Autor: Ollero, Carlos. 
   Despolitización y "fin de las ideologías"     
 
    Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

DESPOLITIZACION Y «FIN DE LAS IDEOLOGÍAS»

Por CARLOS OLLERO

NO voy a tratar ahora del llamado "fin de las ideologías", tesis apuntada hace años más allá de nuestras

fronteras, en plena euforia desorbitada de la "opulencia", y pensando en países altamente desarrollados

con sociedades snperindustrializadas. Tan sólo me ocuparé de un fenómeno que se consideró y se

considera—cada día con más cautela en escritores lúcidos y documentados—causa y efecto al mismo

tiempo del supuesto fin del ideologismo: la "despolitización" como característica del mundo

contemporáneo. De pocos conceptos se han dado definiciones tan numerosas, dispares y confusas como

del de "ideología". Ello se explica por la dificultad intrínseca del propio concepto y por la intencionada

carga dramática y trascendentalista con que le identifican los maniqueísfas interesados en diabolizarla.

I

"Despolitización´ y materialismo

Peso a que estas líneas no se eentran en la tesis del "fin de las ideologías", parece conveniente recordar

tres rasgos de las mismas, por lo demás elementales y conocidos para cuantos hayan prestado una mínima

atención al problema, porque estos rasgos se relacionan con la presunta despolltizaclón actual. Las

"Ideologías" comportan una actitud general, descriptiva y valorativa, sobre los fundamentos legitimadores

y las formas d« organización y gobierno do la convivencia política más que sobre aspectos particulares,

arbitrismos empíricos o soluciones fragmentarlas, En las "ideologías" no Juegan sólo factores racionales e

intelectuales, sino también emocionales y sentimentales, ambos referidos a la conducta y al

comportamiento, pues la "ideología" se endereza a la acción y opera en vista de ella. No se trata de

actitudes personales, sino más bien de -actitudes colectivas, lo que ha autorizado a decir con acierto que el

sujeto portador de la Ideología no es realmente el individuo, sino un sujeto social colectivo como el grupo

o la clase.

distinta que la verdadera finalidad del pensamiento y de la acción política sea elegir entre Instrumentos y

no decidir sobre los problemas básicos en función de los cuales esos instrumentos se arbitran. El hombre,

incluso en los momentos de exaltación idealista más pronunciada, ha pretendido siempre vivir mejor. Asi

ha sucedido desde Espartaco a los sucesos del Ulster, y nadie ha demostrado que la Revolución Francesa

se hiciera por vociferar "la carmañola", ni la rusa para cantar "la internacional". La técnica de la

producción de bienes hace que éstos sean ofrecidos hoy al hombre en abundancia y con refinamiento

superiores a otras épocas. Las propias exigencias de la producción facilitan, estimulan y hacen necesario

el consumo de masas. La mayor apetencia de bienes materiales está, generándose precisamente por el

mejoramiento de esas técnicas productivas y por las exigencias —más estructurales que filantrópicas—de

los sistemas económicos. Pero ello, a mi entender, no significa que el hombre haya olvidado, ni deba

olvidar, que poseer un coche utilitario, una televisión o un frigorífico —por citar artículos hoy ele-

mentales Incluso en países próximos al Infradesarrollo—tiene algo que ver con los sistemas sociales y

políticos en que vive o puede vivir; ni representa una incapacidad para meditar sobre el costo que les

supone a expensas de otros bienes menos materiales y externos de la vida humana; ni le impide deducir

consecuencias de las comparaciones que pueda hacer con el tipo y cuantía del coste exigido en otros

sistemas sociales y políticos, no sólo para un mayor disfrute de bienes morales, sino para un goce ´más

continuo, abundante y barato de los demás.

2. La apología de una despolitización que consista en que por causas muy diversas pueblo—o gran parte

de él—se desentienda del consumo de otros bienes que no sean los materiales y externos, y se disponga a

vivir vegetativa, o más bien zoológicamente, sin interesarle otra cosa que su mendicante demanda y

costosa obtención, Implica un concepto supermaterlalista de la vida que repudiarían por excesivo las

filosofías más radicalmente antlesplritualistas, y desde luego el moderno marxismo humanista; responde a

unas creencias básicas que difícilmente pueden identificarse como cristianas, y representa una deprimente

valoración del elemento humano asi despoetizado.

