El pais necesita dirigentes politicos y sindicales capaces, autenticos y representativos     
 
 Blanco y Negro.     Página: 21-23. Páginas: 3. Párrafos: 38. 

El PAÍS NECESITA DIRIGENTES PONTOS Y SINDICALES ¡APACES, ADTENTICDS Y REPRESENTATIVOS

El panorama de la clase política española es realmente lamentable.

Cánovas, Maura o Canalejas representaron importantes estados de opinión. Prieto tuvo tras él a grandes contingentes obreros. Gil Robles fue un líder popular de envergadura. Calvo Sote-lo polarizó una corriente muy viva y actuante.

Franco ha tenido y tiene la adhesión de grandes masas. Tras él, y de cara al futuro, sobran los dedos de una mano para señalar los líderes con arraigo popular.

La Administración actual es muchas veces un rosario interminable de pegas. Hay altos cargos que para cada solución tienen un problema.

LOS españoles hablamos, cada día más, de política. Para comprobarlo basta asomarse á la tertulia de café, a la reunión de ejecutivos, al coloquio universitario, a la charla entre profesionales o al encuentro casual entre dos vecinos. El tema de política nacional ha ganado columnas en la Prensa y ya el pueblo llano acrecienta su interés por él. Se ha agudizado el sentido crítico, aunque todavía no esté plenamente desarrollado. Sentido crítico que se aplica no sólo a las tareas del Gobierno, sino a la política en general o en concreto. Y esto ocurre lo mismo en Madrid que en el resto de las provincias españolas. Quien más, quien menos, emite su opinión, en cualquier lugar de la geografía española, sobre el comportamiento del alcalde, del concejal de turno o del responsable de una parcela cualquiera con proyección pública. La clase política, en todos sus niveles, es zarandeada o ensalzada. Pasaron los tiempos del asentimiento despreocupado, del encogerse de hombros ante la buena o mala marcha de los asuntos con matiz político. El ciudadano medio desea participar o, cuando menos, ser detalladamente informado de la gestación y aplicación de medidas de carácter público.

HABRÁ QUE GANARSE EL PUESTO

España, la sociedad española, tiene ya una innegable voluntad democratizado-ra que se traduce primeramente en el sentido crítico. Gobernar ahora es mucho más difícil que años atrás. Ser un buen político en 1975 constituye una dura tarea no apta para oportunistas, faltos de vocación, ambiciosos desmedidos, insensatos o comodones. Afortunadamente y cada día con superior intensidad, el puesto habrá que ganárselo derramando inteligencia y habilidad, esfuerzo y responsabilidad. Los españoles han comenzado a exigir y un rotundo talante fiscalizador se perfila de punta a punta del país. La claridad en la gestión debe ser uno de los ejes del político, siempre dispuesto a un diálogo. El acceso a los puestos importantes tendrá que ir avalado por el esfuerzo anterior, por la experiencia acumulada en años de baqueteo, de sinsabores y de triunfos.

EL ASOdACIONISMO, UNA SINGULAR VIA DE PARTICIPACIÓN

Esta tendencia general hacia el deseo de participación ciudadana en la vida pública fue captada por muy concretos hombres del Régimen que sacaron adelante la Ley de Asociaciones para intentar el encauzamiento de las corrientes políticas. No es nuestro deseo analizar aquí las bondades o vicios del asociacionis-mo. Criticado a derecha e izquierda, el asociacionismo está ahí como instrumento legal

para agrupar y encarrilar inquietudes. El Régimen, cuya filosofía opuesta a los partidos es bien patente, ha arbitrado una singular vía para concentrar comunitariamente los sentimientos politicos afines. Quienes aprobaron la utilidad de tal vía o quienes aún criticándola pretenden mar-char por ella, se aprestaron a montar sus organizaciones. El resultado ha sido una infinidad de asociaciones. El español medio ha quedado perplejo ante semejante fertilidad organizativa que, no se olvide, ha brotado dentro del marco legal. Ese ciudadano corriente, que desea trabajar en paz y emitir su voto, ya no sabe qué pensar. ¿Será posible —razona— que tengamos tantos supuestos líderes en el país? ¿Será posible que surja tal número de asociaciones con potencia y posibiiidades? Ese ciudadano corriente apenas si llega a comprender una mínima parte de la política española cuando se dedica a repasar la interminable lista asociativa que se le ofrece. Veamos muy someramente la relación de asociaciones acogidas a la Ley del 74. o que se

acogerían o que han sido denegadas por no cumplir algunos de los requisitos:

UNA VEINTENA DE GRUPOS PARA EL JUEGO ASOCIATIVO

• Asociación Pro v e r i s t a (nacida en Vitoria, su presidente es don Manuel May-sounave).

