¿Hacia un Gobierno de concentración nacional?     
 
 Blanco y Negro.     Página: 24-25. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

¿HACIA UN GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN NACIONAL?

EN el último número de ByN, Federico Silva, que se ha convertido en el arbitro nacional del sistema de asociaciones, se manifestaba abiertamente en favor de un Gobierno de «concentración nacional». La idea parece a muchos aconsejable y viable. En las últimas semanas graves acontecimientos han zarandeado la vida del país. El acoso exterior, el terrorismo interior, la polarización hacia los extremismos, el intento de algunos para recrear el clima de guerra civil parecen aconsejar una operación política de alto vuelo que serene los ánimos, abra nuevos caminos de diálogo y esperanza y establezca unas bases sólidas para la sucesión y la evolución democrática hacia la Europa unida.

NOVIEMBRE PUEDE SER CLAVE: SE RENUEVA LA PRESIDENCIA DE LAS CORTES Y REGRESA FRAGA

Este Gobierno de concentración nacional, cuya formación depende de la prudencia del Jefe del Estado, podría establecerse una vez celebradas las elecciones y formada la nueva legislatura en la cercana primavera. Podría adelantarse t a m b i é n a noviembre próximo, mes en el que preceptivamente habrá que renovar la presidencia de las Cortes. Como su actual presidente, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, goza de la plena confianza de! Jefe del Estado, parece claro que continuará en su puesto, a no ser que Franco haya pensado en él para otros destinos en el Gobierno. A la vez, en e! mes de noviembre regresa el embajador Fraga, que vuelve impetuosamente a Madrid a por todas. Algunos «fans» de Fra

Silva Muñoz

Arbitro del sistema de Asociaciones

Monreal Luque

Se le recuerda porque fue .un gran ministro de Hacienda ga creen que la cosa está he cha y que al embajador le entregarán el Poder y se con vertirá en presidente del Gobierno. Aunque esto mismo decían los fragulstas en fe brero pasado, mes en el que

Leopoldo Stampa

Eficacísima gestión en Anepa

Fraga vino a por lana y se volvió a Londres trasquilado, parece claro que su regreso definitivo a España supondrá un factor considerable en la política interna. Eso no quiere decir que se incorpore ni siquiera como ministro a un Gobierno de «concentración nacional», dada su actual posición con ia que muchos de sus partidarios desean que sea consecuente. Este Gobierno de «concentración nacional» sería en todo caso de «concentración» de gentes del sistema, lo que «desconcentrar» un tanto la «concentración».

NOMBRES PARA EL GOBIERNO DE «CONCENTRACIÓN NACIONAL»

Las gentes que desde muy diversos campos propugnan la idea del Gobierno de «concentración nacional» considera? que deben formar parte de é cinco o seis ministros del tual Gabinete; Alejandro dríguez de Valcárcel, -en -( presentación del Movimiento moderado; José Antonio Girón, por la Falange; Federico Silva y Alberto Monreal, por UDE; Cantarero, por Reforma Social; Stampa, por Anepa; Adolfo S u á r e z, por UDPE; Areilza y tal vez Fraga, por Fedisa; López Bravo, por los sectores tecnócratas del Opus.

Además habría que incluir, como íue habitual en los Gobiernos de Franco, un tradicional ista y un monárquico juaniata. El teniente general ¡ni esta podría incorporarse también a este Gobierno en alguna cartera de su especialidad.

Naturalmente, estos nombres sólo son indicativos y responden a su representación de los diversos grupos que se considera necesario se incorporen a un Gobierno de «concentración nacional». >\ López Bravo se le presenta ambién como posible cartdi-ito a la presidencia de ´las Cortes. Eso significaría entregar a un grupo, en realidad muy pequeño por su representación popular, a un auténtico grupo de presión, un puesto clave. La presidencia de las Cortes significa a la vez la del Consejo del Reino, organismo cardinal en ´a mecánica constitucional del sistema. Junto a la reaparición de López Bravo, se señala el relanzamiento de Emilio Romero, al que, no por primera vez, se le considera posible ministrable. Tras Rodríguez de Valcárcel, el papel de Silva tendrá indudable relieve en un Gobierno de «concentración nacional». El líder democristia-no podría proponer varios nombres de su equipo, además de Alberto Monreal, para formar parte del Gabinete. Su viaje a Alemania y las recientes declaraciones en ByN, reproducidas y comentadas por toda la Prensa nacional, han robustecido el papel de Silva en los últimos días.

EL MOMENTO OPORTUNO DE LA OPERACIÓN

El efecto de este Gobierno de «concentración nacional» sería beneficioso de cara al interior, donde el actual Gabinete ha sufrido un considerable desgaste en los últimos meses; y de cara al exterior, donde tras las ejecuciones su capacidad de diálogo no parece muy grande. El Gobierno de «concentración nacional» podría robustecer la transición y negociar en mejores condiciones, sin debilidad ni cobardía, el pacto con las fuerzas moderadas de la oposición, especialmente los democris-tianos y los socialistas. La incógnita para ir a la concentración es su oportunidad. Y ésa está en función de quien tiene completa la baraja de la información: el .Jefe del Estado. Lo que parece claro es que de aquí a octubre de 1976 habrá una modificación de fondo en el Gobierno e incluso se podría producir la transición de poderes al Príncipe para iniciar una nueva etapa de la historia de España.

 

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