Autor: Garrigues Walker, Juan. 
   Una decisión equivocada     
 
 Informaciones.    06/04/1976.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

UNA DECISIÓN EQUIVOCADA

Por Juan GARRIGUES WALKER

La negativa de la oposición a coope-J rar en el proceso de reforma democrática puede tener, si se mantiene, consecuencias de una enorme gravedad. Por sólidas que sean las razones argüidas, la decisión de la izquierda democrática de no ¿oltíborar, es errónea y •pone en -peligro la futura estabilidad del país

Esa decisión hace, en principio, in-viable el proceso de reforma; porque un sistema democrático, donde la izquierda actúe «por libre*, es un sistema suicida que dará lugar a que el fantasma de argentinización en España, adquiera un tenebroso realismo.

Si esto sucede, los políticos del Poder y de la oposición tendrán, ante el país, la gran responsabilidad de haber permitido que se desvanezca una seria oportunidad de convivencia nacional.

¿Por qué la izquierda democrática, en bloque, no ha aceptado el nuevo Estatuto ¿fc asociación política?

¿Por qué no ha aceptado colaborar en el proceso de reforma?

Las razones pueden ser estas:

Primera: El sometimiento del proceso de asociación política a una jurisdicción es-pedal, no da suficientes garantías de neutralidad del ejecutivo.

Segunda: La eliminación, a priori, por el Gobierno de importantes fuerzas -políticas, está en pugna con el concepto mismo del juego democrático

Tercera: El Gobierno no parece haber realizado un esfuerzo suficiente para transmitir seguridad a la izquierda de juego limpio.

Cuarta: La Izquierda ha considerado que la aceptación formal y publica del proceso de reforma implicarla una «legitimación* del régimen antes de haber sido consultada la voluntad nacional.

Quinta: Algunos partidos de la oposición parecen temer que su incorporación al proceso de reforma podría implicar su suicidio político si éste no tuviera éxito.

Estas razones pueden ser válidas y sólidas, pero en razón de la gravedad de las consecuencias no bastan para justificar la decisión de no colaborar

El país, según todos los indicios, no tiene ánimo revolucionario.

Muchas cosas hay que cambiar en España simplemente para que los españoles podamos seguir conviviendo Pero es muy dudoso que el bien común pueda aumentar por procedimientos revolucionarios; es muy dudoso que la clase obrera pueda mejorar material y culturalmente sus condiciones de vida en un proceso de ruptura violenta.

La izquierda debe aceptar, por el bien de todos, los riesgos de incorporarse al proceso de reforma democrática iniciado por el Gobierno que necesita de toda ayuda, dados los graves antagonismos con que está tropezando dentro del mismo sistema.

Esto no exime, por cierto, al Gobierno de responsabilidad. Parece ser que la táctica del Gobierno es

pretender mantenerse en el Olimpo de su Poder, hasta lograr, vía referéndum, la legitimación democrática de las instituciones básicas y de su política. Sólo después, dice hoy, pactaría con la Izquierda desde la posición de fuerza adquirida por esa legitimación.

Esta táctica parece extraída del ^Manual del Político Práctico*; pero, está equivocada de raíz. En contra de los espesos argumentos de Gonzalo

Fernández de la Mora, un referéndum ocasional no produce ninguna legitimidad democrática en ningún caso, y más especialmente si, en la convocatoria del referéndum, no han estado representadas importantes fuerzas, políticas, como seria el caso.

El referéndum apenas podrá servir para la galería internacional o, en el interior, para tranquilizar conciencias pseudodemocrátícas. Pero no servirá, en esas condiciones, para organizar sólida y establemente la convivencia nacional.

El tiempo para que el Gobierno pacte con la izquierda es ahora. Y la izquierda debe aceptar esta posibilidad de negociación. Los riesgos e inseguridades de incumplimiento mutuo son patentes. Incluso el pacto puede resultar inviable en razón de la enemiga de otras fuerzas políticas, ya hoy casi ingobernables.

Pero los lores de la poli-tica tienen que olvidar sus miedos y sus intereses de grupo. Tienen que mojarse lo que tengan que mojarse y cuantas veces sea necesario, en la mejor defensa y comprensión de los intereses de la comunidad nacional.

La extrema derecha, el indlalogante >¿bunkert, usa por días de un mayor descaro y suenan extraños rumores de conjuras. Pero, según parece, una amplísima mayoría del país .quiere que España se organice de modo democrático, y esto hace necesario que los reformistas democráticos y los demócratas partidarios de la ruptura encuentren pronto una estrategia común para alejar .definitivamente, ´O al menos desarmar, las amenazas de una vuelta atrás que seria contemplada por el país con ira.

 

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