Declaraciones del Ministro Español de Trabajo a la Radio Nacional Francesa. 
 Deseamos una evolución desde las actuales estructuras, no una sustitución     
 
 Ya.    21/05/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DECLARACIONES DEL MINISTRO ESPAÑOL DE TRABAJO A LA RADIO NACIONAL FRANCESA DESEAMOS UNA EVOLUCIÓN

Desde las actuales estructuras, no una sustitución · La sociedad española necesita la modernización de algunas estructuras que han servido en otra época • Reconocer el recurso de la huelga lleva aparejada la necesidad de establecer ciertos cauces para su ejercicio • Lo que se trata es de obtener mejores condiciones laborales, no intenciones o intereses de otra naturaleza • Las asociaciones políticas deben ser cada vez más amplias y más plurales

PARÍS, 20. >Efe.)—La radio nacional francesa, Radio France, ha difundido en sus emisiones en caslellano la entrevista del vicepresidente tercero del Gobierno español y ministro de Trabajo, don Fernando Suárez, recogida en Bruselas. Las respuestas del ministro son las siguientes:

• La sociedad española ha crecido de una manera extraordinaria en estos años, ha perfeccionado su infraestructura social y, por consiguiente, es absolutamente necesario que se produzca una actualización, una evidente modernización de algunas estructuras que han servido en otra época, pero que realmente de cara ,al futuro pueden y deben ser modernizadas. No se trata de ninguna maniobra.

• Deseamos una evolución desde las actuales estructuras, pero de ninguna manera una sustitución. Nosotros pensamos que la evolución hacia una mayor y más plena democracia en España sólo es posible desde una situación que ha durado cuarenta años, que ha demostrado evidentemente su eficacia, aun a costa de ciertas limitaciones, y que es la que en definitiva ha puesto al país por primera vez en su historia en la posibilidad de discutir cómo es más grata nuestra convivencia, sin arriesgar, como ha sido un poco tradicional eh España, la pacífica convivencia de los españoles, que el deseo esté desmentido por la realidad. Ciertamente hay algunos que lo dicen, porque, como ocurre siempre, la realidad social es muy viva, muy diversa, y el Gobierno no tiene en sus manos todos los resortes para que todo funcione a la perfección y para que todo sea homogéneamente evolutivo. Hay ocasiones en las cuates efectivamente las fuerzas sociales que tienen un peso más tradicional se aterran a una realidad anterior y ponen algún obstáculo. Pero que evidentemente el deseo d«l Gobierno no es teórico creo que lo demuestran las medidas que ya ha adoptado el presidente Arias y que están en trance auténticamente de realización.

• Todos los derechos, todas las posibilidades legales tienen siempre un marco de ejercicio, tienen siempre una limitación. No hay nin-gruna autonomía más que en el marco de una regulación legal. Entonces, naturalmente, reconocer el recurso de la huelga en España llevaba aparejada la necesidad de establecer unos ciertos cauces para su ejercicio. Como usted sabe, en este momento, todas las mayores libertades y concesiones que se están utilizando desde el propio Gobierno español, hay algunos sectores que tratan de hacer imposible la propia evolución que el Gobierno propone y que, por consiguiente, van a tratar de utilizar, como lo han hecho ya en otras materias, cualquier resquicio, no para hacer uso a derechas, si se me entiende bien, sino para crear mayores dificultades y para, en definitiva, imposibilitar que sea el propio Gobierno quien encabece la evolución que deseamos hacer. Nosotros, naturalmente, tenemos que pedir que los trabajadores no se dejen llevar por ninguna minoría de ningún tipo. • Realmente si deciden acudir a la huelga como último recurso en xm conflicto laboral, que lo hagan con liso pleno de su libertad y, por lo tanto, por decisión mayoritaria. I/o verdaderamente democrático es que en la decisión participe la mayoría de los trabajadores afectados.

