Autor: Esteban, Jorge de. 
   Constitución y socialistas     
 
 Diario 16.    10/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Constitución y socialistas

Ignacio Sotelo denunciado reecientemente en estas páginas el escándalo, que

significa, a sus ojos, el espirítu del borrador de la Constitución, elaborado

por la ponencia del Congreso, frente a la tendencia y deseos de millones de

socialistas españoles. A su juicio, el borrador es inadmisible porque "una

Constitución de este tipo no es compatible más que con un sistema capitalista de

producción" y, según él, "a fi-nales del siglo XX, no podemos aceptar una

Constitución decimonónica que supone el capitalismo como la única forma de

organización económica y social". Pues bien: al hilo de esta afirmación vamos a

formular algunas reflexiones sobre uno de los temas más acuciantes de nuestro

tiempo.

No seré yo el que defienda el conjunto y formalización articulada del borrador.

Tanto desde el punto de vista de estilo como de estructura técnica, este

documento llega a los límites de lo inconsistente y de la ausencia de

originalidad. Sin embargo, te imputación sostenida por Ignacio Sotelo es, en

parte, injusta. Si hay algo positivo en aquél es, sin duda, la permeabilidad de

su conjunto, que ea susceptible de permitir que los socialistas puedan gobernar

con él. Por supuesto, está a años luz de ser una Constitución socialista, pero

tal cualidad no implica su inmediata condena desde una posición semejan-te. Creo

que es bástente claro que en el momento actual español no es posible, ni

conveniente, elaborar una institución como, por ejemplo, la portuguesa. Y asi

lo reconoce el propio Sotelo al escribir que "el Derecho, también el

constitucional, ha de partir de realidades y nadie piensa que. se pueda llegar

al socialismo dictando simplemente una Constitución socialista". El problema

radica entonces en saber si una Constitución de corte demoliberal, como ocurre

en nuestro caso, permite, prime-ro, el Gobierno de los socialistas, y, después,

el avance en el logro de metas claramente socialistas.

Techo ideológico constitucional

Es evidente, como ha señalado hace poco el profesor Lucas Verdú, que "el pasado

y el presente constitucionales son demoliberales en el techo ideológico, en la

estructura y funcionamientos políticos y en la base socioeconómica que, a lo su-

mo, ha experimentado inyecciones sodal-demócratas". A esta primera constatación

no escapa obviamente el borrador, pero, admitiéndolo, podemos también resaltar

sus posibilidades respecto a los dos objetivos señalados. En primer lugar, a la

luz de su articulado, es claro que un Gobierno socialista puede ejercer el

poder, puesto que se reconoce el pluralismo político, asi como también la

posibilidad de reformar, si es necesario, la Constitución parcial o totalmente.

En este sentido, pues, es únicamente. el electorado quien tiene la palabra para

decidir si quiere que el Gobierno del país lo ejerza un gabinete socialista, con

la única condición, claro está, de que debe apoyarse para gobernar en la mayoría

absoluta de los miembros del Congreso de Diputados, Y en cuanto a la posibilidad

constitucional de adoptar medidas que se encaminen hacia metas claramente

socialistas, el borrador contiene algunas cláusulas que lo permitirían. Seis son

las vías que así lo reconocen. El articulo 10, a pesar de su pesada redacción,

posibilita la adopción de nacionalizaciones en el terreno económico. El artículo

119,1 permite la expropiación forzosa en razón de los intereses generales, con

lo que atenúa el radicalismo del re-coconocimiento de la propiedad privada del

artículo 33, la cual está subordinada a su función social. El artículo 34 impone

los principios de equidad y progresividad fiscal, con lo que el sistema

tributario podría suponer, como en el caso de Suecia, un importante instrumento

de una política socialista. Los artículos 36, 119,2, y 122 reconocen la posible

intervención del Estado en todos los ámbitos de la economía, pública o privada.,

y la legalidad de la planificación económica y democrática. Los artículos 36 y

120 regulan la po-sibilidad de la participación obrera en las empresas y hasta

la fórmula autogestíonaria. Por último, la figura de la iniciativa popular es

también contemplada en un artículo recientemente modificado por la ponencia.

Alternatíva socialista de Gobierno

¿Cabe negar, a la vista de lo anterior, que un Gobierno, respaldado por una

mayoría parlamentaria, pueda ejercer una política socialista, Modificando el

sistema capitalista vigente? Indudablemente el borrador, según las vías

expuestas, lo permite dentro del marco de la más absoluta constitucionalidad. Me

parece, por consiguiente, demasiado radical el juicio de Sotelo. Ahora bien,

dando hay que plantear la viabilidad de la via socialista no es tanto en el

articulado del borrador, que, según digo, la permite, como sobre todo en dos

condiciones extraconstitucionales. La primera es que lo fundamental y requisito

sine qua non para tal eventualidad radica en que exista una auténtica voluntad

política para llevarla a cabo, además dé contar con el apoyo electoral necesario

para ello. La según da, no cabe engañarse, se refiere a la capacidad y

preparación del equipo que quiera llegar a ese término. Para gobernar, bajo unas

coordenadas socialistas, es necesaria disponer de una alternativa de Gobierno

muy perfilada, muy detallada, en cada una de las esferas de la sociedad. ¿Por

qué no comenzamos por averiguar si existen estas dos premisas?

 

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