Autor: Iribarren Rodríguez, Jesús. 
   ¿Estado confesional o aconfesional?     
 
 Ya.    07/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

:MACION RELIGIOSA

7-XII-77

¿Estado confesional o aconfesional?

Afirmación de un principio teológico y no de un criterio político

• Ha de aceptarse necesariamente el hecho social de la asistencia de millones

de católicos agrupados orgánicamente en una Iglesia

EL pasado día 4 describimos con el ejemplo de la Alemania Federal una situación

de neutralidad religiosa, igualmente distante de la existencia de una Iglesia

oficial de Estado que de una ceguera oficial ante la existencia de Iglesias con

implantación profunda en la sociedad. El Estado parte de un derecho fundamental

humano, garantiza la libertad religiosa y respeta a las Iglesias como ellas

quieren ser, sin privilegios, ni prejuicios, ni intromisiones.

LA IGLESIA, UNA SOCIEDAD EN OTRA

Hay aquí, como se ve, un paso que se da por lógico entre la libertad religiosa

de las personas y la existencia de instituciones y colectividades religiosas en

la vida pública.

En efecto, puede haber religiones sin apenas estructura externa, ni sacrificios

ni Jerarquía. Pero otras son esencialmente colectivas y, por lo tanto visibles y

actuantes, desde su misma raíz, como una fuerza social.

El mismo nombre de "Iglesia" es ya el de una colectividad organizada (ek-

klesia=convocatoria) y por el bautismo no se establece una relación inmediata

del bautizado con Dios, sino a través de la ciudadanía en el "pueblo de Dios".

RAQUITISMO DE LA "LIBERTAD DE CULTOS"

Cada Iglesia es como es, sin pedirles permiso a los políticos, y si éstos son

realistas tienen que llevar las consecuencias de la libertad religiosa al ámbito

social. La libertad religiosa enlaza sin solución de continuidad con la libertad

de asociación, con la de enseña tiza, con la de difusión a través de todos los

medios de masas. Todos ellos corresponderían a cada ciudadano sólo por serlo, y

cuando los reclama la Iglesia no reclama privilegio alguno se limita a darse a

conocer como una colectividad "que está ahí" como suma de ciudadanos y con los

derechos correspondientes a ellos.

Por eso, una libertad de culstos como la que figura en las constituciones

marxistas, sin el respaldo, por ejemplo, de una libertad para publicar libros (y

algunos tan elementales como el catecismo), es una libertad religiosa

cojitranca, buena para piruetas dialécticas en los congresos internacionales.

ACTITUD DE AMISTAD REALISTA

Esa aceptación de las Iglesias como ellas quieren ser es la que explica

situaciones tan paradójicas aparentemente como la del "impuesto religioso" en un

Estado que comienza por decir que "no existe una Iglesia del Estado". Pero

resulta que la Iglesia católica -que no es del Estado- tiene un canon 1499,

según el cual "la Iglesia puede adquirir bienes temporales por todos los medios

justos de derecho natural o positivo que a otros les están permitidos". Los

"otros" suelen imponer cuotas para atender a las cargas colectivas. ¿Por qué no

la Iglesia?

El Estado federal, además, le reconoce entonces la libertad de darse esa ley

interna, y no incurre en la contradicción sectaria de expoliarle de sus

posesiones seculares, negarle subvención oficial, decirle que viva de los

recursos de sus propios fieles y discutirle el derecho a establecer un "quinto

mandamiento" que sea una versión actualizada de los "diezmos y primicias". Más

aún, con un sentimiento de culpabilidad por las desamortizaciones y atropellos

ejercidos por igual contra la Iglesia luterana y la católica -las

desamortizaciones tienen un periodo de prescripción, pero el remordimiento de

conciencia no-, el Estado dice a las Iglesias: ponemos a sus órdenes nuestros

servicios técnicos para la recaudación de las contribuciones internas, siempre

que los ciudadanos digan a qué confesión pertenecen.

IGLESIA COLABORADORA EN ESTADO ANGLICANO

La existencia de Iglesias, y no sólo de católicos, tiene repercusiones en los

casos de mentalidad religiosa del Estado, pero también en los casos de que haya

otra religión oficial que no sea la católica. La religión oficial de Inglaterra

es el anglicanismo, cuya cabeza temporal es la Reina. Pero a la hora de

organizar las diferentes cadenas de radio y televisión existe un Religious

Advisory Committee, que asegura la presencia del pensamiento (y no sólo de la

oración) de la Iglesia de Inglaterra, de las de Escocia, Gales e Irlanda del

Norte, de las Iglesias libres, de la Iglesia católica romana. Esto tiene lugar,

con fórmulas adversas, en la BBC y en la cadena independiente IBA, tanto para

radio como para televisión; en todos los casos se considera como aplicación del

principio de libertad religiosa, independiente de la oficialidad de una religión

de Estado y compatible con ella.

OFICIAL O NO, PERO IGLESIA

Los obispos españoles aceptan sinceramente -no haría falta decirlo- las

decisiones del Concilio Vaticano II y dejan a los políticos decidir si, a su

juicio, la Iglesia católica debe tener un reconocimiento especial. Pero, frase

más o frase menos, a lo que no están dispuestos es a que la existencia de

millones de católicos, agrupados orgánicamente en una sola Iglesia, activos a lo

largo de siglos y activos hoy como tal Iglesia, no sea aceptada como un hecho

soclal. Sólo hay católicos en la Iglesia católica, como sólo hay células humanas

en cuerpo de hombre: los derechos "generosamente" concedidos a cada uno de los

ciudadanos en cuanto católico son como la tabla de derechos de la ONU leída a un

cultivo de células "in vitro".

Al defender todo esto resulta evidente que los obispos no están imponiendo un

criterio político: están afirmando un principio teológico. Es su campo.

Jesús IRIBARREN

 

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