Autor: Casado, Antonio. 
 Joaquín Garrigues Walker. 
 "El cambio es inevitable"  :   
 "Hacia formas que hagan posible otro juego político". 
 Pueblo.    24/05/1974.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 53. 

"EL CAMBIO ES INEVITABLE"

«Hacia formas que hagan posibl otro juego político»

JOAQUÍN GARRIGUES WALKER

MUCHOS ven en él un genuino representante de la nueva generación de empresarios. Para otros,

Joaquín Garrigues Walker es como el sufrido profeta del neocapitalismo europeo. Pero, en

realidad, la formación de este hombre de cuarenta años hace pensar inmediatamente en una vocación

política inédita por ahora. El nos sacará de dudas.

—¿Debo hablarle como jurista, como financiero o como político?

—Bueno, jurista ya no soy, porque dejé de ejercer la abogacía hace diez años. Político, en realidad,

tampoco, porque ni ejerzo ni he ejercido nunca un cargo público. Profesionalmente, ma1 que bien, me

dedico a las finanzas.

—Pero su vocación verdadera, ¿cuál es?

—Casi todos los españoles tenemos una vocación política, lo que se debe a unas circunstancias a las que

ni el actual Régimen es ajeno. Asi que puedo decir que sí, que siempre he tenido una vocación política.

—¿Y nunca ha pensado hacer carrera en ese sentido?

—Yo pienso que los hombres de mi generación estamos esperando.

—Esperando, ¿qué?

—Pues un cambio en Ja situación política actual que permita otro juego político.

AQUÍ NO HAY LIBERALES

Joaquín Garrigues se proclama liberal, de pensamiento y de formación. Supongo que no le vendrá de su

época de bachiller con los Marianistas madrileños de los años cuarenta. Se licencio en Derecho por la

Universidad Central, y luego se largo a beber los vientos liberales de la Europa y la América de la

posguerra

—La palabra liberal está enormemente desprestigiada en nuestro país. Será porque en España no hay

liberales, y. si los hay, son muy pocos. El liberalismo fundacional, el de Smith o el de Rousseau, está

superado por la historia de la humanidad. En España ese liberalismo no ha existido nunca, ni en lo

politico ni en lo económico, porque nosotros no hicimos la revolución burguesa.

—Hágame usted una breve radiografía del capitalismo español.

—Lo he dicho muchas veces, y siento repetirme. El capitalismo español realmente no existe como

sistema económico porque no se han dado las circunstancias para que exista. Y probablemente no existirá

nunca. Por razones políticas y económicas, caminamos hacia una economía mucho más socializada,

—Pero usted suele preconizar una especie española de neocapitalismo europeo .

—No exactamente; lo que sostengo es que en este país no hay un sistema económico coherente. Y lo que

preconizo es que hay que definirlo en el futuro. Lo que pasa es que Europa sigue siendo un mercado

capitalista, y los éxitos del capitalismo son incuestionables.

—¿Es cierto que el capitalismo español es un mero subcontratista del capitalismo multinacional?

—No, no es cierto. El grado de penetración de la empresa extranjera en España, comparativamente

hablando, no es muy grande.

LA EMPRESA

—Saben los españoles Que es una empresa?

—Sí, cada vez más. Ahora se está produciendo la revolución burguesa, que es la de la empresa.

—¿Y eso es bueno o malo para los empresarios?

—Es buenísimo no sólo para los empresarios o para las empresas, sino también para el país en general

—¿Está bien vista en España la figura de! empresario?

sario español no ha sabido Vender su imagen, pero no es tan malo como a muchos españoles les parece.

Su imagen real da la medida de! país. Yo diría que, más o menos, al empresario español habría que

ponerle un notable o un aprobado alto en comparación con Europa —¿Hacia dónde va la empresa en el

horizonte económico español?

—La empresa va hacia donde va el país, para bien o para mal. Su transformación se corresponde con la

transformación que va a sufrir el país en los próximos años.

—¿Le inquieta el futuro? —No, no me inquieta, pero vamos a pasar por una época difícil. El tránsito de

todo régimen de autoridad a otro más abierto es siempre más complicado.

—¿Y en qué sector se va a acusar más?

—Hay que acomodar tantas cosas a una realidad de) país, que todos los sectores acusarán el cambio. Yo

creo que la llamada derecha del país es la que más afectada va a sentirse.

—¿Cómo debe ser —según listed— el Estado o la organización política ideal del país?

—El Estado debe ser, por lo pronto, democrático. Más que un lujo, es una necesidad de los españoles.

—Nosotros, por lo visto, te. nemos una democracia, aunque se adjetive «orgánica»... —Mire, esas son

expresiones eufemísticas. Solamente hay una democracia conocida. Si se la adjetiva, caben todas, hasta

las del Este.

—Me temo que esa democracia en la que usted piensa también tiene apellido, «liberal».

—Sí, pero ese apellido se le puso «a posteriori», precisamente para diferenciarla de las otras.

—¿Y no da lo mismo el apellido, siempre que se cumplan los supuestos de efectiva participación del

pueblo en las tareas de gobierno?

—Pero eg que esos supuestos solamente se dan en las democracias conocidas como liberales.

LOS GRUPOS DE PRESIÓN

—En el diálogo pueblo-Estado, o Administración y administrados, ¿son más eficaces los grupos de

presión o las instituciones políticas?

—Los grupos de presión.

—Y en este diálogo pueblo-Estado, ¿qué respeto le merecen los designios oficiales de ir hacia la puesta

en funcionamiento de las asociaciones políticas?

—A mí el Poder me merece siempre respeto, pero, intelectualmente, la fórmula de las asociaciones es la

fórmula de los partidos, se les llame como se les llame. Si las dos palabras definen el mismo sistema, a mí

me da igual.

—¿Dónde se ubicaría usted. dentro de ese hipotético cuadro de asociaciones políticas?

—Supongo que en el centro-derecha.

—¿Qué figura política lo encabezaría?

—En este punto nos vamos a llevar muchas sorpresas, porque creo que somos un sesenta o un sesenta y

cinco por ciento de españoles los que tenemos cuarenta años o menos. Por ahí van a venir las sorpresas.

El arrunconamiento de los grandes santones de la política española de estos último* años va a ser

fulminante.

—Bueno, en estos últimos años se han promocionado muchas figuras políticas que no han vivido la

guerra y que tienen menos de cuarenta años...

—Pues incluso entre ellos va a haber sorpresas, porque los modos de vida y de comportamiento político

van a cambiar notablemente en el país. Hacen falta hombres acostumbrados a un juego político distinto.

—Pues como no los importemos... Lo digo porque, incluso para los menores de cuarenta años, el juego

político ha sido el mismo que para esos que usted llama santones...

—Bueno, el aprendizaje para e! nuevo Juego se hace más pronto de lo que parece.

—¿Y cree usted que los otros, los arrinconables, se van a quedar con los brazos cruzados?

—Habrá una resistencia feroz, pero es igual. El mundo viene por otro lado, y el cambio se producirá

irremediablemente.

—Con permiso de los extremistas de siempre...

—Los extremistas también entran en el juego. Este país tiene la suficiente madurez para que las minorías

extremistas no sean determinantes, aunque existan.

—¿No ha notado usted nada de apertura con la promoción del actual Gobierno?

—Sí; la más acusada se ha visto en la libertad de expresión, pero el cambio más importante está por

hacer. Me refiero a organizar los cauces jurídicos para la conquista del Poder.

VIERNES 24 DE MAYO DE 1974

 

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