Autor: Calvo Serer, Rafael. 
 Democratización en Portugal. 
 Destrucción de la Dictadura     
 
 Excelsior.    08/05/1974.  Páginas: 2. Párrafos: 12. 

Destrucción de la Dictadura

POR RAFAEL CALVO SERER

LONDRES—Invitado por el Partido Laborista estuvo en la capital británica, el jueves 2, el líder socialista portugués Mario Soares. Su objetivo era entrevistarse con el primer ministro Harold Wilson y con el secretario de Relaciones Exteriores Jamos Callaghan, cuyo trato frecuenta desde hace años en la Segunda Internacional. Ese mismo día, a petición do Son res. el Gobierno inglés reconoció a la junta militar que ocupa el poder en Portugal tras derribar, el jueves 25 de abril, la dictadura establecida desde hacia cuarenta y ocho años. Del modo más sorprendente, el golpe de estado de los militares no encontró ninguna resistencia por parle del gobierno y despertó un enorme entusiasmo popular pues fue recibido como un acto de liberación.

En la conferencia de prensa que el líder portugués celebró en la sede de lus sindicatos ingleses, Transport House, le fueron formuladas dos preguntas de esperirtl interés para España, país que está particularmente afectado por el nuevo nimbo democrático de la nación vecina. Seanes dijo que las reaciones oficiales se mantendrán normalmente en tanto que el régimen franquista no interfiera en la política portuguesa. Pero el llamado pacto Ibérico ya no tiene sentido porque fue un acuerdo personal de .los dictadores Franco y Salazar para ayudarse mutuamente, privando así a sus pueblos de libertad.

El lider socialista lusitano llevaba ya una semana de intensa actividad. El viernes; 26 habló rn la televisión francesa mostrándose esperanzado ante el golpe-militar; al día siguiente. fue recibido por la multitud al llegar a Lisboa donde mantuvo. una cordial entrevista con el general Antonio de Spinola. la figura más representativa de la nueva situación, poco después, el miércoles primero de mayo, habló a las masas en ocasión de los actos conmemorativos de ese día después de medio siglo de prohibición..

Durante los cuatro años de exilio tle .´´•i.´in- en París tuvo frecuentes oportunidades de discutir los problemas políticos lusitanos y sus posibles repercusiones en España separada por lo que se ha llamado el telón de corcho, es decir, una frontera sin delimitación natural alguna.

Portugal constituía el caso en que se ilnhn la continuidad de un régimen autoritario tras la desaparición del dictador que In eren. Por esto, yo denunciaba el peligro une suponían en España los tecnócratas que. apoyándose en el almirante Luis Carrero Blanco pretendían "caetanizar" España, es decir, mantener la estructura dictatorial con unos pequeños cambios de personas.. De ningún modo cabía esperar lo que ha sucedido: que el cimiento más firme del régimen, el ejército al servicio de una oligarquía, se decidiera a destruir la dictadura concediendo sin transición alguna todas las libertades democráticas. Para que esto se produjera en Alemania, Italia y Japón, cuando estaban en poder de los fascismos, fue necesaria su ocupación por los ejércitos anglosajones vencedores en la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, los problemas de una sociedad tradicional, todavía en el subdesarrollo económico, hacían más impensable que en España el paso inmediato a la democracia. Esto mismo lo dio a entender, de forma patética, un miembro de ]a oposición portuguesa durante su intervención en el Congreso Europeo de la Democracia Cristiana, reunido en Venecia. Para él todos los problemas y el lenguaje político allí mismo empleado no tenían nada que ver. con la situación de su país, sometido al régimen opresor de Oliveira Salazar.

La nueva situación tiene, pues, una formidable repercusión en el régimen franquista. Pocos días antes del "golpe" militar todavía un antiguo ministro salaza-ris.ta invocó, en favor de la dictadura, el "peligro español" ya que Portugal —de perder los territorios africanos— quedaría indefenso ante el país vecino tres veces mayor en población, extensión y recursos. No es concebible, en efecto, que la Península Ibérica quede dividida en regímenes antagónicos pues servirían recíprocamente de base para los refugiadas políticos. Así, durante la II República Española, el gobierno de Madrid ayudó a los enemigos de Salazarr y este hizo lo contrario resistiendo a los franquistas durante la Guerra Civil..

Ya con ocasión de las bulliciosas y populares manifestaciones del primero de mayo, desfilaron diversas representaciones de la oposición democrática española en diferentes lugares de Portugal. En Guarda, población fronteriza, lo hicieron estudiantes de la Universidad de Salamanca mientras que en Lisboa lo hacían las comisiones obreras —los sindicatos clandestinos—r y los socialistas.

Los periódicos españoles han encontrado un motivo para manifestar su adhesión a la democracia y su repulsa a la dictadura franquista ilestnrando cuando sucede en el país vecino, pues basta cambiar algunas palabras pitra que se entienda que ludo 1» que sucede en Portugal es válido para España En unas horas se ha destruido una dictadura de casi medio siglo sin que nadie saliese en su defensa. La alternativa no ha sido el caos sino la implantación de las libertades democráticas. Han regresado inmediatamente los asilados, se ha amnistiado a los desertores y se ha liberado a los presos políticos.

La prensa ha recobrado la libertad, y la Justicia su independencia. Con respecto a los destituidos detentadores del poder dictatorial, el jefe del Estado —otro almirante, que como todos, acaba mal— y el presidente del gobierno han sido deportados en espera de su posible enjuiciamiento. Los policías que abusaron de los medios de represión han pasado a ocupar los vacíos de las cárceles y serán sometidos a los tribunales ordinarios.

Los militares tratan ahora de formar un gobierno provisional que prepare unas elecciones libres. Para ello se están ya formando los partidos políticos, Quien ha ganado la delantera ha sido el Partido Comunista, por ser el que había mantenido mejor su organización en la clandestinidad.

Si a lo que está sucediendo en Portugal se añade el posible triunfo de Mitterrand en Francia, cabe esperar que en breve plazo se produzcan acontecimientos en España. El régimen franquista puedo incluso acabar de modo grotesco, pues no es concebible que soporte el ridículo de que la democracia esté, paradójicamente, funcionando en Portugal.

La oligarquía franquista de corrompidos, egoístas o ignorantes tendía que cesar de seguir tratando a los españoles como seres Inferiores, incapaces de ejercer la. libertades que el mismo caudillo concedió a sus territorios africanos de Marruecos y de Guinea, antes de aceptar su independencia. Esta situación española es tan absurda que, con el favorable cursó de in experiencia democrática portuguesa, aun en el caso probable de que triunfe Giscard d´Estaing por cesar la protección que el golismo le dispensaba en Francia el final del régimen franquista estaría también´ Irreversiblemente fijado.

 

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