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 Treinta mil personas en el mitin de solidaridad con el pueblo chileno     
 
 Informaciones.    12/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Treinta mil personas en el mitin de solidaridad con el pueblo chileno

MADRID, 12 (INFORMACIONES),

ALREDEDOR de treinta mil personas asistieron el pasado sábado al acto de solidaridad con el piteblo chileno, celebrado en la plaza de toros de Vista Alegre, de Madrid, con la participación de don Jorge Enjuto, del P. S. P., en sustitución del profesor Tierno Galvan, que no pudo asistir por una ligera indisposición; don Juan José Rodrigues, secretario de Justicia y Paz; don Joaquín Ruiz-Giménez, de Izquierda Democrática; don Santiago Carrillo, del P. C. E.; don Felipe González, del P.S.O.E., y don Anselmo Sule, del Partido Radical Chileno. El acto coincidía con el cuarto aniversadio del golpe militar que derribó en Chile el régimen constitucional de Salvador Allende.

Los asistentes portaban numerosas banderas de la mayoría de los partidos de la izquierda española, republicanas, «ikurriñas», del Frente Polisario, del Partido Carlista, así como de las centrales sindicales. Aparecieron también pancartas de apoyo al pueblo chileno. Durante el acto, que duró alrededor de dos horas, las miles de personas que ocupaban la plaza y el ruedo de la misma profirieron diversos gritos como: «España, mañana será republicana», «Asesino Pinochet», «Chile vencerá», «Yanquis, fuera», «Se siente, se siente, Allende está presente», «Unidad» (refiriéndose al socialismo) y «Alberti». Este grito se produjo debido a la presencia del ex diputado del P.C.E. por Cádiz junto con los otros líderes.

Antes de que los oradores hicieran uso de la palabra, se guardó un minuto de silencio por los muertos que cayeron en la lucha por la libertad en España y en Chile.

El secretario adjunto del P.S.P., señor Enjuto, tras señalar que Allende era un símbolo de lucha por la libertad, dijo que «el Gobierno español debe mostrar su repudio al Gobierno de Pinochet, porque viola los derechos humanos, y debe mostrar ese repudio rompiendo las reciones diplomáticas.

«Es la primera vez —dijo don Juan José Rodríguez, secretario de Justicia y Parque el pueblo español puede mostrar su repulsa contra la tiranía de Pinochet sin ser detenido.» Más adelante añadió que la muerte de Allende significaba el asesinato a la voluntad de un pueblo que había elegido democráticamente la vía del socialismo. Terminó sus palabras señalando que, corno cristiano y como creyente, mostraba su repulsa hacia Pinochet.

RUIZ-GIMENEZ: «LOS DERECHOS HUMANOS DE TODO UN PUEBLO»

El líder demócrata cristiano centró su discurso en una experiencia personal referida a la defensa que hizo del comunista chileno Luis Corbalán. «Acepté la defensa de Corbalán —indicó— porque estaba en juego la causa de los derechos humanos de todo un pueblo.» El señor Ruiz-Giménez subrayó que era verdad el sufrimiento del pueblo chileno, que era verdad que existia una organización —la Dina—, que detenía y torturaba, de campos de concentración, de millares de desaparecidos. Por último, dijo que el pueblo chileno no había tirado la esponja y que muy pronto obtendría su libertad.

Don Santiago Carrillo, secretario general del P. C. E., por su parte, comenzó diciendo: «Afirmamos nuestra convicción de que el pueblo de Chile no esperará cuarenta años como esperamos nosotros. El Chile de Allende resurgirá de nuevo y no pasará mugho tiempo sin que eso sea una realidad, que será posible con nuestra solidaridad.» Más adelante, el señor Carrillo se refirió a la crisis económica tan aguda por la que pasa Chile, así como a los desaparecidos durante los cuatro años del mandato de Pinochet. Por último, tras emplazar al Gob i e r n o español a una actitud resuelta de condena a la dictadura chilena,

señaló como nec e s a r i a la unión de todas las fuerzas populares democráticas.

FELIPE GONZÁLEZ: t.LA POLICÍA ME VIGILABA PERMANENTEMENTE»

Don Felipe González expuso sus impresiones tras la última visita que ha realizado a diversos países latinoamericanos, entre ellos, Chile. «Policías permanentes —-d i j o—, que me vigilaban, calles vacias, un pueblo silencioso; en las madrugadas sólo hay semáforos por los que no pasa nadie, y a este clima alguien se atreve a calificarlo de tranquilo, de paz. Nosotros somos sim bolos de que cuarenta años de dictadura no engendra un pueblo fascista, sino un pueblo que se levanta contra la dictadura. Se pueden sacrificar generaciones, pero queda la voz de la libertad.» Por último, el secretario del P.S.O.E. indicó que «hay que mantener en nuestra memoria el caso chileno día a día sin olvidarlo, para lograr no sólo la libertad de los presos políticos de España, sino también de Chile».

Por último, en representación de la Unidad Popu 1 a r chilena, habló don Anselmo Sule, presidente del Partido Radical Chileno, quien dio las gracias por estas muestras de solidaridad y afirmó: «Chile vencerá.» A continuación, hizo un análisis «de la tragedia de mi pueblo durante cuatro años», y concluyó señalando que el logro de la democracia era una obligación para todos los -hombres.»

 

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