Autor: García Pavón, Francisco. 
 Semblanzas Españolas. 
 Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, embajador de España     
 
 ABC.    05/04/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ANTONIO GARRIGUES Y DÍAZ-CAÑABATE, EMBAJADOR DE ESPAÑA

DON Antonio Garrigues y Diáz-Cañábate, ahora nombrado embajador de España en Washington,

representa un tipo de español poco común. Lo caracterizan muchas cualidades humanas—«universalidad,

amor a la cultura, don de gentes y atención reposada a todo acontecer .político-social—, cotí frecuencia

ajenas al humor Ibérico, proclive a vararse en lo Inmediato y doméstico.

Refiriéndose a terceros, en conversación privada, gusta Garrigues de utilizar una expresión muy gráfica,

De quien se comporta de una manera gruesa, Ininteligente y es propenso a la reacción violenta, dice: "que

no es persona". SI enjuicia a un hombre de opuestas condiciones, resulta en sus labios la mayor alabanza

el afirmar: "es persona".

Para mí, y presumo qua para cuantos frecuentan a don Antonio Garrigues, a la hora dé cualificarlo con un

rasgo eficaz, le peta como a pocos su propia denominación "es persona".

Hay en él plurales presencias de civilización y cultura, flexibilidad liberal; no se, deja llevar por

Impresiones leves, nunca pierde su sencilla postura, ni cierra el corazón a razones últimas. Atributos

todos del concepto "ser psrsona" que él prefiere.

Alto, delgado; "en la frontera edad de la ceniza"; d» la Impresión da Joven agilisimo, traicionado por la

montera encanecida. En su fábrica humana dominan los grises. Un brillo de gafas que corta el mirar

seguido. Perfil descarnado, aquilino. Cortesía que parece descuidada, .casi deportiva.

Garrigues, si le hablamos, adopta un especial alejamiento, Como si antea que reparar en lo que ve, en lo

que está viendo, • atendiera a lo que "prevé"; y primero que "escuchar lo que oye, afinase el oido a lo que

"preoye" en los márgenes tácitos de la palabra.

SI nos habla levanta la mano blandamente, y lleva su plática con cierto titubeo, que es esfuerzo pór

encajar cada palabra en la concha cabal de la Idea; que no exceda el verbo al concepto ni te quede

holguero. Pausas de- la varonil edad, llamaría Gradan a esta dinámica.

A veces, engarfia los pulgares en las sizas ovaladas del chaleco y sobre el pecho, entrecruza los dedos

prietamente en callada y tensa acordeón. Frunce el entrecejo, un rayo de ´sol hiere la gafa y así, ¿escucha?

¿piensa? o ¿está lejos?

No es Garrigues político de oportunidad, sino fiel a convicciones encarnadas, y no obstante, en todos los

actos y "metiers" de su. vida, es político. Quiero decir que se comporta con la remansada mecánica mental

y´ cordial del hombre que no se para en intereses—-"personales o generales—Inmediatos; si en

coordenadas de superior dimensión. Al político fácil le pierde la pasión de mandar. Al político de hondura

le preocupa el acierto en disponer el futuro.

Característica muy privativa de Garrígues es su estar al día en las cosas de máyor entidad. Pero no al uso

de los simuladores, que "se ponen" al día por apremio banal, por ludí puntual noticia de lo periférico y

aparencial. Garriguas lo está por une, vocación político-cultural trascendente,´ no sólo atenta a lo externo

y aprshenslble, Bino a la medula de los fenómenos. "Es el suyo un estar al dia histórico."

Su preocupación cast pionera en estos últimos años por la europeización de España, por el Mercado

Común, por la urgente necesidad de ponernos a tenor de los países de mayor sazón—muchas veces

expuestas con tanta mesura y equilibrio en estas páginas de A B C—son sobrada prueba de su avisada

atención a la hora de Occidente, que desbordante de vitalidad busca´ nuevas fórmulas vara continuar

siendo el gran mañero espiritual del bullente mundo actual, por estas sus fervorosas adivinaciones del

futuro inmutante de España en el mundo, antea que de esta hora parece hombre de la hora Inmediata.

En sus actividades jurídicas, tan de cara al mundo, y especialmente a los Estados Unidos; en tus escritos y

ocupaciones de índole financiera hay siempre Un no sé qué de moderación y flexibilidad, sin menoscabo

de longura de miras, en modo alguno fruto ´de la improvisación.

Otra faceta Importantísima del nuevo embajador es su preocupación ancha, humanística, por los decisivo»

problemas culturales. Sabe´que no hay manera de encuadrarse cumplidamente en el supernacionalismo

que se avecina sin un gran bagaje técnico-cultural. Se van a levantar las barreras aduaneras para el

comercio de las cosas: también para el de las ideas, el de la sensibilidad y el´buen hacer, No es sólo

Garrigues un hombre que lee, que piensa, que va.a los conciertos y estrenos que merezcan la pena, sino

que emplea muchas horas de su vida en "realizar" cultura a través de diversas empresas dedicadas a la

difusión de las Ideas. Si Garrigues hiblese tenido tiempo suficiente, tal ´vez hubiera hecho cosas

insospechadas en bien del ilbro español y de la comunicación cultural.

Nuestro país va a estar presente ahora en los Estados Unido» por uno de sus hombres más "futuribles",

más representativos de la España que se suma definitivamente a la vibrante marcha de Europa. Ningún

exceso ni apasionamiento encuentran habitación en el pensamiento de Garrigues. Y cuanto seá abertura y

(ponerse al día en lo político, en lo social y económico tiene en él un paladín

Con razón decía J. M. Massip en su crónica dedicada al nombramiento ds nuestro nuevo embajador que

"la latitud de sus Ideas político-económicas, identificadas con el concepto moderado, flexible y activo del

régimen Kennedy,.." lo hacían enormemente oportuno a los ojos norteamericanos, tan fijos hoy en la

resolución definitiva del problema europeo.

Garrigues, vinculado a .Norteamérica por lazos de familia, de idioma, de amistad y de sus quehaceres

habituales, sabe que allí radica, por la generosa política europaista del presidente, la clave dsl nuevo

derrotero de Occidente. Por todas .estas razones resulta a los ojos de quienes tenemos fe en el porvenir

embajador oportunísimo en esta hora.

F. .GAROIA PAVÓN

 

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