Don Emilio Romero:. 
 "Que se acabe urgentemente la división entre periodistas titulados por la Facultad y los otros"  :   
 "El ministerio de Información ha dejado este asunto de la mano". 
 Informaciones.    08/10/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

DON EMILIO ROMERO:

"Que se acabe urgentemente la división entre periodistas titulados por la Facultad y los otros"

«EL MINISTERIO DE INFORMACIÓN HA DEJADO ESTE ASUNTO DE LA MANO»

MADRID. 8. (INFORMACIONES.)

En la Asociación de la Prensa de Madrid se ha planteado con energía el problema de las convalidaciones

académicas en la nueva Facultad de Ciencias de la Información para los profesionales del periodismo.

Para conocer algunos hechos relacionados con el tema del periodismo en la Universidad nos hemos

dirigido precisamente a aquel profesional que llevó adelante los trabajos de llevar el periodismo a la

Universidad. Emilio Romero, director de «Pueblo» y antiguo director de la Escuela Oficial de

Periodismo, contesta asi a nuestras preguntas:

—¿De qué manera asiste usted a la´ actual Inquietud profesional en materia de las aspiraciones de los

periodistas referidas a los títulos de la nueva Facultad de Ciencias de la Información?

—Asisto, lógicamente, con mucho Interés, y a veces me renacen deseos de tomar parte de alguna manera

en el asunto, no por tener deseos de actividad corporativa, sino porque fue una empresa Ilusionada y

trabajosa la de llevar el periodismo a la Universidad, para que ahora sucedan cosas que están contrariando

completamente aquellos esfuerzos e intenciones.

—¿Podría usted hacernos algunas revelaciones que pudieran ser de interés sobre estos asuntos?

—Pues si. La transferencia de los estudios de periodismo, desde una modesta Escuela de Formación

Profesional habilitada en Tina dependencia del Ministerio de Información hasta la Universidad, estaba

garantizada de raciocinio, de objetivos 7 de métodos. Los objetivos se referían a que e1 profesional del

periodismo, que es intérprete de la vida social, debe tener una consideración social académica con todas

las exigencias culturales derivadas de ello. En aquellos estudios nos asomamos a la sociedad de nuestro

tiempo, a la moderna instrumentación de los medios de comunicación social y concluimos en tinos planes

de formación. Lo hicimos gentes que estábamos en los periódicos y solicitamos colaboraciones culturales

Importantes. En´cuanto a los métodos, nunca´ sé nos pasó por la cabeza que la parte del profesorado más

directamente relacionada con´ la profesión periodísca se reclutara fuera de la propia •profesión. Y,

finalmente, era necesario que la Facultad absorbiera a los actuales titulados —y para eso teníamos varias

fórmulas— antes de dividir a los profesionales en diferentes castas.

—¿Por qué no se hizo?

—Mi primera sorpresa, como miembro de la Comisión Interministerial (Educación e Información)

establecida para llevar adelante todos estos trabajos, fue la de la rigidez por parte del Ministerio de

Educación, y la falta de lucha, de interés, por parte del Ministerio de Información. El acorralamiento de

los representantes del Ministerio de Educación, presididos por Diez, Hochleitner, era notorio. El único

profesional del periodismo Que estaba en esa Junta era yo. La primera sorpresa a la propia Comisión fue

la proporcionada por los ministros de Información y de Educación,´ que se pusieron de acuerdo para llevar

una propuesta Se cuatro nombres de decenos a la Comisión, en lugar de haber dejado que ésta se

produjera con libertad, y que naciera de ella misma la propuesta. Entre estos nombres solamente había

uno que se habla proyectado directamente sobre el periodismo, por razan de haber sido director general de

Prensa, director de la Escuela Oficial de Periodismo, profesor de la Escuela de Periodismo, creo que

profesional «on carnet y articulista de periódicos, que era el profesor Muñoz Alonso. Pero los favores

oficiales no iban tampoco por este nombre, y tuve que bregar mucho, asistido por Alejandro Fernández

Sordo,, jxtta procurar este nombramiento. Después me- di cuenta que el tratamiento de planes de estudios,

titulaciones, etc., iban a estar sometidos´ a los esquemas habituales, sin darse cuenta que ésta era una

Facultad; nueva, original, que merecía otros tratamientos, y me marché parano incurrir en las

responsabilidades de sus defectos actuales. Estaba solo.

