Autor: Garrigues y Díaz Cañabate, Antonio. 
   Estabilización     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ESTÁBILIZÁCION

PRIMERO me comprometo en la acción, después reflexiono." ("D´abord je m´engage,puis j´y reflechis/´)

Así actuaba, a lo que parece. Napoleón. Puede también, quizá debe, preceder la reflexión a la acción. Lo

que no cabe es la acción enteramente irreflexiva.

Por muchas razones bien conocidas, España económicamente empezó, al salir de la guerra civil, por

comprometerse largamente en la acción. El Plan de Estabilización, recientemente formulado, viene a

significar ese momento reflexivo que se había hecho absolutamente indispensable. De este carácter

necesario, indefectible, del Plan de Estabilización es de lo que hay que tener conciencia clara.

Como también hay que tenerla de que la entrada de España en la O. E. C. E. ha comprometido no ya a los

autores y gestores , directos de la operación frente a los restantes Estados miembros de esa Organización,

sino al país entero. Esta es la responsabilidad histórica que han contraído todos y cada uno de los

españoles y c la que tienen ahora que hacer frente.

Para ayudar a comprender esta responsabilidad y a comprenderla en todo su alcance, conviene empezar

por tratar de entender bien ,1o que significa el Plan de Estabilización.

Estabilizar es equilibrar. Sólo lo que está equilibrado es estable. Como contrariamente, todo lo que no está

equilibrado, lo desequilibrado, es inestable. La inestabilidad no es sino el efecto, la consecuencia de un

estado de desequilibrio.

En un sistema económico hay un equilibrio base: el de la totalidad de las necesidades de consumo, gasto e

inversión con los recursos reales disponibles; Esto lo mismo se dice de una economía nacional, que de

cualquier economía individual, que de cualquier economía de empresa.

A su vez, para equilibrar esos dos factores: necesidades-recursos (y en general para equilibrar dos o mas

cosas) hay que empezar por igualarlos, por- nivelarlos. Nivelar es traer uno más niveles diferentes a un

nivel dado que se convierte en nivel común. El nivel dado, en ese equilibrio base, no puede ser,

obviamente, más que el límite de los recursos disponibles. Los recursos disponibles son en cada momento

los que son, ni más ni menos, mientras que las necesidades son incontables, inagotables.

Ahora bien, los recursos disponibles, que son el conjunto de lo producido, de lo creado, en un país y en un

momento determinado, se expresan, en la civilización actual, en dinero, sea dinero físico, sea _ dinero

fiduciario. De aquí que el equilibrio´ base se presente como resultado de la nivelación del conjunto de las

necesidades de pastos, consumó e inversión con los medios´ de pago ´disponibles.

Todos los demás. estados de equilibrio, necesarios para el buen orden dé un sistema económico, remo son

el equilibrio presupuestario mediante la nivelación de gastos c ingresos; el equilibrio de la ba-

lanza de pagos, mediante la nivelación de los recursos y las obligaciones exteriores; el equilibrio o

paridad de la moneda, a virtud de su nivelación con los otros signos monetarios; el equilibrio general

empresarial tanto del sector privado como del público, etc., no son más que aplicacioner parciales de ese

mismo principio básico general de equilibrio, clave única y verdadera de la estabilización.

En cuanto al sistema.o método de nivelación o nivelaciones, se deben señalar dos problemas técnicos y un

problema operativo.

El primer problema técnico es el de la fijación o determinación del nivel dado, el nivel al que, han de

aparejarse los otros niveles, es decir, el nivel de los recursos reales o efectivos. El que este punto de

nivelación se corresponda lo más posible con la realidad, el que no quede ni más alto ni más bajo, es tanto

de la mayor importancia como de la mayor dificultad técnica. La información suministrada por, el Plan

inspira gran confianza respecto al acierto en la elección del punto base de nivelación ´para la situación

actual di nuestra economía.

El segundo problema técnico es el de las formas o métodos de alcanzar ese punto de nivelación. Son.

esencialmente, dos en la economía vigente: una forma libré y una forma no libre, típica de las economías

comunistas. Los planes quinquenales no son en definitiva más que vías de nivelación de un sistema

económico. Por el contrario, la nivelación libre, producto de la iniciativa privada, es la que se consigue en

la economía de mercado a virtud de la ley de la oferta y la de manda (ley mucho más compleja de lo que

su simple enunciado manifiesta). Ni que decir tiene que el Plan opta por esta forma de nivelación

liberalizada, tomando las cautelas necesarias para la suavidad y seguridad del tránsito, y. sobre todo,

tratando de que el equilibrio libre entre oferta y demanda venga a ser posible facilitando el previo

incremento efectivo de la primera.

En cuanto al problema operativo es el clásico de toda estrategia, es decir, el que supone el paso del plano

de operaciones al terreno o campo de batalla; de los ríos de tinta a los ríos de agua, o quizá de sangre; de

las montañas figuradas por una sombra, a las montañas de roca o de nieve o de viento; de la sala de

mandos, más o menos temperada, a la pura intemperie.

Es el tránsito de lo ideal a lo real. Lo real, siendo no solamente, diferente a lo ideal, sino diferente a sí

mismo en cuanto que está en cambio o mutación permanente.

Por eso, la parte operativa del Plan ha de requerir primero una gran vigilancia y luego un esfuerzo

constante de adaptación, ya que ese juego de ecuaciones o equilibrios se aplican a un ser esencialmente

inestable y desequilibrado es decir, al hombre. Ahora bien, todo lo que se aplica al hombre, en cuanto a

ser social, se hace, "ipso facto", politico. "El Plan de Estabilización en su fase operativa es, puts, un plan

esencialmente político. Y en lo politico, los factores psicológicos y humanos, el ganar la confianza y la

adhesión, cuenta mucho más que las cifras -y los datos estadísticos.

Esto en cuanto a la parte operativa del Plan, vista del lado del Poder Público. Del lado de la sociedad

española no cabs más que una actitud: la colaboración leal, inteligente, .calurosa; lo que a su vez viene´ a

traducirse también en una sola cosa: un mayor esfuerzo, un mayor trabajo. Como hemos visto, él nivel

dado es el de los recursos, el de la producción, es decir, el que depende del trabajo del hombre. .Levantar

e"se nivel es, pues, levantar el país entero. La virtud del trabajo -es como la fe/que mueve las montañas.

(En Alemania ha empezado por mover montañas de escombros.)

Mas al llegar a este punto hay que decir, paradójicamente, que el trabajo en España necesita de una cierta

"desestabilización". El trabajador español, desdé la alta burocracia pública o privada, pasando por los

catedráticos y los maestros, hasta los humildes peones a pie dé obra, se ´encuentra demasiado estable en

su puesto de trabajo.. Ha perdido casi .enteramente la sensación de riesgo y de peligro, que debe ir ligada,

en toda actividad humana, a la incompetencia, a la apatía, a la indisciplina. El puesto de trabajo, como el

pan nuestro, hay que ganárselo cada día. Ciertamente eme es una gran conquista.asegurar el trabajo, pero

si al propio tiempo lo que queda también asegurado es el no trabajo, ¿qué rendimiento se puede esperar

del trabajador medio?

Porque hay un nivel último que condiciona a todos los demás. Es lo que se llama el nivel de los tiempos.

Este también nos viene dado, o mejor dicho, nos viene propuesto, ofrecido de lo alto, no queda a nuestro

arbitrio. -Es como una vocación .que se oye o se desoye y el escucharla o no escucharla es cuestión de ser

o de no ser.

Antonio GARRIGUES

 

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