• UDPE (Unión del Pueblo Español, presidida por don Adolfo Suárez).

• UNE (Unión Nacional Española, presidida por don José Luis Zamanillo).

• ANEPA (Asociación Nacional para el Estudio de los Problemas Actuales, presidida por don Leopoldo Stam-pa).

• RSE (Reforma Social Española, presidida por don Manuel Cantarero del Castillo).

• Cambio Democrático (presidida por don Antonio Gavilanes).

• Acción Social Popular (muchos de sus miembros proceden de Hermandades del Trabajo).

• UDE (Unión Democrática Española, presidida por don Federico Silva Muñoz).

• Círculos José Antonio (se les denegó el nombre de «Falange Española y de las JONS». Entre sus 118 representantes de toda España, la postura que parece alcanzar más adeptos es la de no entrar en el juego asociativo y seguir reorganizando la Falange Española. Su cabeza más visible es don Diego Márquez Morrillo).

• Frente Español (sus cabezas más visibles son don Raimundo Fernández-Cuesta, don Manuel Valdés, don Jesús Suevos y don José Antonio Elola-Olaso).

• Frente Institucional (su cabeza visible es don Ramón Forcadell Prats, con base en la Hermandad del Maestrazgo).

• Unión Popular Democrática (al frente figura don Enrique Villoría).

• Grupo Parlamentario (con base de procuradores en Cortes).

• Nueva Sociedad Rural (cabeza visible, don Fernando Elzaburu Márquez).

• Alianza Popular de Izquierdas (denegada).

• Asociación Laborista (nacida en Valencia, su cabeza visible es el concejal don Hi-ginio Pérez Arce).

• Mayoría Silenciosa Unida (retirada).

• Unidad y Convivencia Nacional (promovida por el taxista madrileño señor Via-na Sanz).

• Acción Social Monárquica.

• Asociación Política Democrática y de Paz Social (denegada, su cabeza visible era don Joaquín Soto Hidalgo).

OTROS GRUPOS DE MUY DIVERSA ÍNDOLE

Hasta aquí la veintena de asociaciones más o menos o r g a nizadas. Lógicamente, tan sólo seguirán adelante un limitado número de ellas. Pero el dato cuantitativo permanece. La atomización es evidente.

A nadie podrá ev trañar la perplejidad del c¡ dadano medio, máxime cu¡ do también se encuentra c varios grupos que rondan asociacionismo; o que mant nen contactos con fos ble. ques dispuestos a entrar en el estatuto; o que funcionan por libre, buscando acomodo legal de una manera o de otra, y que ahora suelen dedicarse al estudio de los problemas españoles. Así, por ejemplo:

• FEDISA (Federación de Estudios Independientes, Sociedad Anónima, en la que aparecen Fraga, Areilza, Pío Cabanillas...).

* GODSA (Gabin e t e de Orientación y Documentación, Sociedad Anónima, funciona como secretaría política de Fraga, independiente de FEDISA).

• Equipo XXI (grupo relacionado con la revista «índice» y antiguos miembros del Frente de Juventudes).

• Club 1980 (presidido por el diplomático Enrique Larro-que).

• Club Catatonía (con sede en Barcelona, de tendencia liberal).

• Grupo Tácito (socialde-mócratas liberales y demo-cristianos).

• U. D. C. (Unión Demócrata Cristiana, presidida por el profesor Lacruz, de Zaragoza, y coordinado

en Madrid por el abogado don Jesús Barros de Lis).

• Libra (cuya cabeza visible es don Joaquín Garrigues Walker).

