Autor: Logroño, Miguel. 
 Habla para "Madrid" el teniente general don Manuel Díez- Alegría. 
 "El ejército no puede incurrir en una politización partidista"     
 
 Madrid.    05/03/1968.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

HABLA PARA "MADRID" EL TENIENTE GENERAL DON MANUEL DIEZ-ALEGRIA

«EL EJERCITO NO PUEDE INCURRIR EN UNA POLITIZACIÓN PARTIDISTA»

"ESTAMOS EN UN MOMENTO DE CAMBIO DE LA DOCTRINA Y DE LA MENTALIDAD MILITAR"

"EN VIETNAM SE VE QUE DAVID NUNCA ESTA VENCIDO DE ANTEMANO POR GOLIAT"

Esta tarde pronunciará su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas el teniente general don Manuel Díez-Alegría. Tema del discurso: "Defensa y sociedad". Con este motivo hemos solicitado una entrevista con el nuevo académico. El actual director del C. E. S. E. D. E. N. (Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional) ha respondido amablemente a nuestras preguntas:

—Esta tarde leerá usted su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. ¿Podría exponer para nuestros lectores algunos de los puntos que en él aborda?

—En primer lugar me planteo la cuestión de la necesidad de un Ejército nacional: si tiene una misión que cumplir o si se trata de una reminiscencia del pasado. Del desarrollo de mi conferencia se deduce la necesidad del Ejército coma Institución social ¿Qué papel corresponde al Ejército en la sociedad? Para determinarlo me ocupo de dos cuestiones: la relación del Ejército con la política y con e! desarrollo de un país. Por último, al final de mi discurso, hago algunas consideraciones sobre determinadas organizaciones para militares.

—¿Querría desarrollarnos su punto de vista acerca de la relación entre el Ejército y la política?

—Personalmente considero que un Ejército nacional debe hacer abstracción de la política. Sin embargo, en este aspecto, las cosas han variado a raíz de los juicios de Nuremberg. Hasta entonces, la obediencia eximía al militar de toda responsabilidad. A partir de Nuremberg, a este principio se le han puesto limitaciones y a los militares se les exigen responsabilidades por secundar órdenes recibidas. Las nuevas ordenanzas francesas recogen esta nueva tendencia. Sin embarga es preciso insistir en que el Ejército no puede incurrir en una politización partidista. Esto no excluye su formación en el respeto a las instituciones que configuran la convivencia política de un país. Un Ejército nacional traicionaría su misión si aceptase servir a un grupo. Tiene que estar al servicio de su Patria, por encima de la noble lucha política, en la que no debe intervenir.

EL EJERCITO NO ES UNA MERA FUERZA DE POLICÍA

—La nueva situación mundial ha modificado, a nuestro parecer, las condiciones en que se mueve un Ejército nacional. ¿Cuál es a su Juicio, el nuevo modo de operar que ha de corresponder a esta realidad?

—las nuevas circunstancias han modificado la misión de los Ejércitos nacionales. Su estructura debe, por tanto, adecuarse a la nueva realidad. Hoy lo que da su auténtico sentido a los Ejércitos es su carácter de servicio a la defensa exterior de la nación, lo cual lo distingue de una mera fuerza de policía, limitada al mantenimiento del orden público, tos Ejércitos nacionales se enfrentan con la necesidad de reducir sus efectivos. Las nuevas unidades han de tener un carácter profesional muy acusado y estar en condiciones de intervención inmediata. La formulación de una nueva doctrina militar es una cuestión política que fija los objetivos que ha de cubrir el Ejército.

—¿Cuál es la relación entre milicia y humanismo?

—La relación es honda e importante. Necesariamente tiene que haber una formación humanista en el Ejército. Tradicionalmente, los oficiales venían recibiendo una formación de acusado corte técnico. Sin embargo, esa acumulación de disciplinas técnicas y la moderna calidad intelectual de los que vienen al servicio han impuesto como contrapartida una formación mucho más humanista.

