Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   "Lo importante es el entendimiento profundo entre la iglesia y el estado, y al el puede llegarse con concordato y sin el, con acuerdos generales o parciales y temporales"  :   
 Declaraciones a ABC del embajador de España ante la Santa Sede. 
 ABC.    12/02/1971.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

«LO IMPORTANTE ES EL ENTENDIMIENTO PROFUNDO ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO,

Y A EL PUEDE LLEGARSE CON CONCORDATO Y SIN EL, CON ACUERDOS GENERALES O

PARCIALES Y TEMPORALES

«El actual anteproyecto está superado como lo está iodo anteproyecto. En estas materias tan mutables

cualquier texto debería tener la condición de revisable periódicamente»

DECLARACIONES A ABC DEL EMBAJADOR DE ESPAÑA ANTE LA SANTA SEDE

Roma 11. (De nuestro corresponsal, por télex.l Sobre el tema tan candente de •in nuevo Concordato entre

España y la Santa Sede, se han dicho y se han escrito variadas cosas, con cierto aire polémico, a través de

.comentarios periodísticos. El movido panorama ha impulsado al cronista a dirigirse al embajador de

España en el Vaticano, don Antonio Garrigues, con el ánimo de que el lector pudiera comprender lo que

ha sucedido o sucede en orden a tan delicada negociación diplomática. Y el embajador ha accedido

gentilmente a que le preguntara cuanto considerase interesante y oportuno para poner Zas «variadas

cosas» en su punto preciso y verdadero.

Quisa no era necesario—porgue el rumor de que tanto el Gobierno español como la Santa Sede

desconocían el texto «ad referéndum» elaborado conjuntamente por el Consejo para los asuntos públicos

de la iglesia y la Embajada de España resulta o todas luces absurdo—solicitar sobre el particular un

mentís de Garrigues, pero he creído oportuno comenzar asi nuestra entrevista, y el embajador, con más

ironía que acritud, ha comentado:

—Pero, cómo se puede decir eso seriamente?

—Bueno, también se ha dicho que ese texto está superado.

—Es lógico. La misión de un texto de trabajo es ser superado. Para eso se hace. Su finalidad era poner en

acto un asunto, que ahora es bien notorio estaba en potencia. El nuevo texto que resulte también será

superable, y así sucesivamente. En razón de la mutabilidad actual de estas materias, cualquier texto

debería tener la condición de revisable periódicamente.

—El Gobierno, oficiosamente, -¿ha tomado posición sobre el tema?

—La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, que es el competente en

materia concordataria, ha hecho pública una nota clarificando las cosas. Y, desde e] punto de vista de la

Santa Sede, la consulta a la Conferencia Episcopal—ya oída previamente en diversos aspectos del

Concordato—aportará, asimismo, nuevos criterios y matizaciones del texto preparado con la Embajada.

Todo esto es lo que debe ser. .Lo que no debería ser es que se propongan como innovaciones cosas que,

explícita o implícitamente, están en el texto, de trabajo.

—También se ha dicho, señor embajador, que el nuevo texto concordatario debe ser conciliar.

—Bien, pero ¿de qué Concilio? Del Vaicano II cada uno ha sacado el suyo particular. Desde luego, de lo

que se puede star seguro es que el Consejo para los asuntos Públicos de la Iglesia y la Embajada de

España cerca1 de la Santa Sede también saben algo del Concilio. Y que dentro de él se han movido.

—Una cosa que se dice, entre otras muchas, es que hay que proclamar la separación de la Iglesia y del

Estado.

—Pues eso es, categóricamente, lo que ha hecho el texto de trabajo.

—Otra de las cosas que se repiten a menudo es que hay que suprimir la confesionalidad del Estado.

—El texto de trabajo no hace declaración alguna sobre confesionalidad del Estado. Se limita a una

referencia al hecho sociológico de que es católica la mayoría de la nación española y salva explícitamente

la «justa libertad civil en materia religiosa». No hay que olvidar, además, que la eonfesionalidad está

proclamada en los Principios del Movimiento, en la Ley de Sucesión y en el Fuero de los Españoles.

Estas dos últimas leyes son sólo reformables mediante referéndum. Los Principios del Movimiento son

«por su propia naturaleza, permanentes e inalterables».

—¿Es verdad, señor embajador, por lo que algunos han dicho, que el sistema de nombramiento de

obispos, del texto de trabajo, presupone un derecho de veto del Estado español, por lo que es

anticonciliar?

