Autor: B.. 
 Pedro Rocamora. 
 Instaurar la libertad democratica bajo la monarquia de Juan carlos, pero sin quemar las naves     
 
 ABC.    18/08/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PEDRO ROCAMORA

INSTAURAR LA LIBERTAD DEMOCRÁTICA BAJO LA MONARQUÍA DE JUAN CARLOS, PERO SIN QUEMAR LAS NAVES

San Sebastián, 12. (De nuestro corresponsal, por teléfono.) Don Pedro Roca-mora, escritor y ensayista, antiguo presidente del Ateneo de Madrid, veranea en ZO.TO.UZ, donde ha sido interrogado por un redactor de «El Diario Vasco» sobre el tema sucesorio. El señor Rocamora, refiriéndose al artículo que recientemente publicó en ABC, titulado «El Principe*, manifestó que la instauración de la libertad democrática bajo la Monarquía de Don Juan Carlos, pero sin quemar las naves, es la solución que él cree más viable para el futuro español. A la pregunta de qué entendía por no quemar las naves, dijo que con ello defiende la base constitucional vigente como apoyatura para el tránsito a la Monarquía Democrática de Don Juan Carlos.

EL, FUTURO DE LA MONARQUÍA.— ¿Cómo ve usted esa Monarquía del mañana?

—A la altura de las más avanzadas de Europa. Si recoge el imperativo social de esta nora del mundo e instaura sin logomaquias ni ambigüedades una auténtica democracia representativa habrá asegurado su futuro. Pero para que esto sea asi urge que se realice lo antes posible el trámite sucesorio. -El tiempo trabaja contra nosotros. Cada día que pasa es un tren a Europa que verdemos.

CONCORDIA NACIONAL.—¿La Monarquía de Don Juan Carlos logrará una efectiva concordia nacional?

—Ese es su fin más inmediato. La superación de una guerra civil que ha dividido a los españoles en vencedores y vencidos. Ahora bien, hay gue olvidar triunfalismos y rencores y dejar a los que no han sido protagonistas de la contienda fratricida que hablen y que se entiendan y que nos enseñen a los demás a entendernos por encima de nuestros viejos recuerdos...

El señor Rocamora, a preguntas del informador, dijo que el Príncipe tiene una serie de cualidades intelectuales y humanas que hacen de él la figura ideal de un Rey. Es paciente —de eso no cabe duda—, prudente, generoso, cordial. Tiene un noble sentido liberal de la existencia y ama con todo su corasen a España. No es maguía vélico, sino espontáneo y transparente. Po eso él y la Princesa san enormemente pe pulares.—B.

 

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