Don Ricardo de la Cierva, en el Club Siglo XXI. 
 "Si la izquierda está dispuesta a convivir con la derecha, la democracia sera posible a corto plazo"     
 
 Informaciones.    08/04/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DON RICARDO DE LA CIERVA, EN EL CLUB SIGLO XXI:

«SI LA IZQUIERDA ESTA DISPUESTA A CONVIVIR CON LA DERECHA, LA DEMOCRACIA SERA POSIBLE A CORTO PLAZO»

MADRID, S. (INFORMACIONES.)

•17IVIMOS todavía inmersos en esa hipocresía totalitaria de V las palabras. En el terreno de las palabras es donde menos hemos conseguido alejar el remordimiento de nuestro inicial y jamas confesado parafascismo ni cubrir la huella de nuestro frustrado y jamas resignado comunismo. Por eso Conviene que nuestro primer ejercicio para la adaptación real de esa democracia, que decimos deseamos, sea una enérgica gimnasia terminológica.´» Estas palabras pertenecen a la conferencia pronunciada ayer tarde en el Club Siglo XXI por don Ricardo de la Cierva, guien expuso su tMeditaclón histórica sobre la España actual y su futuro».

Tras referirse al extendido abuso a las analogías históricas que se hace en nuestro país, de las que la más destacada tiende a asemejar 1975 con 1930, el señor De la Cierva dijo:

«Nuestro Régimen nació totalitario, aun cuando trató con varia fortuna de evitar la mimesis fascista plena,

con recurso a una discutible Interpretación histórica tradicional basada ,. politicamente en el catolicismo corporativis-ta> tenazmente propuesto por el Vaticano preconciliar. Fallaron nuestras previsiones sobre la irreversibilidad de la crisis democrática y desde 1942, bastante a su pesar, el Régimen, tras su viraje pragmático durante la segunda guerra mundial, se orientó, al amparo de la guerra fría, hacia la democracia resucitada. De esta violenta y forzada reconversión, atemperada por el pragmatismo histórico de Franco y por la Indiscutible adhesión inicial de la Iglesia, la clase política, las fuerzas armadas y la mayoría decisiva española, nacen las actuales dificultades para consumar el proceso de una definitiva incorporación democrática a Europa... No ha existido nunca la democracia orgánica ni la democracia social sin democracia política.»

Dentro del capítulo que el conferenciante titulaba «Ilusiones», el señor De la Cierva explicó:

«La tentación y la Ilusión de la Izquierda es la ruptura total, la disolución absoluta de este Régimen y cuanto él supone. La portugallzaclón y, si fuera posible, la allendiza-ción y hasta la cubanlzación de España. El bandazo a babor, en suma. Con todo, la Izquierda española real puede estar dispuesta a admitir la existencia de la derecha y su convivencia política con ella en un contexto democrático. Creo que si la izquierda previsible logra convencer de ello a la derecha, la democracia española será posible a corto plazo. En caso contrario, no lo seria. Una de las misiones más patrióticamente positivas que hoy correspondería a la Izquierda en gestación consiste en.ayudar a las zonas Inteligentes y generosas de-la derecha para que aventen su miedo secular al progresismo social y político, y para que sin dejar de ser derecha, lo ausman... Sólo queda el acuerdo hacia una democracia homologable con las europeas, aunque con aceptación de la infraestructura histórica lograda por el Régimen y, sobre todo, de la sucesión del Régimen en la Corona de don Juan Carlos de Borbón.»

NECESIDAD DE DEMOCRACIA REAL

«En las presentes circunstancias —manifestó el señor De la Cierva más adelante—, incluso después.de las recientes mejoras de Ja Imagen gubernamental, no parece fácil el camino de fe democracia. Un observador sereno necesita algún esfuerzo para Imaginar al Consejo Nacional de hoy como Impulsor y cauce de la democratización. Por otra parte, las. declaraciones del presidente en su rueda de Prensa del 26 de febrero, aun reduciendo determinados factores tácticos, han sido Interpretadas por una significativa mayoría de los comentaristas políticos prodemocráticos como una clara restricción de las esperanzas que suscitaron las del 12 de febrero del año anterior. Con todo ejlo, parece hoy vlrtualmente bloqueada la posibilidad de una mutación interna o de una evolución espontánea del Régimen hacia esa democracia real que no hace falta definir porque está en la mente de todos y seguramente en los deseos de la mayoría.

No hace falta subrayar que mi deseo, por el bien de España y del propio Régimen —terminó diciendo don Ricardo de la Cierva— es que la democratización auténtica sea el contenido real de las promesas de democratización. MI pronóstico de historiador, deseoso de equivocarse, es que la voluntad que late bajo tales promesas es sincera, pero Incompleta, y en la práctica, insuficiente. Que el Régimen, como tal, busca hoy su adaptación verbal y accidental a las nuevas circunstancias, con la Inconfesada esperanza en una nueva edición, portuguesa, si cabe, o mediterránea, de la guerra fría. Y que, por tanto, España, esta España, se merece ya hoy mucho más de cuanto estamos dispuestos a darle.»

 

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