Es posible que un pueblo despolitizado sea más fácilmente manlpulable, al menos mientras se vaya

satisfaciendo con los bienes materiales y externos que tiene a mano, o crea seguir teniendo perspectivas

de conseguir a veces con duros sacrificios. Pero en todo caso el asunto requiere meditaciones que yo

centrarla en preguntas como éstas: ¿Dónde están los limitéis de la apetencia individual y colectiva en el

orden material? ¿Hasta qué punto es preciso que para la elevación de un nivel de vida popular—a veces ni

tan extensa ni tan auténtica como se dice—el hombre tenga que renunciar al goce de situaciones

personales que hoy incluso el magisterio pontificio, cuya significación moral no podrá negar ningún

despolitizador, considera necesario e Indisolublemente unidos a la dignidad y libertad d« la persona y a la

salud pública de las comunidades humanas? ¿No existen países en los que el nivel material de vida de la

totalidad de sus habitantes es real y efectivamente alto sin que en ellos sea perceptible un grado sensible

de despolltizaclón? ¿No supone esta celebrada despolitl-zación ,el convencimiento intimo de que el

pueblo que se encuentre asi despolitizado pertenece a una, categoría dé seres humanos inferiores a los que

basta un modesto suministro de electrodomésticos para que consideren colmadas sus máximas

aspiraciones humanas?

II

Confrontación real de la "despoliíización"

Una rápida ojeada panorámica de los países mas ricos y desarrollados evidencia, creo 70, que en unos la

pretendida despolitización es una constante histórica de explicaciones distintas, y en otros no hay motivo

razonable para pensar que la despolitización exista.

3.En la Europa nórdica la atenuación de las tensiones es evidente desde los tiempos de Gustavo Adolfo, o

al menos desde que a comienzo de siglo se produjo el reajuste geográfico y político de las "tres Coronas".

En Inglaterra la lucha entre loe partidos políticos no ha ofrecido la radicalizaclón y virulencia que el

bipartldismo hacia suponer, y es hecho bien comprobado la continuidad esencial de la política británica,

poco propensa a fisuras y soluciones de continuidad tanto en política Interior como, sobre todo, en

política exterior.

En Holanda, su excesivo multipartidismo, nutrido especialmente por divisiones de tipo religioso, no es

óbice para que la convivencia política se caracterice por el permanente compromiso y el arbitraje pacifico.

Algo parecido ocurre en Bélgica, donde por cierto la tensión mas acusada es la existente entre walones y

flamencos, basada precisamente en motivaciones muy profundas y de innegable contenido político e

Ideológico. En Suiza apenas si existen tensiones de entidad en las luchas políticas desde la contienda civil

entre cantones agrícola* e industriales conocida con el hombre de la Sonderbund, en la primera mitad del

siglo XIX, o al menos desde la ya lejana reforma constitucional de cierta envergadura hada la mitad de

dicho siglo.

4. En Francia es notorio que no se ha interrumpido en muchos lustros su tradición polémlco-politica e

ideológica que en pocos años la ha puesto al borde de dos guerras civiles (la "insurrección de las

barricadas" y "la-revolución de mayo"). Las últimas elecciones legislativas 7 presidenciales han sido de

las mas densamente cargadas de Ideología que ha tenido en su historia contemporánea. La calda del

politizado despolitizador De Gaulle no creo sea un dato Insignificante, Italia está, en permanente

operación de reajuste entre partidos y equipos Ideológicos, y sus dos grandes organizaciones políticas—el

partido católico y el partido comunista—no se encuentran distanciados precisamente por problemas que

sin más podamos considerar como no ideológicos.

Para calibrar los posibles datos despoiitizadores en Alemania habría que considerar circunstancias muy.

específicas y de naturaleza pasajera: el-agotamiento producido por el paroxismo precisamente ideológico

que la condujo al desastre mas dramático de su historia; el complejo de culpabilidad que a veces ha

actuado con efectos psíquicos paralizadores; las privaciones . inmensas sufridas en la posguerra; la

separación del país en dos mitades que parece suspender la presencia nacional activa mientras la

separación perdure; la condicionaüdad, al menos tácita, de la ayuda exterior que necesitó para su

reconstrucción económica... Y precisamente estos días se encuentra en víspera de las elecciones más

politizadas desde 1945.

Por lo que se refiere a los Estados Unidos—«n donde suele producirse un trasvase normal a la esfera local

de los Estados y ciudades de muchas luchas políticas, y donde es tradicional la falta de nitidez doctrinal

de sus partidos—, tan sólo en los últimos años se han producido hechos como los siguientes: el

mackartysmo y el goldwaterlsmo con sus intenso; lociones y reacciones; la lucha, por • los derechos

civiles • y la permanente subversión de color con .los correspondientes impactos reactivos de signos

diferentes en la población blanca; los

1.En general, despolitización viene a significar desinterés por la política, como actividad humana

encaminada a Influir en la estructura, buen funcionamiento, control, eficacia y justicia de eso que

llamamos gobierno de los pueblos.

