Autor: Domingo, Oriol. 
   Valladolid: Universidad triste y sola     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

VALLADOLID: UNIVERSIDAD TRISTE Y SOLA

El teatro y la universidad, con-flictivos». Un periódico titulaba asi una información el pasado día once. No debería aplicarse el «tanto monta» y pensar que Ja universidad es teatro, pero... Pero la noticia de que las cuatro facultades vallisoletanas quedaban clausuradas hasta el comienzo de! curso 1975-76 y cesaban para todos sus alumnos las funciones docentes y examinadoras, movilizó inmediatamente a los principales actores de las restantes universidades, que ´son los estudiantes.

SIN ANTECEDENTES, — Es un hecho sin antecedentes en la postguerra. El procurador familiar por Valladolid señor Sánchez García se remonta en el recuerdo» al cierre de la facultad de Medicina madrileña en 1929: cierre no tan grave como e) actual aunque los incidentes de.entonces eran mucho mayores, ha precisado. El ministro de Educación da cuenta del cierre de las Cortes el día diez. Martínez Es-teruelas está brillante, enérgico. No le tiembla la mano. Dice que ha obrado en conciencia, con serenidad, justicia y meditación* El mismo día en que se conoce que la Universidad de Valladolid va a quedar triste y sola, día 8. «la Vanguardia» de Barcelona titula así un servicio especial fechado en Madrid: «Si persisten las anomalías: los centros docentes podrían ser cerrados hasta el próximo curso. E] Ministerio de Educación y Ciencia, dispuesto a garantizar el nivel de la enseñanza». horas después los teletipos transmuten un tele-grama que se inicia con estos términos: «Madrid, 8. Las faculta-

des de Filosofía y Letras, Ciencias, Derecho y Medicina de la Universidad de Valladolid, quedan clausuradas hasta el comienzo del curso 1975-76, según una orden dirigida por el ministro de Educación y Ciencia...».

BOMBAZO. — La noticia estalla en los campus como una bomba de efectos imprevisibles. Imprevisibles, no. De efectos totalmente previsibles para cualquier observador atento de la vida universitaria. Se recrudece la tensión y la con-flictividad en algunas universidades, cuyos estudiantes paralizan la actividad académica en señal de solidaridad con sus compañeros vallisoletanos. Se suceden manifestaciones, asambleas. -Los alumnos elaboran escritos de protesta que dan a conocer a la opinión pública, realizan gestiones ante las autoridades universitarias y no universitarias a todos los niveles. Ei bombazo del cierre repercute también fuera del campus. Los procuradores familiares por Valladolid, señores López González y Sánchez García, solicitan al ministro que reconsidere una postura que afecta a siete mil alumnos y a sus familias inocentes. En el mismo sentido actúan la mayor parte de las corporaciones, entidades, asociaciones, organismos públicos y privados de la capital castellana. Se movilizan juristas, Ayuntamiento, Diputación, la Asociación de la Prensa, el Colegio de Licenciados, el de Músicos y otros, la Asociación de Amas de Casa, el Consejo Provincial de Empresarios. Evidentemente se repudia la situación de anomalía permanente pero se estima desproporcionada la decisión ministerial. En cualquier caso, no se trata de montar una campaña apresurada de búsqueda y captura de «elementos inflitrados» ni de cortar cabezas de turco para deleite de duros e intransigentes. ¿Solucionaría esa depuración, como alguien ya ha exi-

AGRESION Y DIMISIÓN. — La rrden ministerial razona el cierre: «Ante las reiteradas anomalías de carácter colectivo acaecidas en los últimos meses en las facultades de Filosofía y Letras, Ciencias, Derecho y Medicina de la Universidad de Valladolid, con gravísima perturbación del normal desenvolvimiento de las actividades docentes y del orden académico, no obstante las repetidas advertencias formuladas oficialmente por las autoridades universitarias, en especial en la última nota hecha pública por la junta de gobierno de la Universidad...». ¿Por qué esas anomalías? Uno de los factores clave del conflicto parece ser la figura del rector, doctor don José Ramón del Sol. Un rector agredido por ei impacto de una docena de huevos, al salir de dar una hora de clase en una aula vacía, sin alumnos. Un rector a quien los estudiantes solicitan que presente su dimisión. Porque esto es La que le han solicitado los representantes legales de los alumnos. Representantes {402 fueron elegidos recientemente en las cuatro facultades cerradas) que, a diferencia del rector, fueron votados auténtica y libremente por la mayoría estudiantil. Lo que resufra alarmante, sin embargo, es que se haya aplicado el Reglamento de Disciplina Académica de 8 de septiembre de 1954 a unos hechos vallisoletanos ocurridos en febrero de 1975. Una normativa de otro tiempo, que se aplicaba a los padres de los jóvenes que están a punto de ser universitarios, o que quizá ya lo son.

LO IRRENUNCIABLE. — El ministro no se ha referido a esta normativa anclada en un tiempo pasado —¿o es que no ha pasado todavía?— pero ha recordado en las Cortes, partiendo de lo de Valladolid, las líneas teóricas que guían su política educativa: necesidad de defender la calidad de la enseñanza y el completo rendimiento de la universidad; importancia vital de establecer vías de acceso realistas para los social-mente menos favorecidos; establecimiento de cauces de participación para todos los estamentos del proceso educativo; orden completo en todos los ámbitos de la enseñanza. Ha dicho: «Estas dos vertientes, participación y orden, esenciales a toda convivencia, son irre-nunciables». Pero ocurre que para los universitarios hay otros puntos que también son irrenunciables. Así, por ejemplo, la Junta de la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona declaró hace ya algunos meses: «Es opinión de la Junta que e! pleno ejercicio por parte de la Universidad de las capacidades de decisión y de las responsabilidades que le son propias —autonomía y gestión de-

universidad de Santander, en otro de los tantísimos ejemplos que se podrían enumerar, después de solicitar la apertura inmediata de la Universidad dé Valladolid declara: «La única y verdadera solución a los problemas de la Universidad es la autonomía económica, administrativa y de política educativa; y el reconocimiento de la libertad de reunión, expresión, asociación y derecho a la huelga».

 

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