Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Carta a Pilar Narvión  :   
 (Corresponsal en París). 
 Pueblo.    04/11/1969.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CARTA A PILAR NARVION

(CORRESPONSAL EN PARÍS)

QÜERIDA Pilar: Me dices en una nota para el Director, aneja a una de tus crónicas, en la que das cuenta

de algunos comentarios franceses a la constitución del Gobierno español, este párrafo: «Como no es el

primer toro que lidias, estoy segura de que también a éste le encontrarás su faena». Gracias; no me ha

hecho falta vestirme de luces el día 29 de octubre: no he llenado mi habitación de santos, de rosarios, y de

macarenas; nadie me ha deseado sombríamente suerte, de viva voz. Oi la lista, y me fui al periódico a

decírsela a los lectores. Desde Paris ya sé que a España se la ve como un ruedo vibrante. Algunos

emigrados la glosan, o la suspiran, o la descalifican, con una publicación que se llama >Rue-do Ibérico».

Es como un patriotismo de la nostalgia y de la ira.

PARECE que lo más fácil, lo menos arriesgado, en la lidia de los toros es torrar de cerca, fajándose a la

res; entonces solamente hay que tener el sentido de la distancia. El toro se revuelve con más dificultad

cuando se le deja menos terreno; únicamente hace falta el valor necesario para estar cerca. Siempre he

intuido un poco esto: la audacia justa como seguridad. Corrientemente emplazo las tres grandes pasiones

nacionales —el fútbol, los toros y la política— en una misma imagen de reflexiones. La política recibe de

los toros el arte, el riesgo, la esperanza, la desesperación, la bronca y la puerta grande. Del fútbol recibe el

sistema, la combinación, el driblin^ o gambeteo, la resistencia, la ofensiva, el juego por el centro o por las

alas, el acatamiento a la norma. Hace mucho tiempo que estoy en la banda. (En los toros, en el callejón.

En realidad, no he salido nunca de la banda. ¿Por qué iba yo a lidiar ahora? ¿Acaso he figurado en algún

cartel? A veces, por devoción impagable a la provincia de Avila, juego o toreo un poco de salón en las

Cortes o en el Senado. Solamente digo —como escritor o como periodista— lo que pasa, y en ocasiones

algunos advierten Justamente que no soy un cronista desentendido de admiraciones o de pasiones. No hay

uno solo de ellos que esté Ubre de esto. En los libros, o en la fiesta nacional. Clarín o Corrochano.

Escritores como Caldos escribieron a toro pasado el siglo XIX, y no fue lo que se dice un cronista

rigurosamente imparcial; menos puedo serlo yo que estoy en el ajo.

QUERIDA Pilar; te voy a decir algo que sí siguiera tu exploración de la vida española en ese rumbo, no

necesitarías los auxilios de nuestro común amigo de >Le Monde», Niedergand, ni los de otros

compañeros que escriben deliciosamente de España con error. Aquí ya se tienen pocas doctrinas, porque

unas han envejecido y otras han sido consumidas por la época. Ya no se sabe exactamente, de cara a

1970, qué es concretamente, programáticamente, —sin disidentes interiores— el socialismo, la Falange,

la democracia cristiana, el comunismo o los republicanos radicales. No hay grandes ideologías sobre ^a

mesa, sino hombres comprometidos con cosas del pasado —aunque no hayan vivido el pasado— que se

obstinan, difícilmente, por actualizar, por spbrevivirse arreglando cosas. Es un esfuerzo meritorio y sin

esperanza. El mundo moderno ha hecho con el pasado una operación de turmix, La época ha mezclado y

ha batido las ideologías. Todas aquellas tan concretas de 1936 tienen ahora múltiples semblantes. La

gente no suspira ya por ellas, sino por soluciones a problemas. Hay como una ideología general aceptada,

instalada en el subconsciente, y que está recompuesta por muchas partes de los vicios programas

subversivos. En eso tan aparentemente materialista de querer vivir bien esta la superación de todo aquello

que eran las barreras antiguas de clase o de Partido. Los gobernantes ya no son aquellos que necesitaban

más elocuencia en las Cortes que especialización ministerial. El político ya no convence a nadie con una

retórica de promesas si no está avalada por el conocimiento de los problemas y el reconocimiento de las

posibilidades que tiene de llevarlos adelante. La ideología falangista —tan in justamente agredida y des-

calificada a nivel internacional— sentenció en nuestro país el viejo Estado y abrió el nuevo, que ya es un

destino glorioso. Pero no produjo el número de tecnócratas e intelectuales suficientes para su instalación

en la soeiedrd y en el Estado, y hacerse insustituible. Manejó demasiado tiempo la poesía y lo que llamó

literalmente el estilo. Eso al principio fue bueno; después tenían que haber tenido bancos, cátedras,

fábricas, núcleos de influencia o de poder. A Rocart, tu convecino, que es socialista de izquierdas, dices

que le llaman >general sin Ejército> porque tiene solamente Intelectuales y tecnócratas. No tiene masas.

