Autor: Garrigues y Díaz Cañabate, Antonio. 
   La inflación y sus efectos     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 19. 

LA INFLACIÓN Y SUS EFECTOS

EN que hay que cortar la inflació:» y estabilizar nuestra economía, aparte de que ello venga también

imimpuesto por razones de otra naturaleza,-están hoy más o menos conformes todos los españoles.

Mas de la inflación, donde se entra muy. fácilmente, es muy difícil salir. O mejor dicho, lo difícil y

arriesgado, porque la materialidad de cortar la inflación es tambien muy fácil-, es controlar los efectos y

las consecuencias dé ese tránsito.

La inflación es una creación artificial de capital´ que actúa sobre la masa monetaria y sobre el mecanismo

del crédito. La deflación habrá, pues, de consistir en una "dcscreación" de ese capital "ilegítimo", y su

operación consistirá en reducir o contener-la masa monetaria, en reducir o contener el movimiento

crediticio.

Lo importante es tener en cuenta que el capital inflacionario, no obstante; su procedencia "non sancta",

engendra capitales "reales". Al amparo, por ejemplo, de créditos financieros se habrán hecho; sin duda,

especulaciones bursátiles o Inversiones inadecuadas o desmedidas, .respecto del "status" actual de1

nuestra economía. Pero también se. han creado o ensanchado, o perfeccionado, industrias y empresas de

toda naturaleza, que son´ ya una realidad .importantísima de -nuestro activo nacional y que estarían

llamadas a perecer si se vieran privadas bruscamente de esa especial ayuda financiera que ´las trajo a ´la

vida.

¿Qué diremos entonces-, que • la inflación es buena? No, ciertamente. Sus efectos no pueden ser más

perniciosos ni más corrosivos. Con inflación no puede haber .salud económica. Su estirpación es obligada

e ¡ineluctable y los prpblemas que pueda crear esta operación inaplazable son´ infinitamente inferiores´ a

les que crearía una, expansión .inflacionaria ininterrumpida.

Pero pasa que el ahorro forzoso que la inflación engendra—ahorro terriblemente injusto y arbitrarlo—es,

con todo, un ahorro real cuya- inversión produce, logicamente, formas también • reales de capitalización.

Esta es la razón; por la cual el procedo do dascreación de capital inflacionario, característico de la

deflación, amenaza no solamente los crecimientos parasitarios o superfluos o desmedidos, lo que es

bueno, sino también formas reales, verdaderas y vivas do capitalización que hay que salvar a, toda costa,

sea cualquiera su origen. Los´hijos ilegítimos no dejan de ser criaturas tan dé carne" y hueso como las do.

legítimo "matrimonio y con el mismo´ derecho a la vida.)

Este es el primor problema, de la estabilización: salvar, proteger -y conducir hasta, formas sanas y

estables de • capitalización aquellas´ creaciones viables producidas durante el proceso inflacionario;

sabiendo que el cambio de naturaleza y estructura que ésto envuelve -no puede hacerse, sin riesgo de

muerte, de la -noche a la mañana.

El segundo problema de la estabilización es el de fomentar la creación de capital real a medida que SB

destruye el capital inflacionario. Lo ideal es que esos dos procesos1 vayan sincronizados. Es decir, que el

movimiento de • reducción o contención´de la masa dnieraria y los créditos esté acompasádo,..en la

medida de lo posible, ",y -no dislocado, del movimiento inevitablemente más lento de la formación del

ahorro.

Para ello, al mismo tiempo que se ciegan las fuentes inflacionarias, hay que fomentar, mediante, medidas

fiscales de desgravación de. la Inversión y de la autofinanciáción de créditos exteriores, de atracción de

capitales extranjeros, etc., todas . las formas sanas de capitalización ortodoxa.

En´el conjunto de este proceso, y en relación concretamente con la política de restricción de créditos, hay

que -tener en cuenta tres circunstancias dé suma importancia y que son específicas de la situación

económica española

La primera es que los españoles no solamente no han sido desaconsejados o frenados, sino que, por el

contrario, han sido impulsados y alentados a lanzarse a una, política de industrialización, y en un país tan

descapitalizado como el nuestro, si no se cuenta con ayudas, exteriores, una Industrialización rápida´ no

podia, n|, puede hacerse, .más que forzando los márgenes del crédito.

"La segunda es que frente a esa política crediticia restrictiva, característica de ,1a deflación, es muy

verosímil que el sector público de nuestra economía tenga -anas peso y más facilidad que el privado, para

acceder a esos recursos financieros reducidos.

Y, la tercera es, que la mayor parte-de nuestros Bancos comerciales son también Bancos ds inversion y de

negocio, e independientemente; que es cosa demasiado compleja- el que´ esto en si sea bueno o malo, lo

probable es que tales Bancos hagan una política discriminatoria- en´ favor de las industrias propias,

poniendo en grave riesgo aquellas otras industrias más modestas que .son las que deben todo al esfuerzo,

a la tenacidad y al sacrificio individual.

Por ´esta razón, y porque el problema de contención del crédito no es tanto un problema cuantitativo como

cualitativo y selectivo, el papel llamado a jugar por la Banca en el proceso de estabilización es un papel

clave. Tanto, que el éxito o el fracaso de esta política está, en gran parte, en sus manos. Es decir, en

manos de unos pocos hombres que ´sean capaces de aplicar esos criterios de selección de La nueva

política crediticia con la, altura do miras, la prudencia, la autoridad y la libertad necesarias para llevar a

cabo, sin mayor quebranto, ese saneamiento de nuestra economía.

Hechas estas salvedades, ya se comprende y se admita que esa sincronización entre creación y

descreación de capital na puede ser perfecta, que un cierto traumatismo es necesario y será saludable.

Pero si se abre un foso demasiado ancho entre ambos momentos, ¿cómo y de qué se llenará ese íoso? Hay

que cuidar de que no se llene de-desorientación, de desesperanza o de desaliento.

La presente generación en su conjunto está haciendo y padeciendo un terrible esfuerzo: el que supone el

tránsito de una economía agraria a una economía industrial. En ese proceso habrá cometido errores,

incurrido´ en imprevisiones o en alegrías, pero en su conjunto esa generación, por el esfuerzo/realizado y

por los resultados conseguidos,- merece respeto y ayuda. Y esto se dies, tanto del sector privado como del

sector público de nuestra economía.

Lo asombroso de nuestra época es la capacidad de recuperación económica de que está, en general, dando

muestras el ´´género humano en las más diversas latitudes. Es un fenómeno que, en el orden material, no

puede ser más, alentador, Lo que hace falta en España es estimular el espíritu creador y de empresa que

está surgiendo y arraigando trabajosamente precisamente en estos años decisivos.

Ciertamente, nada más contraria a ese espíritu que un clima de inflación. Nunca se muestra mejor su

malignidad como cuando hoy en nuestro país-hay qué afrontar el problema, de desarraigarla. Porque

entonces, como en la parábola, del trigo y la cizaña, lo -que ^Importa es el que al arrancar la cizaña no se

arranque también el trjgo.

.Antonio GARRIGUES

 

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