—Ese texto, tan llevado y traído, reproduce literalmente el del acuerdo con la Argentina, que es del 10 de

octubre de 1966 y, por consiguiente, posconciliar.

—Y ¿cuál es la significación de ese acuerdo?

—Está muy clara en palabras de] Papa, que dijo: «Nos es grato recordar que el acuerdo de Buenos Aires

es el primer fruto, en el campo de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, del Concilio Ecuménica

Vaticano II. Renunciando a la intervención cue de hecho ejerció en el nombramiento de los obispos y en

otros campos eclesiásticos, el Estado argentino ha acogido, el primero, la insistente demanda qua el

decreto «Pe pastoral! episcoporum muñere in ecclesia», dirigió a este propósito, a las autoridades civiles.»

—Creo recordar dos comentarlos del «Osservatore Romano» y de «L´Awenlre», órgano oficioso de la

Conferencia episcopal italiana.

—Se lo voy a leer también. El primer» escribía: «El Acuerdo es conforme al espíritu del Concilio -

Vaticano II, que reveindica la libertad de la Iglesia en el cumplimiento de su misión». Y el segundo

abundaba; «Argentina es el primer país que renuncia al derecho secular de designar a los obispos..., que

un gran país como Argentina haya renunciado a este derecho adquiere, pues, el significado de un ejemplo

que hoy el Vaticano se alegra de mostrar a cuantos se encuentran en condiciones similares ;>

—Sin embargo, se dice que el Acuerdo con la Argentina, por ser de 1966, está ya superado.

—Pues si en cuatro años resultara superado, lo que hagamos hoy, dada la aceleración de nuestra época, se

superará todavía en menos tiempo. En ese caso no valdría la pena hacer nada.

—Los que se enfrentan con el anteproyecto aseguran que lo que agrava el texto, tan exaltado por la Santa

Sede, es el párrafo—reproducción literal, también, del Acuerdo con la Argentina—en el que se prevé, en

caso de objeción al candidato prenotificado, que las partes contratantes buscarán las formas apropiadas

para llegar a un entendimiento.

—Pero ese párrafo está implícito en el concepto de la prenotificación, se escriba o no se escriba.- Si no,

¿de qué serviría ésta? La praxis de la prenotificación, aunque variable de país a país, así lo confirma. Es

un volver a ser más papistas que el Papa*

—Pero es que se dice que. en este teína. España es diferente.

—Aun admitiendo ´que lo fuera, eso habría que arreglarlo por otras vías. Como no se arregla es por

palabra de más o por´ palabra de menos en un texto concordatorio.

—¿Entonces?

—Yo no digo que deba canonizarse el texto de la Argentina. Ni éste ni ningún otro antes de la

negociación final. Me limito a hacer referencia a lo que han dicho el Papa, «L´Osservatore Romano» y

«L´Av-venire».

—Perdón, señor embajador, ya hay quien afirma que el texto «ad referéndum! mantiene el sistema de la

contribución estatal contra la debida Independencia, en estamateria, entre la Iglesia y el Estado.

—En primer lugar, el texto introduce en dicho sistema modificaciones importantes. Además, se olvida

decir que, en buena parte del mundo civilizado, la Iglesia o las´ Iglesias reciben de los Estados, por

diversas vías, unas aportaciones que no pueden1-proceder más que de los contribuyentes. La´

independencia económica de la Iglesia española, que ya se preveía como fnturible en el Concordato de

1953—«in que desde esa fecha se haya dado un sólo paso en tal sentido—puede ser un ideal, aunque se

trate do materia opinable, de las relaciones Iglesia-Estado en España. Mas, ¿bay quien seriamente pueda

afirmar que es factible «hic et nunc»? La Iglesia deberá ser pobre, pero necesita de los recursos legítimos

indispensables para vivir. Si se la priva de ellos, se la pone al borde, ya. de la demagogia, ya del

servilismo.

—Y en lo referente, señor embajador, a la actual disciplina del matrimonio en nuestro país, ¿qué sucede?

—Sucede que, de un» parte, se ignora el importante´ traspaso del conocimiento de las causas de

separación de cónyuges a la jurisdicción civil y, de otra, ¿por qué sería necesario cambiar

concordatoriamente dicha disciplina? ¿Hay alguna cláusula en el vigente Concordato que impida a

nuestros legisladores, si lo estiman oportuno, introducir por su propia autoridad, en nuestro ordenamiento,

el matrimonio civil para quienes no deseen contraerlo canónicamente? No parece que tiene sentido

proclamar la Independencia del Estado y objetar que no se lleva esa materia a la revisión del Concordato.

