Autor: Sanmillán Farnós, José de. 
 Gobierno de "concentración". 
 No le gusta a (casi) nadie  :   
 Los dos grandes -UCD y PSOE-, Alianza Popular y Convergencia Democrática de Cataluña no lo consideran viable. 
 Pueblo.    18/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NO GUSTA A (CASI) NADIE

Los dos grandes -UCD y PSOE-, Alianza Popular y Convergencia Democrática de Cataluña no lo consideran viable

MADRID. (PUEBLO, por José DE SANMILLAN.)—Gran lleno en el Club de Convergencia y gran despiste de organización, también. El tema era el consabido de Gobierno de Concentración, y ayer lo debatieron Joaquín Garrigues, López Rodó, Fernando Moran, E. Múgica, Jordi Pujol y R. Tañíanles. O lo que es lo mismo: UCD, AP, PSP. PSOE, Convergencia Catalana y PCE. Se montó una complicadísima sistemática procesal con exposición, replica, duplica y recontra duplica.

Garrigues comenzó, diciendo que hablaba no como miembro del Gobierno, sino de UCD. Luego repitió que UCD no es partidario del Gobierno de Concentración. «A UCD sólo le faltan once votos para tener la mayoría en el Congreso.» Hasta ahora el Gobierno ha ganado todas las votaciones (voz en off: «porque se lo hemos dado»). «Los Gobiernos de concentración no tienen éxito en nuestro país.»

Tamames disintió del ministro. Pa. ra el comunista, el actual Gobierno no es de concentración. Sólo hay una concentración, la de los intereses. Garrigues, saliendo por el lateral derecho... «Bueno, lo de concentración es semántico.»

López Rodó se tiró por lo pedagógico y explicó cuatro clases de gobierno: mono-partido mayoritario, mono-partido minoritario; de concentración (todos los partidos) y de coalición (no forman todos). «No veo posible un gobierno de concentración, ya que desaparecería la oposición. Podría formarse uno de concentración, pero no deberían entrar al mismo tiempo los dos partidos grandes, para evitar un total desequilibrio.»

En la réplica se le preguntó si los minoritarios deberían ser AP y PC. La contestación se fue por la banda vasco catalana, por donde López Rodó dijo que ya se había ayudado eficazmente al Gobierno.

Pujol, sin amor brujo y en castellano clarito, comenzó por su tierra, donde «no tenemos inconveniente en un Gobierno de concentración para Cataluña y lo vamos a tener. Para España, en conjunto, no es viable.

El contexto militar y Sólo el PSP defiende las tesis comunistas

el internacional no juegan a favor». Y una frase lapidaria, pero de lápida de las de finiquito: «No creemos en las mayorías aritméticas. Hoy por hoy, no al gobierno de concentración, pero dentro de tres, cuatro o cinco meses la situación será muy difícil y a algo tenemos que llegar: concentración, acuerdo programatico, etcétera. El desgaste del Gobierno es tan rápido que podría darse el caso de que al PSOE no le dé tiempo de elaborar su alternativa, que es una gran responsabilidad.»

Múgica contestó que la elaboración estaba ya en marcha y pronto sería pública

Pujol explicó la posibilidad de la concentración en Cataluña porque allí los resultados han sido distintos y... «nos vamos a llevar bien porque interesa a todos. Interesa in-clusd a cualquier Gobierno central.» (Lo de central es añadido.)

Tamames salió a marcar el gol del honor en nombre de la concentración y señaló que el PCE está diciendo que, desde antes de las elecciones, «hace falta un alto consenso de las fuerzas políticas democráticas». Se tiró por lo suyo, por el dato económico, y citó unos cuantos representativos de la gravedad económica y recordó el Chile de Allende... «Nuestra situación no es menos grave que aquella entre 1971-13. El Gobierno de concentración es necesario hasta que se promulgue la nueva Constitución; después, necesitaremos ya otro Gobierno.»

Punto interesante fue el de los militares y el PCE. Salió la pregunta de cómo verían éstos la presencia de comunistas en un Gobierno, y Tamames indicó que no se habían mostrado contrarios a su presencia en los fines de semana de la Moncloa. Se remontó a pocos años atrás, donde había cosas imposibles que ahora ya no lo son, y terminó con que «cada vez es más verosímil la participación del PCE»,

Los actuantes, como es lógico en estos casos, se llevaron sus «fans» y fueron aplaudidos a petición de parte propia. En algunos casos hubo aplausos de denominador común, casi siempre que, sin partidismos, había sensatez en quien hablaba, y yo diría que todos tuvieron un momento de éstos. Hubo otras intervenciones; lo que ocurre en estos casos es que salen los que van a soltar su conferencia particular y además nos explican todas esas cosas que todos ya sabemos, por eso no lo reseño. ¿Y el resultado? Pues lo del Gobierno de concentración, ni macho, ni hembra ni lo otro tampoco. Unos, que sí; otros, que no, y los terceros, que depende de la situación. Pues en eso estamos.

 

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