—¿No hubo intención de designar algunos profesores procedentes de la profesión periodística?

-Oí en alguna parte que se querían proponer tres nombres, aunque a título honorífico, para que alguna vez

pudieran dar algunas conferencias o decir sus experiencias. Pero tampoco prosperó. Eso podrían

contestarlo muy bien el profesor Muñoz Alonso, el antiguo rector Botella Llusiá y el ex ministro Villar

Palas!. En nuestros estudios, sin embargo —como le digo—, figuraba el propósito de entregar las cátedras

a profesionales importantes, incluso aquellas que, como la Historia, Ja Sociología y la Literatura, tan

directamente repercuten en el modo de hacer y de entender los periódicos y los temas actuales. Existen

profesionales especializados en estas materias. La fundación de una Facultad como ésta exige una

comprensión diferente de sus motivaciones y problemas. Mi primera decepción me la jjro-porcionó una

persona a quien tanto admiro ´como Muñoz Alonso, que en esta materia fue más universitario que

profesional del periodismo; probablemente es que encontrarla resistencias. Pero Jas resistencias también

hay que atacarlas porque por sí mismas no se reducen.

-¿Cómo se ordenaba el asunto de las titulaciones en sus planteamientos?

—Dividíamos la profesión en periodistas que no tenían ambiciones de ocupar cargos de responsabilidad

en los periódicos, y a éstos les bastaría la diplomatura, el primer ciclo de tres años; otros tendrían

ambiciones para ser jefes de sección, redactores-jefes, subdirectores o directores

y necesitarían la licenciatura y finalmente aquellos otros a quienes les gustara la investigación y la

cátedra, tendrían abierto el doctorado. Como las irregularidades en la concesión de los carnets a lo largo

de todos estos años han sido muy grandes, y las diferencias culturales de los profesionales son enormes se

nos ocurrió que la convalidación tendría que hacerse mediante unas pruebas, o tesinas que no entrañaran

grandes complejidades y mortificaciones o humillaciones a los profesionales actuales sino que unos

Tribunales competentes también constituidos por profesionales y mixtos estimaran trabajos, biografías

etc., en cada uno de los escalafones solicitados. Pero todos serían universitarios. Después aquellos que

tuvieran el título mínimo de la diplomatura podrían licenciarse en esta Facultad, o en otras de acuerdo con

lo que establece la ley de Educación. En resumen queríamos abrir a los periodistas actuales el acceso a las

licenciaturas de todas las Facultades y, naturalmente, a la propia.

—¿Cómo ve usted la realidad actual?

—Muy mal. Me entristece mucho —como le he dicho— que aquellos grandes esfuerzos realizados cerca

del Gobierno y en tes Cortes para llevar el periodismo a la ´Universidad nos ofrezcan la imagen de hoy,

con desacomodos internos evidentes referidos a los propios estudios, y con queja de los profesionales del

periodismo por una falta de atención a sus justas demandas. Sin embargo, sostengo la tesis de que los

oídos de los gobernantes de la Educación no están cerrados. Para mí no lo estuvieron, aunque siempre hay

que hacer planteamientos tenaces, laboriosos y razonables. El Ministerio de Información ha dejado este

asunto de la mano. Lee dejó desde el primer momento El. Ministerio de Educación tiene que ver las cosas

de otra manera. De !a miaña forma que los grandes profesores de ¡a Facultad de Medicina tienen sus

clínicas mbiertas ejercen la Medicina, y los grandes profesores de la Facultad de Derecho tienen sus

bufetes a disposición del público, la Facultad de Ciencias de la Información no puede ser entregada en su

mayor parte a otras gentes que a aquellas que ejerzan-la profesión periodística, con. el necesario nivel

intelectual, y que urgentemente se acabe con la grave división académica de los titulados por la Facultad

y los otros. Para mí estas cuestiones me parecen básicas.

 

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