—Se dice, refiriéndose a ciertos «tabús*, que todos los españoles deben ser Iguales ante la Ley.

—Pues esa igualdad es la que establece inequívocamente el texto de trabajo, al abolir el privilegio del

fuero y al suprimir, en un orden complementario de cosas, la inviolabilidad de locales eclesiásticos.

—¿Y en cuanto a que la enseñanza de la religión debería ser Ubre?

—Y asi lo es en el texto para los no católicos, y para los católicos en la enseñanza universitaria, es decir,

la que corresponde a una mayor madurez. Me parece una fórmula, al menos, prudente. To ni en esto ni en

nada soy partidario de los radicalismos.

—Cierto que las materias concordatarias son tantas.

—Por ello, seria fatigoso continuar una confrontación sobre todas y cada una de ellas. Baste decir que no

parece razonable considerar «conservador» el texto porque en él aparezcan, o dejen de aparecer, unas

cuantas materias irrelevantes que en nada afectan a la médula del Concordato. Las posiciones de

«conservador» o «progresista» son otra, especie de maniqueísmo. Sin llegar a una síntesis, sin asumir en

un plano más alto ese antagonismo tan simplista, no se puede construir nada instrumental y humanamente

consistente.

—¿Cuál es el fundamento de la relación entre la Iglesia y el Estado?

—L* relación entre la Iglesia y el Estado ha sufrido, a través de la Historia, todas las mutaciones y

transformaciones imaginables. Lo que importa es el hecho mismo de la relación, en un entendimiento

profundo, sin confusión ni institucional ni política, entre ambas entidades autónomas y soberanas.

—¿Cómo se puede llegar a él?

—A ese entendimiento profundo, que reengendre una recíproca confianza, se puede llegar con

Concordato y sin él (Irlanda y Brasil, países católicos, ni lo tienen ni lo quieren tener), con acuerdos

generales, pero menos solemnes, o con arreglos parciales y temporales. Lo que importa es llegar a él, en

beneficio del hombre, en su doble e indisociable filiación natural y divina. Esa es la verdadera finalidad

que persigue el Gobierno español. Esa, también, la que vengo tratando de promover, con más o menos

acierto, pero poniendo en ello toda mi alma, todo mi corazón y todas mis fuerzas.

El cronista ha cumplido con su deber para el lector, seguro de haber -recogido fielmente las claras y

agudas razones de la Insigne personalidad que le ha hablado con el doble prestigio de ser el embajador

ante el Papa, de llamarse Antonio Garrigues.-Julián CORTEs-CAVANILLAS.

SEIS MIL OPINIONES SOBRE EL CONCORDATO

Un 61 por 100 pide la abolición; un 31 por 100, una reforma radical. Sólo un 1 por 100, la revisión de

detalles Tai ves sea este el primer sondeo de opinión pública realizado sobre el tema del Concordato. Lo

ha organizado la revista «Vida Nueva» entre sus lectores # en su último número ofrece el análisis de

5.600 respuestas recibidas dentro del plazo jijado.

El cuestionario presentaba diez preguntas, la primera de ellas sobre la postura global a adoptas ante el

tema y las nueve siguientes sobre otros tantos puntos fundamentales del texto, fíe aquí las respuestas más

significativas:

— El 61 por 100 piden que el Concordato sea simplemente abolido y que la Iglesia entre en la legislación

común de los españoles. Un 31 por 100 desean una revisión radical del Concordato o una serie de

acuerdos parciales. Sólo un 5 por 100 se sienten contentos con el Concordato actual o desean revisión de

algunos detalles.

— Sólo un & por 100 desean que el catolicismo se presente en el Concordato como la religión de «fa

nación españolo. Un 18 por 100 aceptarían que se presentase como «?a de la mayoría de los españoles».

El restante 70 por 100 prefiere o que el concordato no diga natía sobre la religión del Estado o de la

nación o que, cuando más, el Estado se comprometiera a respetar y promover los valores religiosos en

general.

— un $6 por 100 piden la absoluta libertad de la Iglesia en el nombramiento de obispos. Menos de ´un 1

por 100 aceptarían el actual sistema español y un 10 por 100 las fórmulas intermedias de los acuerdos

firmados con Argentina o con Venezuela, asi como la simple prenotificación.