Igual que aquí. Añades con mucha gracia que opera lejos de los banquetes de excombatientes y notables,

que ha sido el campo de laboreo electoral de sus antepasados, los socialistas de Guy Mollet. Pero se ha

cargado a Couve de Murville, el hombre de De Gaulle, la Ideología contemporánea francesa.

EL socialismo, que es el otro movimiento político capital de este siglo, puso en pie de guerra a los

desheredados, que alcanzarían un lugar al sol, y luego serian protagonistas de la Historia, eso que vio

tarde Méndes France. Pero los socialistas españoles —no el socialismo, que ya estaba por encima de las

circunstancias nacionales— se jugaron la carta politica de la guerra civil. La perdieron. Ahora están en la

oposición, y son, igualmente, Intelectuales y tecnócratas. Pero es un tren sin carriles. La Falange tenía

todos los carriles y se ha do quedando sin trenes.

LA nueva sociedad española comenzó a producir espontáneamente los solucionadores. Las Universidades

y las industrias empezaron a hacer brotar los técnicos. Los Estados dejaban de ser Individuales para ser

comunitarios, y aquellos técnicos, al ingresar al servicio del Estado, se convertían en tecnócratas, esa

palabra con mala prensa.

DE López Rodó, primer tecnócrata oficial del país, son contemporáneos todos los que han querido

canalizar la economía y racionalizar la Administración. No hay un Gobierno europeo sin tecnócratas. La

Tecnocracia nace cuando el Estado cambia da naturaleza, y ha de dar satisfacciones generales. Aparece

con el Progreso y el Derecho Social. Log cristianos llaman a esto bien común. El primer país tecnocrático

del mundo es Rusia, que ha tenido la gracia, tras la planificación, de embalsamar las ideas en la dialéctica,

en su constitución y en el mausoleo de Lrnin.

YA tenemos cuadro.- de tecnócratas que gobiernan nuestro país, como en toda Europa, Igual que en todas

partes, menos en los nuevos pueblos históricos, que queman urgentemente etapas desde la retórica o las

Ideologías de la revolución o te liberación, a las soluciones políticas del bienestar. El Movimiento ha

dado a este Gobierno un intelectual, Torcuato Fernández Miranda; y un tecnócrata, Licinio de la Fuente.

Es verdad que hay tecnócratas numerosos que pertenecen, en sus asuntos espirituales, al Opus Del. Y

hasta pienso que tienen una gran solidaridad entre sí; a lo mejor mucha más solidaridad por todo lo que se

les discute. Pero no es menos cierto eme hay muchos tecnócratas e Intelectuales que, no pertenecen a este

Instituto Secular; y que nunca pertenecerán a él. Con armas del siglo XIX, o del primer tercio de este

siglo, querida Pilar, yo no voy a pelear o a lidiar con las realidades de las postrimerías del siglo XX. Con

mi atroz épico y emocionante 18 de Julio yo no me enfrento a los tecnócratas; estoy seguro que pierdo. El

hombre especializado, o con soluciones, o con una gran receptibiUdad para los remedios desde el Poder,

puede diferenciarse en el mayor o menor respeto que ;enga a los valores adquiridos o a los Intereses

créalos; se puede tener una mayor o una menor sensibilidad social; unos serán tolerantes, y otros

inclementes con los que tienen más de lo justo. Algunos serán partidarios de reformas lentas, y otros

drásticas. La lucha política o la disputa por el poder va i estar ahí. En ese instante se va a necesitar la

lompañía del pueblo. Pero se han acabado las pa6 labras inflamadas. La lira hay que llevársela al desván.

Después es verdad que siguen vigentes, como comportamiento desde el Poder, todas aquellas exigencias

éticas, inherentes a la persona con responsabilidad pública o social.

ESTA es mi lidia, Pilar. Pero sabiendo que la política está llena de gerentes necesarios, los puertos deben

ser ordenadamente, responsablemente, locuaces. La libertad no ha sido asesinada por las computadoras.

Nada se ha perdido; pero todo es de otra manera. Ahora el pensamiento humano, fatigado de hacer la

exploración de las sociedades, so dirige al individuo. Las librerías están llenas de textos sobre el hombre

Sobre la vida en común, hasta Marcuse y Mao se quedan antltnios velozmente. No tengo que hacer

ningún esfuerzo para aclimatarme. Nada ha brotado por sorpresa. He visto lo que venia, de lejos.

Entonces he levantado las persianas hnce tiempo. Decía en m1« >Cartas a un Principo, escritas y

publicadas cuando nadie pensaba que un día vendría e! Príncipe: «Me gusta morder las naranjas en los

árboles, y asomarme detrás del horizonte. El pasado es siempre de otros y me gusta salir al encuentro de

lo que llecos Entonces recordaba a Mnlraux. ¿Qué ha sido do Malraux?

 

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