Señor Fernández Ordoñez, en el Club Siglo XXI. 
 "Cambio democrático, solución inesquivable para el futuro"     
 
 Informaciones.    25/02/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

SEÑOR FERNANDEZ ORDOÑEZ, EN EL CLUB SIGLO XXI:

"CAMBIO DEMOCRÁTICO, SOLUCIÓN INESQUIVABLE PARA EL FUTURO"

MADRID, 25. (INFORMACIONES,}

CREO que el cambio político en España, necesario e inevitable, sólo es posible a través de un proceso constituyente, al que sean convocadas todas las fuerzas políticas del país», dijo ayer en el Club Siglo XXI el ex presidente del I. N. I. don Francisco Fernández Ordoñez en una conferencia titulada «España, la hora de la decisión». El señor Fernández Ordóñez hizo hincapié en la necesidad de la reforma constitucional, con la plena implantación de las libertades requeridas por la Carta de las Naciones Unidas y el pleno reconocimiento de los derechos humanos. Subrayó la necesidad del sufragio universal v >iet pluralismo sindical.

-EL CAMBIO POLÍTICO SOLO ES POSIBLE A TRAVÉS DE UN PROCESO CONSTITUYENTE

AL QUE SEAN CONVOCADAS TODAS LAS FUERZAS POUTfCAS DEL PAÍS»

El «todo Madrid» político abarrotaba los salones y los pasillos del club. Puede calcularse, sin miedo a error, que más de mil personas asistieron a la conferencia. La gente tuvo que sentarse en el suelo, en ios pasillos y en los sitios más inverosímiles.

«Creer en la inocencia fie las palabras —dijo el señor Fernández Ordóñez— constituye el más injustificable pecado de ingenuidad. Difícilmente puede encontrarse un instrumento más efica- de manipulación de la sociedad moderna que el arma abrumadora del lenguaje. Las palabras son proyección de posiciones sociales y con las palabras se construyen actitudes políticas, estéticas y vitales. El mundo de la politica es el frecuente escenario de lo que Roszak ha llamado la magia negra del lenguaje.

Hemos llegado a un punto en que las palabras han perdido significación en la política española: los términos democracia, socialismo, justicia social, representación, libertad, se manejan de tal manera, que a veces es difícil saber si nos movemos en un paisaje político normal o en un mundo fantasmagórico.

Pero be titulado mi conferencia «La hora de la decisión» porque creo que la realidad española de hoy reclama, no sólo la honestidad y la decencia intelectual de llamar a las cosas por su nombre, sino que plantea además el compromiso de una acción responsable.»

CAMBIO HISTÓRICO

Dijo el señor Fernández" Ordóñez que «nos encontramos, en la víspera de un importante proceso de cambio histórico en que-los hechos van a Ir por delante de las palabras y en que viviremos mucho en poco tiempo. Este proceso es inevitable y necesario. Subrayó desde ahora estas dos palabras: inevitable y necesario. De nosotros, de nuestra lucidez política, depende que sea ordenado y pacífico».

En este proceso deüe rechazarse una alternativa, «la de negar el fenómeno de asin-cronla histórica, confun d 1 r los síntomas con h, enfermedad y atacar sólo los síntomas —es decir, las perturbaciones externas— cuando éstos no hacen sino revelar que hay un sistema social y poli-tico que quizá está enfermo. En momentos como este apa-rece siempre las soluciones aparentemente más obvias.

EL ORDEN, EFECTO ¥ NO CAUSA

Para acabar con todas estas perturbaciones bastaría reforzar los esquemas a; homogeneización imponiendo al país una férrea disciplina ideológica y ahogando todas lu voces de discrepancia. Se confundiría entonces autoridad con fuerza, olvidando í,ue los martillazos hacen trizas el vidrio pero forjan el hierro en que se construye la Historia. La simple solución de fuerza siempre parece fácil. ´Se ha dicho, con razón, que la violencia es simple, las alternativas a la violencia son complejas. En todo caso, se trata de un camino que no conduce a ninguna parte. Recuérdese estas palabras de S. Exupéry: «Quien respeta exclusivamente al que se le asemeja, no respeta más que a si mismo. Rehusa las •contradicciones creadoras, arruina toda esperanza y funda, en vez del lugar del hombre, el mundo de un -hormiguero.

Porque el orden es el efecto de la vida y no su causa. El orden es signo de una ciudad fuerte, y no origen de su fuerza. La vida, el fervor y la esperanza crean el orden. Pero el orden no crea ni 1» vida, ni el fervor, ni la esperanza».

EL CAMINO DE LA LIBERTAD

Dijo que sólo hay una opción válida: el camino de la libertad. «La idea del cambio democrático como solución inesquivable par-, el futuro del país, parte de un hecho muy sencillo: el reconocimiento del pueblo como protagonista de la vida poli-tica y titular de la última legitimidad del poder. Esta idea no se funda sólo en razones éticas y en juicios de valor. Es la última garantía de la paz civil y de la cohesión de la comunidad. Si la política es el arte de crear un recinto público para la acción, el recinto tiene que servir para todos. Votar no es escribir un tratado de política. Votar es decir sí o no a una acción Juzgada por sus consecuencias vitales. La mayoría no´ siempre tiene razón, pero no se puede tener razón a la larga en contra de ella. No porque la mayoría sea un oráculo, sino porque es el único control.»

PROCESO CONSTITUYENTE

Hizo un detenido examen de los textos jurídicos básicos del sistema español, y concluyó que «la transformación del régimen español en un ´Estado democrático no puede hacerse con simples adaptaciones de la situación vigente, sino que requiere un profundo camoio de nuestras instituciones políticas, con modificaciones legislativas de rango constitucional. Creo que este cambio sólo es posible a través de un proceso constituyente al que sean convocadas todas las fuerzas políticas del país. Este proceso debe ser ordenado y pacífico y todos tenemos la obligación gravísima de colaborar a que lo sea. Con esta convicción he participado durante estos días en conversaciones con diversas personalidades políticas del país. La conclusión después de las mismas, de qué incluso ideas menos exigentes que las expuestas esta tarde, al parecer, no lian podido tener cabida ni siquiera mínima dentro de los cauces actualmente vigentes, creo que me libera definitivamente de cualquier posible Acusación de actitud insolida-rla»

MONARQUÍA

Yo tengo la confianza de que la institución monárquica —como en otros países de la Europa democrática— seca capaz en la persona del Principe don Juan Carlos de permitirla superación de -ciertos antagonismos históricos 7 Ja transformación del país a las exigencias de una sociedad justa, libre v moderna.

«Las eoluciones mas taciles •no son casi nunca las soluciones mejores. Que nadie se engañe. Que nadie piense que podrá hacerse ya nada serio que movilice la cultura, la economía o la sociedad española, sin atribuir al pueblo su puesto en el gran debate nacional. Sin la democracia formal tampoco serán posibles las grandes prioridades sociales, porque la libertad y la Justicia son indivisibles. Desesperar de la idea democrática es desesperar del hombre.»

Pero tampoco creamos que el camino es fácil. Exige de todos una gran generosidad de animo, un verdadero patriotismo y una cierta capacidad de renuncia a legítimas Impaciencias. Recuérdese la cita clásica- están talladas las piedras del edificio de la libertad; con las mismas piedras puede construirse un templo o una tumba

Terminó el señor Fernández Ordófiez con una referencia al escritor catalán Es-priú, «con la esperanza de un futuro en el orden, en la paz, en el trabajo, en la difícil y merecida libertad».

 

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