— En materia económica, un 36 por 100 piden la absoluta separación entre Iglesia y Estado un 37 por

100 aceptaría algún tipo de ayudas o exenciones hechas a la Iglesia por el carácter de públicos o benéfico

de sus servicios, no por su carácter de religiosos. Menos de un 20 por 100 cree que el Estado podría

atribuir un sueldo a los ministros religiosos—católicos o no—por su dedicación a los valores espirituales

y al bien coman.

— Un 65 por 100 piden la absoluta igualdad de los sacerdotes ante la ley. Un 15 por 100 aceptan que,

como máximo, el obispo sea «informado* antes de el procesamiento de un sacerdote.

— El 60 por 100 desean que el matrimonio civil y religioso sean dos realidades absolutamente

separables. Un 2S por 100 aceptan como máximo que el matrimonio canónico tenga efectos civiles,

pero con libertad para quienes desearan matrimonio solamente civil.

— Igualmente fuertes mayorías—en todo caso superiores al 60 por 100—se inclinan a que la enseñanza

religiosa sea libre voluntaria en todos los grados, a que las asociaciones católicas tengan el mismo grado

de libertad que las demás asociación civiles y a que la iglesia tenga un tratamiento de igualdad en el uso

de los medios de difusión.

EL PORTAVOZ VATICANO HABLA DEL CONCORDATO ESPAÑOL

Roma 11. En su habitual rueda de Prensa de los jueves, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede

ha respondido a varias preguntas sobre el anteproyecto de Concordato entre España y el Vaticano.

«Los obispos españoles han enviado a la Santa Sede una relación sobre los puntos a revisar—lia dicho

Alessandrini—, la cual, a su vez, ha preparado un documento de trabajo. El Consejo para los Asuntos

Públicos de la Iglesia ha mantenido varias conversaciones con el embajador español ante la Santa Sede

para comparar este documento de trabajo con el punto de vista del Gobierno español. Este documento

ha sido enviado también a los obispos españoles. Se trata un un verdadero proyecto de reforma sino

una especie de anteproyecto que sirve como base de las discusiones.»

Por otra parte, el director de la Sala de Prensa vaticana ha dicho que, a través de algunas agencias

informativas, lia leído algunas declaraciones de diversas personalidades del Gobierno español sobre

materias de revisión concordatoria, y que estas personalidades han enunciado principios generales del

proyecto del Gobierno, que han sido acogidas con satisfacción por lo´s católicos españoles.

A la pregunta de un periodista de sí creía que las negociaciones entre España y la Santa Sede seguían aún,

Federico Alssandrini ha respondido: «Por cuanto yo sé, puedo decir que, dado que el documento de que

hemos hablado—que la Santa Sede ha enviado a los obispos españoles—es un anteprojecto, parece

normal pensar, y así yo lo creo, que las negociaciones entre España y la "Santa Sede no han terminado

toda vi a.»—Eje.

PROGRAMA DE LA PRÓXIMA CONFERENCIA EPISCOPAL

La Conferencia de los obispos españoles se reunirá en Asamblea plenaria extraordinaria (XIV) por la

mañana del próximo día 15, en la Casa de Ejercicios de El Pinar, en Madrid; se prevé que durará hasta el

día 20. El día anterior, domingo, por la tarde, los asambleístas tendrán un retiro espiritual.

Los asuntos que se inscriben en el orden de la Asamblea son: estudio del anteproyecto de Concordato,

revisión de los Estatutos de la Conferencia Episcopal, problemas de enseñanza y educación religiosa,

informe sobre el próximo Sínodo de Obispos, incorporación de nuevos miembros a varias Comisiones

Episcopales y aprobación de Asociaciones católicas nacionales.

El estudio del Concordato lo realizará esta Asamblea a base de una ponencia presentada por una

Comisión de obispos designada en la XIII Asamblea plenaria, y con arreglo a los informes realizados por

las Conferencias Provinciales sobre un anteproyecto de Concordato, preparado conjuntamente por el

Consejo de Asuntos Públicos de la Secretaría de Estado de Su Santidad y la Embajada de España ante la

Santa Sede.

Los actuales Estatutos de la Conferencia Episcopal Española fueron elevados a la Santa Sede para su

aprobación el 12 de marzo de 1966 por el presidente de la Conferencia Episcopal constituida el día 1 de

mismo mes y año; el 14 de mayo siguiente por decreto de la Sagrada Congregado Consistorial, el Papa

Pablo VI aprobó dichos Estatutos «ad quinquenium». Esta Asamblea trata de revisar este texto yista

las experiencias del quinquenio, a fin de someterlo otra vez a la Santa Sede para su aprobación definitiva.

 

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