Leal oposición     
 
 Madrid.    08/12/1966.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

LEAL OPOSICIÓN

En el régimen político británico, caracterizado por el bipartidismo, existe una alternativa al Poder establecido por lo que se llama "leal oposición al Gobierno de Su Majestad".

El cuerpo electoral británico, cada cinco años, elige entre dos equipos políticos. El que ha obtenido la mayoría ocupa el Gobierno, mientras el que queda en minoría forma la oposición. Pero ambos equipos, sus. respectivos partidos, respetan las reglas del juego porque aceptan la legalidad e instituciones vigentes. Existe un "consensus" en torno al fundamento, estructura y fines del Poder. El orden constituido es para los británicos un orden legítimo.

Sistema análogo lo encontramos en aquellos países que han seguido este ejemplo. En Norteamérica, aunque con un tipo de régimen político diverso—el presidencia-lista—, existe análogo dinamismo político:-un equipo en el Gobierno y otro en la oposición.

En los regímenes multipartidistas, ¡a oposición al Gobierno, dentro de los cauces legales, se fracciona en la pluralidad de los Comités de partidos. Estos mueven los hilos de sus parlamentarios, que solamente constituirán una oposición real cuando ofrezcan un mínimo de unidad. En efecto, estos partidos en la oposición se enfrentan con el partido gubernamental de una manera eficaz cuando suman sus esfuerzos y se convierten, de hecho, como si fueran una única fuerza que desempeñarían función análoga a ¡a de la oposición británica.

La oposición, en cualquiera de los regímenes mencionados, por ser legal, no constituye peligro o amenaza, sino divergente opinión y núcleo representativo de la necesaria crítica. Decir que este sistema político es caduco o ineficaz equivale a negar un decoroso nivel mental a los cuatrocientos millones de personas que disfrutan de un índice de civilización que es el más alto de la Tierra.

El "consensus" fundamental—el acuerdo en las instituciones y en su juego—no excluye diversidad de opiniones, pues en cada momento las instituciones vigentes pueden tomar actitudes y contenidos diversos ante la realidad cambiante.

La unidad en la variedad está constituida por el "consensus" en lo fundamental y la discrepancia en lo accidental. La oposición es tan lógica en su existencia como lo son los distintos puntos de vista opuestos al ¡propio al contemplar la realidad. Extremando las cosas, diríamos que la misma naturaleza imperfecta del hombre, es decir, por no ser omnisciente, exige la aportación de los otros para completar las propias deficiencias en las apreciaciones morales y humanas, y por tanto, en las políticas.

La oposición solamente es constructiva cuando partiendo de unos mismos supuestos de convivencia política intenta desarrollarlos y actualizarlos. Tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, Países Escandinavos, Centro-Europa, etcétera, los partidos de la oposición no se proponen destruir el orden establecido, sino construir sobre él fachadas que, según concurrentes criterios, serán más idóneas y prácticas en la peculiares circunstancias del momento.

En España comienzan a aparecer nuevos cauces de participación por los que la "ordenada concurrencia de criterios" podrá tener realidad. Hasta ahora ¡a oposición se hallaba depreciada o relegada.

.Las diversas fracciones que componen la oposición han ido variando su actitud política a medida que el régimen - ha ido ampliando su base democrática. Ciertos grupos que permanecían al margen del juego legal pueden ahora manifestar su voz a través. de la nueva ley de Prensa: son los que podemos llamar oposición homogénea; es decir, que está dentro de la legalidad vigente. Otros siguen marginalizados, sea por su radical oposición al no reconocer la legitimidad del Régimen, o porque prefieren los métodos directos de lo que podemos llamar oposición subversiva.

Por el momento, se abren nuevas posibilidades a la oposición homogénea, que es la que mantiene una actitud reformista. Acepta los Principios Fundamentales, pero difiere de los gobernantes en cuanto a las técnicas, procedimientos y decisiones políticas concretas.

Esta oposición homogénea o constructiva. podría desplegar en España análoga función a la que desarrollan las anteriormente mencionadas en los regímenes democráticos. Para ello es imprescindible que dispongan de los cauces adecuados. No basta con el anuncio de la plural participación ciudadana en los diferentes Organismos representativos, porque es imposible llevarla a cabo sin las diversas organizaciones que sostengan la pluralidad de candidaturas.

También estas organizaciones son necesarias para pulsar ¡os cambiantes estados de la opinión, que han de ser tenidos en cuenta por los representantes del pueblo y que deben condicionar la marcha de los Organismos representativos.

Es de esperar que al aplicarse la nueva Ley Orgánica del Estado y al elaborarse las leyes complementarias correspondientes se haga posible entre nosotros una "leal oposición", que al aceptar el Régimen no sea oposición al Régimen.

 

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