El cardenal Tarancón habla sobre la Constitución. 
 Un planteamiento nuevo     
 
 Arriba.    11/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El cardenal Tarancón habla sobre la Constitución

«UN PLANTEAMIENTO NUEVO»

MADRID. (De nuestro Redacción.)— En el número recién publicado de "Iglesia de

Madrid" se publica la habitual Carta Cristiana que el cardenal Tarancón titula

"Un planteamiento Nuevo"

Las reacciones suscitadas por la declaración sobre la Constitución dada por la

Conferencia Episcopal son, fundamentalmente, el tema de la Carta V trata de

aclarar a los que en su contexto desenfocan la cuestión al considerar "abandono"

a la línea tradicional mientras que otros estiman que es una vuelta a las

posturas «de los años 30». cuando el problema religioso dividía y hasta

enfrentaba a los españoles

«La postura del Concilio y el cambio profundo de la sociedad española son las

razones que han urgido a la Conferencia Episcopal a hacer un planteamiento nuevo

que no se puede entender con criterios tradicionales o con nostalgias del

pasado. Ni los de una parte ni los de otra aciertan a enjuiciar correctamente

ese planteamiento que con toda sinceridad y honradez y adaptándose de la mejor

manera posible a la nueva realidad española, ha hecho

la Conferencia Episcopal, porque no se han dado cuenta de que una nueva realidad

sociopolítica exige un nuevo planteamiento en muchas cosas y, concretamente, en

las relaciones del Estado con la Iglesia.

La Iglesia -lo ha dicho reiteradamente, y no sólo ahora cuando podria parecer

"oportunismo", sino cuando esa afirmación resultaba gravemente conflictlva- no

quiere apoyarse en el Poder ni quiere intervenir en las luchas políticas que

Dios ha dejodo a la libre decisión de los hombres.

La iglesia quiere mantener su propia "identidad" y por eso se declara

Independiente de todo poder político, de toda actividad exclusivamente temporal

Pero lo Iglesia sabe que es una realidad insoslayable en nuestra patria. Y pide

sencillamente que el Estado acepte su colaboración, no para conseguir exenciones

y privilegios, sino para cooperar con todas sus fuerzas, que no son pocas, al

bien común de esta sociedad en la que está inmersa.

Se trata, pues, de un planteamiento nuevo que ha de entenderse y juzgarse con

criterios nuevos.

 

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