El documento de los obispos no fue una reacción ante el borrador constitucional     
 
 Ya.    08/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL DOCUMENTO DE LOS OBISPOS NO FUE UNA REACCIÓN ANTE EL BORRADOR CONSTITUCIONAL

Los valores que debe subrayar la Constitución no hay que "inventarlos"; son los

valores democráticos y derechos fundamentales reconocidos en códigos

internacionales y en la doctrina social de la Iglesia • Conferencia de don

Jesús Iribarren, secretario de la Conferencia Episcopal sobre "Iglesia y

Constitución"

Para conocer el verdadero contexto de la intervención episcopal, hay que

desechar la idea de una reacción al filtrado borrador constitucional, ha dicho

don Jesús Iribarren, secretario da la Conferencia Episcopal Española, en una

conferencia pronunciada en la Universidad de Comillas sobre el tema "Iglesia y

Constitución", según informa Logos.

A través de un análisis-ha seguido diciendo- de los distintos borradores

de la Íntervención , episcopal queda patente que los obispos -primero la

Permanente y después la Plenaria de la Conferencia- estiman oportuno decir , una

palabra respecto a la Constitución y que, en definitiva, prefieren hacerlo

antes de que se haga pública la primera propuesta parlamentaria. Las

preocupaciones básicas a la redacción del documento definitivo, resultan claras

de un cotejo de los tres borradores y la redacción conclusiva:

1) Los obispos estiman que la Constitución debe subrayar valores éticos comunes,

aunque legitimables desde distintas perspectivas ideológicas, que eviten los

golpes de péndulo constitucionales, condicionados por las crisis políticas, en

los que tan pródiga ha sido la historia contemporánea del país.

2) Esos valores éticos fundamentales no hay que ´´inventarlos": son los

valores democráticos y los derechos fundamentales de los hombres y los grupos

reconocidos en los diversos códigos internacionales y expresados también en la

doctrina social de la Iglesia.

3) La Constitución debe buscar, hacer factible permanentemente, la

convivencia de todos los españoles.

El conferenciante expuso a continuación cómo en el gremio

episcopal hay una aceptación total y nueva-respecto a la historia anterior- de

la doctrina del Vaticano II respecto a la libertad religiosa, eso si, con

todas las consecuencias. La Iglesia española no quiere tener más derechos que

los que tienen otras minorías. Con tal, añadió, que no se llame

"privilegios" a los derechos compartidos.

Respecto al tema de la confesionalidad del Estado, el conferenciante opinó que,

precisamente por coherencia con el Vaticano II, es el Estado quien tiene que

opinar. El posible disenso de los obispos con fórmulas de aconfesionalidad, como

las que contiene ahora el borrador filtrado, son más de forma que de fondo. ¿No

pueden encontrarse fórmulas de definición constitucional del problema que ni

sean agresivas para ciertos sectores de la población ni provoquen agresividad?

El interés de los obispos iría más en la línea de que aparezca claro que el

Estado protege todas las dimensiones de la libertad religiosa (como también las

de la increencia): libertad de predicación, de enseñanza, de propaganda, etc.

 

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