Don Adolfo Muñoz Alonso, en el Club Siglo XXI. 
 "La Monarquía debe estar fuera del anecdotario gubernamental"     
 
 Informaciones.    22/12/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Don Adolfo Muñoz Alonso, en el Club Siglo XXI

"LA MONARQUÍA DEBE ESTAR FUERA DEL ANECDOTARIO GUBERNAMENTAL"

MADRID, 22. (INFORMACIONES.)—Sólo en dos ocasiones un murmullo suavemente socarrón alteró

el silencio en el que se escuchaba al profesor Muñoz Alonso ¡mientras hablaba sobre La España del

futuro y la Monarquías, en el saloncito del Club Siglo XXI. Primero, cuando afirmó que si la Monarquía

es católica, no lo será tanto porque ejerza el poder con arreglo a ^interpretaciones pluriepiscopales cuanto

porgue acepte ese poder y lo ejerza en obediencia al magisterio revelado. Después, cuando dijo que la

Monarquía debería guardarse de la concupiscencia tecnocrática de los frígidos tanto como del erotismo

gubernativo de los ambiciosos».

Don Adolfo Muñoz Alonso (que acaba de .hacerse caigo de la Facultad de Ciencias de la Información de

la Universidad Complutense como comisarlo -.decano) habló durante cuarenta .minutos ante unas ciento

cincuenta personas, los ex ministros don José Soils y don Raimundo Fernández - Cuesta estaban

presentes. También acudieron a su conferencia -muchos políticos de la esfera sindical (señores Martín

Sauz, Martin Villa, Iglesias Selgas, Carres y Espinosa Poveda)," cuatro o cinco sacerdotes,--algunas

señoras y escasos Jóvenes.

El profesor Muñoz Alonso leyó su conferencia y reconoció que sus palabras, aun después de ser

escuchadas, deberían ser leídas. Los largos periodos de su parlamento, las metáforas de que hizo uso y el

dominio y ejercicio del conferenciante de un léxico profesoral, provocaron la apetencia de una pausada

lectura-de lo escuchado.

En .un preámbulo, el conferenciante advirtió que sus cuartillas fueron escritas con anterioridad a las

intervenciones de don Manuel Fraga Iribarne y del marqués de Valdelglesias en la misma tribuna y sobre

el mismo tema. Por tanto, ni polemizaba ni asentía con sus predecesores en el ciclo del Club sobre la

Monarquía y el futuro del país. El profesor Muñoz Alonso anunció que no caería en expansiones políticas

personales y ee-refirió a la sorpresa que en algunos medios había causado su participación en el ciclo.

"Sorpresa que —dijo— algún fundamento di que tiene."

MONARQUÍA Y REPÚBLICA

Citando posteriormente a Dante, Cavour, Jaspers Adorno, Nietzsche o Rousseau, el profesor Muñoz

Alonso se adentró en el tema refiriéndose a la "Interinidad" de la Monarquía en lo A Principios

Fundamentales del Movímiento, que no sólo no la condicionan, sino que la legitiman. Los adjetivos de la

Monarquía —católica, social y representativa— son las características del Estado y sólo por derivación lo

son de la Monarquía. El Estado se encarna en la Monarquía. La Monarquía es la actual forma política del

Estado.

La revolución del 14 de abril de 1931 —dijo— pareció devolver al país una ilusión nacional. La II

República, empero, tiró por la ventana ese sentido nacional y aventó la otra mitad que la configuraba: su

contenido social, Recordo el conferenciante la frace de don Gregorio Marafion: ¿En el triunfo de la

Republica los que menos parte tuvieron los republicanos.". El profesor Muñoz Alonso hizo votos por que

nunca pudiera parafrasearse esta cita en el futuro en el sentido de que "..: los que más parte tuvieron

.fueron los monárquicos"

ASI, recordó que para un Príncipe es preferible la compañía invernal del pueblo que el séquito veraniego

de los cortesanos. Que la Monarquía debe estar fuera del anecdotario gubernamental; que no debe ser

expresión del Gobierno. «La Monarquía del futuro —dijo— no podrá ser la Monarquía del Principe, sino

la del Estado. La Monarquía no es el Príncipe, sino la Institución a la que, sirviéndola, se legitimiza. La

Monarquía —insistió— no debe permitir que los organismos de Poder actúen de co-príncipes, dejando sin

voz al pueblo.»

Después de pronosticar que los desasosiegos antimonárquicos no sólo esconden gérmenes nocivos para la

Monarquía, sino también para el Estado, el profesor Muñoz Alonso manifestó su convencimiento de que

los partidos son «la septicemia del Estado». No entiendo —dijo— un Estado que consiente la

representación de partidos que aspiran a suplantarlo o destruirlo. Quizá sea la Monarquía pare los

españoles la forma política en quee la patria no se desintegre en liberalismos indlvldualisticos sofocantes.

„ POR LA GRACIA DE DIOS

Pasó el conferenciante a analizar el origen del Poder a la luz de la doctrina católica. Vino a decir que si la

causa real de la soberanía del Principe es e» pueblo, la causa remota nay. que encontrarla en Dios. El

Poder, ni se ostenta ni se ejerce por otra gracia que la divina. El Soberano lo es por la gracia de Dios,

aunque sea nombrado-por la gracia del pueblo. Cae en -herejía quien al decir qué el Poder viene del

pueblo, contraponga esta afirmación • al axioma católico de que el Poder deriva de Dios.

«La voluntad imperiosa de futuro del Estado español —continuó— es la Monarquía, pero siempre que la

Monarquía sea la forma de ese Estado. El Estado se encarna en la Monarquía, pero tío absolutlza en esa

encarnación la futurlzaclón de sus virtualidades.» (...)´ «No hay quien supedite Inexorablemente el futuro

de España (...) a una determinada figura o configuración reconocida del Estado, o a una forma política del

pasado. La ´fe en España trasciende, como virtud civil, de las configuraciones estatales estáticas y de las

Jornias políticas del pasado y del presente.»

«... La moderación, como virtud de la Monarquía, no connota una debilidad o empobrecimiento de la

soberanía, sino la facultad Imperiosa de encontrar el "modo" de integrar a todos ´los ciudadanos en la

comunidad política y de conseguir la ecuanimidad en los grupos de Intereses contrapuestos —y no por

contrapuestos. Ilegales—, y en la operatividad de los órganos y de las asociaciones legítimas de ámbito

político. La moderación, virtud de la Monarquía, es algo más profundo y esperanzador que un sistema

empírico de controles...»

Don Adolfo Muñoz Alonso terminó aludiendo al Ejército: Conciencia armada de la paz de la nación y no

instrumento armado del Gobierno. Se cometerá un crimen de lesa patria —y no sólo de lesa Monarquía—

si a la Monarquía ya Instaurada «se la abandona al dualismo de los maniqueos, la adulación de los

palaciegos o el oportunismo de los medrosos».

Ningün socio del Club Siglo jXXl —el coloquio les esta reservado— estimó oportuno hacer preguntas al

conferenciante.

 

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