—¿Se puede hablar, por tanto, de un humanismo militar? ¿En que consiste?

—En una mayor importancia y conocimiento del hombre. Y también en una mayor interrelación entre las naciones. Ese potencial peligro nuclear, por ejemplo, ha potenciado una mayor proyección exterior en los países, y en consecuencia, un mayor conocimiento mutuo.

—Otro de los puntos de su conferencia: Relación entre el Ejército y el desarrollo de un país. ¿En qué forma se realiza?

—Es indudable que las necesidades militares influyen en el desarrollo de los pueblos. Tanto en los países de desarollo medio o menor como en las más adelantadas potencias, la influencia es por lo común importante, y en casos, enorme. La explicación es minuciosa y complicada, si bien el mundo está lleno de casos actuales en los que la relación se ve de un modo palpable. Ahora bien: me acojo a un argumento bastante conocido y muy ejemplar. Es evidente que la energía nuclear, de «rigen puramente militar, tiene y ha de tener un papel mucho más importante en el desarrollo pacífico de los pueblos.

VIETNAM: UNA GUERRA COMPLICADA

—¿Puede decirse que hay un desconocimiento general entre Ejército y sociedad?

—Es cierto que suele darse de hecho un aislamiento producido por la ignorancia. En consecuencia, existe una incomprensión mutua. Por lo que a España respecta, este Centro (CESEDEN) precisamente tiene ana justificación en el sentido de que quiere acabar con ello. Aquí reina un espíritu que se traduce en cursos y en programas que tienen un alcance oficial de Defensa nacional y que, bajo este fin superior, lo que tratan es de acercar a todos los estamentos militares y no militares.

—¿Qué es la Defensa nacional?

—Es ante todo una actividad política y social generales, de las que una parte, y tal vez no la más importante, es la militar. Ahora bien, no se trata de un concepto puramente militar. Eso sí, militarmente, la Defensa nacional equivale a disuasión. La disuasión basada en una fuerza suficiente para vivir en orden y en paz; no un Ejército rigurosamente ofensivo, sino defensivo. Un Ejército, como ya he dicho antes, reducido a la fuerza y a los servicios exclusivamente necesarios, peto rigurosamente preparados. Al mismo tiempo, con una capacidad de resorte para movilizar y poner en actuación, en un momento dado, un grueso número de fuerzas y unidades. A pesar de ello, este moderno Ejército propugnado es muy caro. Lo que hay que hacer es emplear el dinero lo más correcta y ordenadamente posible.

—¿Es usted partidario, por tanto, de la reducción del servicio militar?

—La duración del servicio militar es un problema simplemente técnico. Sí una nación necesita un determinado número de unidades, ese mismo número impondrá el tiempo que dure el servicio militar. Ahora bien, yo creo que debe ser el tiempo indispensable.

—¿Asistimos a una época de nueva estructuración y nuevo sentido militares?

—Opino que estamos en un momento de cambio de la doctrina y la mentalidad militar. Es una imposición de los tiempos actuales. Hay que darle el verdadero valor y sentido a la formación militar, conforme a las circunstancias y a las necesidades del momento.

—¿Su opinión sobre la guerra del Vietnam?

—Es una guerra complicada, que requiere y da lugar, en consecuencia, a una. respuesta complicada. Se mezclan razones bélicas y razones políticas en tremenda confusión. Y todas muy graves. Por otro lado, responde también al estilo de las guerras subversivas. Es muy difícil, pues, dar una respuesta simple. Lo que allí si se ve es que David nunca, de antemano está vencido por Goliat. Aunque Goliat posea esta posibilidad moderna de la "bomba atómica. Es un hecho que la amenaza atómica ha permitido desarrollar mucho más la personalidad de los pequeños.

MIGUEL LOGROÑO Fotos Anguil

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