Consejo Nacional y Cortes en sus relaciones con el Gobierno     
 
 Ya.    06/12/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Consejo Nacional y Cortes en sus relaciones con el Gobierno

Don Emilio Romero escribe en "Pueblo" sobre el funcionamiento del Consejo Nacional y de las Cortes en sus relaciones con el Gobierno.

´•Por imperativos de la ley, el presidente del Gobierno es a su vei. presidente del Consejo Nacional. Cuando esto ocurrió, en la elaboración de las leyes de dísarrollo político, tubo-no, pocos consejeros que se opusieron a ello, porque pensaban en aquel momento en la autonomía plena del Consejo Nacional respecto al Gobierno."

"Después de la reunión de febrero de 1970, en la que se puso ni óptimo la ttesarmonía potencial del Consejo y del Gobierno, tenia que´ producirse la búsqueda de una fórmula para ser consecuente con la ley."

-"Esa configuración presidencial de la Cámara política (el presidente del Gobierno es el presidente del Consejo Nacional) ob.lira a la armonía >• a la identificación con el Gobierno en los momentos de las soluciones, pero exige una deliberación Interna, una manifestación crítica, y una asimilación de loa posiciones discrepantes. Una cosa es que el Consejo Nacional no se convierta en mi parlamento liberal respecto al Gobierno, aunque sea moderado y fidelísimo a la Constitución, y otra que sea una mera caja de re^ sonancia y de respaldo del Goblerno. Si alguien lo entendiera así, la inutilidad de esta Cámara sería manifiesta, sencillamente porque. el Gobierno no necesita estas cosas; no es precario de autoridad, ni de asistencias. Tiene de ambas cosas lo que necesita. Pero es muy Interesante, sin embargo, que el Gobierno encuentre una Cámara política donde el mosaico de las opiniones le obligue a aceptar colaboraciones de calidad y de responsabilidad."

Por lo que se reidera a las Cortes, dice:

"Se "cha de menos un diálogo entre ministros y procuradores. Y el caso es que puede haberlo sin contravenir el sistema político, y con todas las ventajas de popularización de este organismo.

Lo que tenía que producirse es un auténtico diálogo aprovechando los períodos de sesiones en loa que se examinan los proyectos de ley, elaborados poi las Comisiones. En esos periodos se habilitaría un dia, o los que hicieran falta, para que en la reunión píen arla, y con el Gobierno en el Banco Azul, los procuradores hicieran todas esas preguntas que tienen embotelladas, o Indigestadas, y que no son solamente de alcance nacional, sino de Interés para problemas determinados de las provincias, de las comarcas o de las regiones que representan. Entonces, y a manera de a´ganos parlamentos europeos, e! ministro no estaría obligado a contestar todas las preguntas referidas a su Departamento, sino solamente aquéllas que considerara de su deseo, o de Interés, contestar. V el resto de las preguntas las contestarían los colaboradores del ministro (subsecretarios y directores generales) que acudirían excepcionalmente a estas reuniones plenarlas, aiuiqite no fueran procuradores, sencillamente para asistir a su ministro con sus Intervenciones, o con los testimonios necesarios. Las preguntas podrían plantearse antes por escrito, en un primer paso, pura qce los ministros no fuvlenin que Improvisar a) viejo "stl o parlamentario, verdaderamente nada riguroso. Esta comunicación directa de los procuradores con el Gobierno representaría un aire renovador en algo que sirve la propia justificación de las Cortes, y que, de otra parte, pondría de manifiesto el interés de los procuradores por los problemas de sus regiones y del país; y [a competencia y responsabilidad de los altos funcionarlos tie la Administración pública en los asuntos que tienen confiados.

No son pocas las personas que manejan a diario el apremio del desarrollo político, y quieren innovaciones y hasta mudanzas. Sin embargo, pienso que poniendo a un mejor rendimiento lo que se tiene, se puede sacar todavía mucho partido a lo que parece que está agotado en um acotado de normas y costumbres.

Concretamente: la evolución y desarrollo del Estado con sus instrumentos principales, Gobierno, Tribunales, Consejo de Estado, e Instituciones cut-turales, socia´es o económicas, es evidente. Pero en lo que se refiere a representación pública, o democracia de las opiniones populares, estamos a mitad de camino."

 

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