Religión. 
 Mal interpretado, acusado y difamado     
 
 Gaceta Ilustrada.    16/03/1975.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

RELIGIÓN

MAL INTERPRETADO, ACUSADO Y DIFAMADO

El cardenal arzobispo de Madrid iba a ser reelegido como presidente de la Conferencia Episcopal Española para otros tres años, pero su discurso de apertura de la XXII Asamblea comenzó: Hoy termino mi mandato. Es lógico que evite cualquier referencia a los temas de esta Asamblea, que ya puede moderar otro. Sin embargo, como se esperaba, monseñor Enrique y Tarancón fue reelegido como Jefe de la Iglesia del país: obtuvo 52 votos, por 22 de monseñor González Martín, cardenal de Toledo; dos del cardenal de Sevilla, monseñor Bueno Monreal, y uno del obispo de Cuenca, monseñor Guerra Campos. Así, monseñor Tarancón superaba ampliamente la necesaria «mitad más uno» de los setenta y siete votos posibles.

RECONCILIACIÓN. — El cardenal Enrique y Tarancón dijo a los periodistas que la reelección no le había sorprendido y añadió que la votación demostraba que en el seno de la Asamblea existía unidad dentro de la independencia. En el mismo sentido se manifestó cuando dijo que la diferencia de criterios y actitudes no coartan la libertad de ningún obispo. Posteriormente se refirió a que la tarea en estos tres últimos años no ha sido nada fácil, y añadió: Yo hice lo que supe, lo que pude, y aún creo, sinceramente, que algo más. He sido mal interpretado muchas veces, acusado en algunas ocasiones y difamado en otras.

Esto, en si mismo, tiene poca importancia. Lo que interesa no es la persona o las personas, sino la Iglesia. Y los obispos sabemos que fiemos de estar siempre dispuestos a las críticas y aceptar cualquier sacrificio en el ejercicio de nuestro deber pastoral. En otro momento, al hablar de los que creen que el clima de nuestras reuniones es ordinariamente tenso y confficíivo, expresó su opinión de que la mejor manera de convencer a la opinión pública de que no es exacta la figura que se ha formado de la Conferencia Episcopal, sería abrir las puertas y que todos pudiesen presenciar nuestras reuniones.

La característica «apertura» de criterios de monseñor Tarancón continuará inspirando a la Iglesia sin grandes cambios: Pienso —dijo— que las cosas seguirán más o menos como hasta ahora. Pero ya se estaba preparando cuidadosamente un documento sobre la reconciliación, tanto en´ la Iglesia como en la sociedad civil, que, en su cuarta redacción consta de cincuenta y ocho folios y es considerado por algunos como uno de los más importantes escritos de la Iglesia española en los últimos años.

INDULTO. — Cuando se procedía a la renovación de los cargos, en la Asamblea Episcopal, se supo que hacía pocos días que el cardenal Tarancón —acompañado del secretario del Episcopado, monseñor Yanes— se había entrevistado durante media hora con el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, a quien presentó oficialmente la petición de indulto con motivo del Año Santo de la Reconciliación para que se eleve al Jefe del Estado.

Además, se asegura que también transmitió al presidente Arias la petición de «Justicia y Paz», avalada por ciento sesenta mil firmas, de que se conceda una amplia amnistía para los presos políticos. Probablemente abordaron otros temas, como la grave situación de las relaciones Iglesia-Estado a causa de las «homilías conflictivas». En círculos generalmente bien informados se piensa que el indulto que se produzca este año puede ser más generoso que los anteriores, pero no alcanzaría a los reincidentes.

 

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