• Equipo de Estudios (de tendencia socialista, su cabeza visible es don Ignacio Fernández de Castro).

• CP de Andalucía (relacionada con «Cuadernos para el Diálogo»).

ABSOLUTA ATOMIZACIÓN DE LA CLASE POLÍTICA

Larga puede parecer, a primera vista, la relación de

agrupaciones aquí recogida. Pero lo cierto es que se trata de un catálogo en absoluto no exhaustivo, y sin más alcance que el meramente indicativo, algo así como una muestra de lo que es el paño político de nuestras horas en cuanto a diversificación. La clase política española, la de la derecha, la del centro, la de la izquierda, la del Régimen, y la del anti-Régimen, la de la oposición intramuros y la de la oposición extramuros está atomizada. No es extraño, por tanto que el ciudadano medio de cualquier potencial ideología se sienta desorientado, al principio, y decepcionado, al final, de una clase política incapaz de aglutinarse en unos pocos y cohesionados bloques. Teóricamente, y al contemplar semejante cascada de asociaciones y neopartidos, la cifra de líderes con que Cuenta España debiera ser centenaria. La verdad es muy otra. El español medio no cree en su clase política y ya no sabe a qué carta atenerse.

ADOLFO SUAREZ FUSTIGA A LA CLASE POLÍTICA

Son muy recientes las palabras de Adolfo Suárez, ex vicesecretario general d e I Movimiento y actual presidente de la asociación UDPE: «La clase política no está dando respuesta adecuada al momento que vive el país. Hay falta de objetivos, falta de calidad y de claridad. La clase política no está a la altura del momento actual por una excesiva preocupación de la propia peripecia personal». Si así se manifiesta un cualificado político, ¿qué no pensará el ciudadano medio?, ¿quién será capaz de pedirle colaboración sincera para construir el futuro? Un país lo hacen todos sus habitantes, pero los políticos son, por delegación, los arquitectos que han de trazar los planos y acertar con la construcción adecuada.

Desgraciadamente, hoy por hoy, nuestra clase política actúa, salvo excepciones, sin realismo y sin generosidad, anteponiendo intereses propios y terquedades personales al bien general. Todavía al ciudadano medio le puede restar una esperanza: la de que surjan líderes ahora innominados, dispuestos a aglutinar tendencias, a deshacer capillltas y a poner en práctica una política de bloques cohesionados.

LAS ETAPAS DE LA DESCONFIANZA HACIA EL POLÍTICO

Abunda en España un tipo de político realmente curioso, cuyo santo y seña es el de «dificultar en vez de facilitar»; se da con frecuencia en la Administración y su comportamiento provoca las iras del sencillo administrado. Es el político que desea engrandecer su personalidad a costa de las (molestias del prójimo y que prefiere incordiar a resolver, despreciar a ayudar. Abusa de su poder, en la estúpida creencia de que así se encumbra, cuando lo cierto es que sólo logra concitar las iras del ciudadano. Y el ciudadano acaba por generalizar y por sentir un desprecio infinito hacia todos aquellos que mandan, acusándoles, además, de corrupción. Las etapas de la desconfianza se van cumpliendo y, al término, ya nadie quiere saber nada de loa políticos, lo mismo estén en el ejercicio del poder que en la antesala de los cargos. V aquella greguería de Ramón Gómez de la Serna —«la política es una suciedad en comandita»— llega a ser compartida por anchos sectores del país.

UN BUEN POLÍTICO PUEDE SER ORGULLO DE UN PAÍS

Sin embargo, la actividad de un político inteligente y honesto puede alcanzar el parangón de prototipo humano. El político no tiene por qué ser golfo, sinvergüenza, deshonesto, corrupto e insensato; puede ser modelo de virtudes cívicas y orgullo de un país. A los españoles todos nos encantaría que nuestra clase política supiera dar, en unos momentos tan delicados como los actuales un ejemplo de buen hacer. Que aprendieran a pactar y a superar personalismos; que asimilaran las críticas y encajaran los reveses; que explicaran sus comportamientos y sus pretensiones; que admitieran la competencia y se esforzaran por dialogar. Que, en fin, fuesen políticos de verdad y no de juguete.

 

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