente, profúndame^ te y luego ha sonreído

aceptando mi pregunta, asumiendo los riesgos, Incluso el triunfo.

—Entiendo necesario distinguir mi adhesión al Régimen y a las Leyes Fundamentales con mi

gubernamentalismo. En aquello, me siento comprometido; en lo segando, no. la. única influencia, que por

tanto pudiera existir, es 1% de aquellos qne piensan como yo en relación al respeto de las instituciones.

—Se considera usted el caballo ganador de estas elecciones?

Juan Manuel Fanjul ha soltado su risa de muchacho en víspera de exámenes, risa confiada de estudiante

acostumbrado a las matrículas de honor; Frente a las urnas, y más unas urnas nutridas por profesionales

de criterios muy elaborados, nunca se pueden conocer las posibilidades por anticipado. Creo que en la

vida de! hombre lo importante es el gesto. Vale más el gesto que el triunfo.—Elvira DAUDET,

 

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