Autor: Rivera Cela, Francisco. 
   Blas Piñar, en Lugo     
 
 ABC.    08/04/1975.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

BLAS PIÑAR, EN LUGO

Lugo, 7. (De nuestro corresponsal, por Teléfono.) Blas Pinar subió al escenario del Gran Teatro de Lugo a las doce y media del domingo. Como fondo un telón rojo; en primer plano, sobre el viejo piano del coliseo, la enseña de Fuerza Nueva. Blas Pinar empezó a hablar, y a los pocos segundos que interrumpido por la primera ovación. Luego, a lo largo de los sesenta minutos que duró su discurso, en el llamado acto de afirmación nacional celebrado en Lugo, otras 31 veces los aplausos apagaron su voz. El teatro estaba abarrotado. Había mucha gente joven—chicos y chicas—, algunos con camisa azul y boina roja; había también excombatientes y se dejaban notar las gentes de Fuerza Nueva, fácilmente Identificables, porque todos o casi todos llevaban corbatas de azul y rojo. Para escuchar a Blas Pinar vinieron seguidores suyos de las cuatro provincias gallegas; los de La Coruña, con camisa azul y sin chaqueta, contrastaban con la mañana de frío intensísimo; los de Pontevedra portaban un gran cartel, una bandera y cantaron mucho; también había chicos de Madrid; en la puerta repartían propaganda de Fuerza Nueva. Más de 1.000 personas escucharon a Blas Pinar.

BLAS PINAR, FUSTIGADOR

Blas Pinar fustigó lo que calificó de pasividad, tolerancia, abulia y cobardía, refiriéndose a lo que denominó «campañas infamantes de las que somos víctimas, en las que tantas veces nos tachan de nostálgicos»; «¿pero—preguntó—. quén, dijo que la nostalgia no es un bello sentimiento?; nosotros tenemos saudade, tenemos nostalgia de una España grande». Se refirió también al «bello proceso de purificación que Fuerza Nueva inicia» y dijo esta es la hora de los hombres; «estamos en pie en todas las tierras de España, porque nos hallamos hartos de los latigazos que se nos están dando en las espaldas. Estos latigazos son, precisamente, los que han provocado nuestra reacción».

TRAS EL ACTO POLÍTICO

Tras el acto político, en un hotel de_la ciudad, se celebró una comida. Blas Pinar volvió a hablar y dijo, entre otras cosas: «Hemos sellado aquí, en Lugo, un pacto de honor. Otra vez levantamos las banderas cargadas de gloria de la Revolución Nacional Sindicalista. España no va a morir; y no va a morir porque hay hombres y mujeres, en mayor número de lo que muchos imaginan, que estamos dispuestos, si preciso fuera, a morir por ella».—Francisco RIBERA CELA.

 

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