Autor: Pablo, F. L. De. 
   Todos a consolidar la democracia  :   
 Fortalecimiento de la posición política del Gobierno. Postura más constructiva del socialismo. Las deciciones económicas pueden ser puestas en marcha inmediatamente.. 
 Ya.    16/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Todos a consolidar la democracia

Fortalecimiento de la posición política del Gobierno

Postura más constructiva del socialismo

Las decisiones económicas pueden ser puestas en marcha inmediatamente

MADRID

(Crónica política de Logos, por F. L. de Pablo.)

Si e1 Gobierno sabe trasladar al electorado el clima de confianza en «u futuro parlamentario que ha logrado en las dos últimas semanas, es posible que UCD comience a consolidarse como partido del poder y asuma el protagonismo parlamentario que alivie al Gabinete del desgaste a que está sometido.

Sin duda que el Consejo de Ministros de ayer, al hacer balance de sus últimas victorias parlamentarias, habrá cobrado nuevos ánimos para continuar la pelea. Cuando la oposición acosaba reclamando la plena soberanía de las Cámaras para controlar al Gobierno, éste ha dado muestras de juego limpio, sometiéndose a un sistema provisional de censura y confianza que, si bien de hecho tiene más efectos morales que jurídicos, es obvio que sirve para el ejercicio del control parlamentario del Ejecutivo en este tiempo preconstituyente.

Los reglamentos y la constitución definitiva de ambas Cámaras van a permitir que las Cortes comiencen a funcionar eficazmente, entregándose Congreso y Senado a la adopción de propuestas concretas que resuelvan los problemas prioritarios de la comunidad a la que representan.

Haber logrado que la amnistía aprobada reciba el respaldo de la mayoría de las fuerzas políticas y de los llamados "poderes tácticos" tiene que suponer un fortalecimiento de la posición política dei Gabinete, en la medida que el mismo, y quienes han venido reclamando la amnistía, estén dispuestos ahora a respaldar, como se comprometieron todos en ¡as Cortes, un ejercicio riguroso de la autoridad que defienda las libertades democráticas, pero que no permita que se amparen en «días quienes atenían con violencia contra la sociedad,

Responsabilidad de las fuerzas políticas

Suárez ha dado otra muestra de habilidad al convencer a las fuerzas políticas de que si seguían destrozándose mutuamente en lugar de ocuparse de los problemas que agobian al pueblo, éste acabaría cansándose pronto y pidiendo a gritos que alguien lee salvara de la esterilidad d´e unos partidos que hasta ahora sólo se habían preocupado de consolidar sus posiciones de poder.

Todos los grupos parlamentarios han entendido que serían los primeros perjudicados dfe la pérdida de credibilidad en el sistema democrático que habían denunciado los más conspicuos líderes de la izquierda a la derecha. La consecuencia ha sido el interés con que han acogido la propuesta del presidente Suárez para llegar a un compromiso, que si para algunos es el "pacto del miedo" a la vuelta hacia atrás, para la mayoría es una muestra de Ja responsabilidad1 de las fuerzas políticas.

En efecto, en las dos últimas semanas el partido mayoritario de la aposición ha frenado su hostigamiento al Gobierno. El socialismo hía asumido una postura más constructiva, que puede contribuir a mejorar su imagen de alternativa de poder.

El compromiso de la Moncloa, ei bien no debe suponer la domesticación de los partidos que lo suscriban, tiene que significar la entrega de todos ellos al objetivo prioriterio de lograr la con-solidación democrática.

Los acuerdos de la Moncloa

Parece que el compromiso sobre los temas económico-sociales va a ser más fácil que sobre los políticos. Los primeros son más urgentes. Los segundos bastaría con que los partidos llegaran a un acuerdo sobre unos principios comunes que puedan servir de base para su posterior debate y perfeccionaniento en las Cortes.

Si las comisiones económicas que volverán a reunirse mañana no se pierden en discusiones, la mayoría de las d e e i s i ones que han de adoptarse en el orden económico podrían eer puestas en practicó, inmediatamente, ya que los grupos parlamentarios están de acuerdo en que, salvo los temas fiscales y presupuestarios, los demás son medidas de política económica, que deben eer dictadas por decreto o decreto-ley a lo sumo, sin esperar a la tramitación más lente del proyecto de ley.

El plan de saneamiento económico tiene que estar aplicándose antes de las Navidades & pleno

rendimiento. Aunque las centra-1 e s sindicales y patronales ee muestran reticentes, no tendrán más remedio que aceptar el compromiso de los grupos parlamentarios, ai no quieren divorciarse de los sectores sociales a los que aspiran a representar. Es obvio que el electorado votó voluntariamente a los partidos, pero todavía no ha entregado mayorita-riamente su confianza ni a las centrales ni a las patronales, que, colaborando en este plan de emergencia y salvación públicaacreditarían que están al servicio de la comunidad y no de sus intereses de clase.

El movimiento asambleario

Hay quien afirma que el consenso de la Moncloa puede hacer perder la fe en el sistema parlamentario y multiplicar la acción de los grupos extraparlamentarios, así como del llamado movimiento asambleario. Así dicen que ha ocurrido en Italia desde que se llegó al llamado "compromiso histórico". La multiplicación de esos movimientos, sobre todo capitalizando la grave problemática del anárquico desarrollo de lae áreas urbanas y de las zonas rurales más evolucionadas, es ya un hecho en nuestro país.

Son esos grupos marginales los que muchas veces movilizan la protesta callejera, que tanto está minando la credibilidad d«l sistema democrático.

Lo peor no es que se adueñen de la calle, eino que la dominen con la violencia que se viene registrando en Italia en loe últimos tiempos y que ha ´comenzado a extenderse entre nosotros.

Un diputado catalán que participa en las conversaciones d« la Moncloa nos aseguraba, que el deterioro del orden público ee la factura que habremos de pagar como consecuencia del encarrila-miento de la crisis económica a través del pacto parlamentario. Así—nos comentaba el señor Beca Junyent—han empezado a superar en Italia su crisis económica.

Me temo que entre nosotros haya todavía mucha más gente que anteponga la tranquilidad a la despensa, aunque nada puede afirmarse rotundamente con un pueblo que empieza a sentír la escasez cuando apenas se había habituado a la abundancia. En cualquier caso, corresponde a todas las instituciones representativas—Cortes, sindicatos y patronales, sobre todo—convencer al pueblo de la necesidad de adoptar loe sacrificios que se le piden y del equitativo reparto de sus costos y de los beneficios que de ellos se deriven. De lo contrario no sólo fracasaría el pacto de la Moncloa, sino también la democracia.

 

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