DESPOLITIZACION Y «FIN DE LAS IDEOLOGÍAS»

Por lo pronto hay algo importante que suele ser tergiversado: una cosa es que el progreso d« la sociedad

contemporánea haga que la resolución o mejora de algunos problemas colectivos se facilite

considerablemente con medios instrumentales tecnológicos, y otra bien produjeron; la fricción de

opiniones exteriorizada constantemente en foma bien tensa sobre la guerra de Vietnam; la rebellón

estudiantil, cuya magnitud allí no puede medirse por el escaso número de detenidos y condenados; la

superideologizada lucha electoral para la última Presidencia, etc.

III

"Despolilización" y Gobierno

Para que pueda hablarse de un fenómeno d« despolitización han de producirse situaciones que permitan

una vida politice propiamente dicha en todas 1st estratificaciones y grupos sociales de una comunidad

nacional. La única manera seria y correcta de poder asegurar que un pueblo está despolitizado es la de

ofrecerle al menos la opción para politizarse. Por eso los datos empíricos que a veces se exhiben para

mostrar una despolitización en situaciones en que esa opción no se produce, no pueden arrojar

conclusiones convincentes. La existencia de regímenes autoritaristas más o menos ortodoxamente

totalitarios no permite calibrar el grado de posible despolitización de países en los que la única alternativa

es la del sometimiento o la heroicidad, o si se quiere entre la pasividad y la subversión (¿es Grecia un país

realmente despolitizado?).

Ciertas despolitizaciones no son sólo producto de la coacción externa, sino también resultado de algo más

sutil y menos drástico, pero en el fondo más eficaz y menos ostensible. Me refiero a la acción´de los

medios informativos y propagandísticos monopolizados con un sentido uniforme y dogmático en lo

sustancial, aunque tolere meras discrepancias en lo accidental y episódico. Russell nos habló hace

tiempo—"The Impact of science In society"— de que asi como los adelantos biológicos podrán crear

hombres en un laboratorio, los perfeccionamientos tecnológicos de la propaganda unilateralmente

manejada podrán convertir la personalidad humana en mecanismo inconsciente vacio de pensamiento,

carente de racionalidad-y capaz de asegurar que lo blanco- es negro o viceversa.

Por una u otra causa—suelen producirse conjuntamente—, lo cierto es que semejantes despolitlzaciones

pueden ser aparentes. No sólo aparentes, sino tarnbien peligrosas, pues no es difícil que den lugar a

sorpresas inesperadas y aun dramáticas (¿no parecía el pueblo checo un pueblo despolitizado hasta hace

«n año?). Política, sociológica e Incluso moralmente, lo deseable es un pueblo reflexivamente politizado

que acepte el juego de la convivencia pacífica mediante el uso de los Instrumentos institucionales

adecuados para la resolución negociada y arbitral de las situaciones de conflicto; en definitiva, un pueblo,

con consciencia, con responsabilidad y con Instituciones democráticas.

5. Lo que ocurre es que gobernar un pueblo así es más complejo, menos simple y no siempre cómodo.

Consciente de ello, Napoleón—cito del Oxford Englisch Dictionary, "Ideology"—llamaba "Ideología" a

toda construcción teórica que por no basarse en KM Intereses reales de las personas (naturalmente

interpreta. dos por el propio Emperador) "no podía ejercer influencia más que sobre Jovenzuelos -de

cerebro inflamado y sobre entusiastas medio-locos". Lo que no sin Ironía Balzac traspuso en "La

duchesse de Langeals": "¿Os avendríais a gobernar a un pueblo que razonase? Napoleón no se atrevía a

hacerlo y perseguía a los Ideólogos" (los Ideólogos en terminología autoritaria es la denominación

peyorativa que suele darse en jas autocracias a los que mantienen ideas contrarias a las oficiales y

autorizadas, pues también en este plano como en el de la libertad y la democracia se permiten ideologías

siempre que sean "bien entendidas").

Es conocida una aguda "bou-tade" de Valery. Decía el autor de "Chames" que la Política era "el arte de

impedir a las gentes mezclarse en aquello que efectivamente les concierne" ¿No es buen- lema para una

política "despolitizadora"?

 

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