Hemos puesto un 60 por 100—en Alemania, por ejemplo, es el 75 por 100 en determinadas ocasiones—^porque la decisión es muy importante y la mayoría debe ser cualificada, debe obedecer realmente al deseo de una amplia mayoría del personal. El preaviso de cinco días al empresario nos parece absolutamente lógico,-porque no «e trata de hacer daño por el daño, sino de ejercer una presión para que el empresario pueda o deba reconocer linas determinadas reivindicaciones, pero no de que no se pueda en el momento en que se quiera recuperar o reabrir la empresa no se pueda hacer inmediatamente. Para eso, el empresario tiene que tomar unas mínimas garantías que permitan reabrir el estamente Para eso, el empresario tiene que tomar uinas mínimas garantías que permitan reabrir el establecimiento. E incluso el preaviso de cinco días no cabe duda de que puede permitir que durante esos cinco días el empresario trate por todos los medios de evitar la huelga y, por consiguiente, conceda de antemano lo que los trabajadores piden o se aproxime mucho a lo que piden. • Como usted comprenderá, y como ministro de Trabajo, no deseo en absoluto que haya huelgas, ni que se fomenten, ni que se multipliquen. Deseo que los trabajadores puedan recurrir a ese último procedimiento si no han tenido otro recurso hábil para obtener mejo-" ras que en muchos casos han de eer y eon legítimas. Por consiguiente, a mí me parece muy bien establecer unos medios previos para que el empresario medite muy detenidamente, si le conviene llegar a esa situación. Que las huelgas de solidaridad sean ilegales no quiere decir otra cosa que la huelga tiene que eer hecha por trabajadores afectados por el problema. Por consiguiente, si hay cuatro empresas, o seis o diez del mismo sector que tienen el mismo problema, cada una de ellas podrá recurrir a ese procedimiento. Lo que no nos parece en principio aconsejable es que haya trabajadores no afectados por un problema que se declaren en huelga de solidaridad con otros trabajadores. Se trata, como digo, de un paso que me parece extraordinariamente importante y del que no se debe, pues, enturbiar su importancia y su significación por virtud de esas prudencias o cautelas que acompaña al ejercido del derecho. En ese sentido, yo le aseguro que si responde el decreto a lo que yo esperaba, porque, en definitiva, me hago responsable absoluto de la propuesta al Consejo de Ministros, y creo que las representaciones sindicales de los trabajadores españoles están satisfechas de esta posibilidad, porque, en el fondo, repito, de lo que se trata es de obtener mejores condiciones laborales, no de intenciones o intereses de otra naturaleza.

EL MOVIMIENTO ASOCIATIVO

• Ciertamente las primeras manifestaciones del movimiento asociativo responden a fuerzas o sectores que, de alguna manera, han jugado un papel en el seno del Régimen. Pero de lo que se trato, no es de que sean las fuerzas actuales, las pasadas o las que pueda haber en el futuro, sino que de lo que se trata realmente es de que el tradicional mecanismo de adhesión a los que mandan, es decir, de que la suprema confianza estaba depositada en el Jefe del Estado y a partir de ahí cada autoridad tenia un papel reflejo del Jefe del Estado, se convierta en un movimiento auténticamente de participación. Es decir, que sean los españoles quienes decidan en quien colocan su confianza para el futuro. Si usted hace unas elecciones, como las hemos hecho ya en España, importantes, s i n posibilidad de respaldo del grupo social que le apoya a usted, se encuentra siempre en una situación de inferioridad respecto a quien es apoyado por el Gobierno.

De lo que se trata es de que las asociaciones políticas sean cada vez más amplias, cada vez más plurales y respalden como gran corriente de opinión a los candidatos en los diversos procesos electorales.

• Es cierto que no hay ninguna fuerza política de las que hasta ahora han estado fuera del Régimen que

esté decidida a integrarse, pero a mí me parece que es extraordinariamente importante el hecho de que se demuestre con la realidad que es perfectamente posible opinar de distinta manera sin ser por ello excluido de la concurrencia política. Naturalmente, lo primero que hay que exigir es el respeto a la Constitución.

Esa es la razón por la cual algunas fuerzas políticas no quieren integrarse, porque empiezan por poner en tela de juicio la constitución. Y yo estoy absolutamente convencido de que ningún país del mundo cambia su constitución ei no es por los procedimientos previstos en la misma. Por consiguiente, lo primero que tengo que pedir a quien desee hacer una propuesta de reforma de constitución es que la haga desde el lugar institucionalmente apto. No desde la calle o desde la marginación. En el equilibrio de nuestra amplitud, con el afán de entendimiento que demuestren ios que hasta ahora no han participado de la vida política, estará realmente el éxito de! futuro.

Sindicalismo representativa

• Loe trabajadores españoles, hablando, por supuesto, en grandes mayorías y en líneas generales, desean que el sindicalismo sea verdaderamente representativo, es decir, que sea auténtico y responda a las necesidades y a las intenciones de la llamada base. Por consiguiente, toda interferencia de cualquier otra autoridad en el mundo sindical es vista con des-a grado, y yo también estoy cié acuerdo con esto. Lo que ocurre es que la experiencia de estos años les ha demostrado que un sindicalismo unitario como el español, pero lleno de representatividad, es seguramente más útil que el pluralismo sindical, que, en definitiva, provoca también enfrentamientos entre los propios obreros, entre los propios trabajadores.

Entonces nuestra operación tiene que consistir en conservar la unidad sindical y entender la libertad no como pluralismo de sindicatos, sino como la libertad de esa Organización Sindical respecto del Gobierno o respecto de los empresarios. En esa línea se avanza, y yo estoy convencido de que en la medida en que el sindicalismo sea autónomo, representativo y democrático, la necesidad de que haya varios sindicatos la sentirán mucho menos y la sienten mucho menos los trabajadores españoles de lo que puede parecer.

 

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