Club Siglo XXI. Emilio Romero. 
 "Se ha organizado la gran cacería de la prensa"  :   
 "La subsistencia de la Prensa es una seria obligación del Estado". 
 Arriba.    08/11/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Emilio Romero

"SE HA ORGANIZADO LA GRAN CACERÍA DE LA PRENSA»

«La subsistencia de la Prensa es una seria obligación del Estado»

MADRID. (De nuestra Redacción.)—«Me ha tocado el privilegio y la desazón de ver tres salidas imperfectas y decepcionantes de tres regímenes políticos. La salida de la dictadura de Primo de Rivera en el régimen monárquico, mediante una desafortunada transición, que acaba con la Monarquía y trajo la República. El estallido de ésta en una guerra civil, que fue una salida trágica, donde delirantemente todos los fervores y todas las vilezas tuvieron su expresión. Y la salida de un Estado de cuarenta años, mediante una transición desmanteladora en bloque, no pactado o convenido un futuro sin riesgos, y mediante un acta histórica de acusación, donde no se salva ni siquiera la dialéctica del propio dinamismo de la historia», manifestó ayer don Emilio Romero en su conferencia en el Club Siglo XXI, titulada «A la caza del cuarto poder», dentro del curso actual sobre «constitución, economía y regiones».

«Los españoles, verdaderamente, entramos mejor que salimos en los avatares históricos. Y es que confundimos los papeles. La imaginación no es para entrar, sino para salir, y lo hacemos al revés.

Entramos bien, y salimos mal.»

«La ley de Prensa de 1966 acababa con Ja censura, establecía la libre expresión de Jas ideas, e incluía unas limitaciones, que por su inconcreción, o amplitud, o vaguedad, ponía en las manos del Gobierno determinados correctivos. Era el célebre y famoso articulo segundo, que tan bien conocen los profesionales. Pero aquí empezó a moverse la situación, y todo aqual régimen. El «cambio» empezó ahí, aunque su marcha fuera perezosa, o cautelosa,- hasta 1975, luego fue rápida hasta el verano de 1976; y a partir de entonces ha sido vertiginosa. La Prensa ha tenido un alto coeficiente de participación en el cambio. Esta es una realidad histórica, pero a la Prensa, que se la puede acusar de falta de rigor, y hasta de irresponsabilidad, en algunas ocasiones, no se la puede echar la culpa, o -sí honor, del cambio, aunque haya sido su elemento. Los verdaderos autores del «cambio» fueron el nuevo país que había nacido, y el viejo régimen que no había sabido reconocerlo. El viejo régimen no supo diferenciar un sistema de autoridad de un régimen autoritario.»

«De repente nos hemos quedado en medio de una situación excepcional. Esto lo ha dicho el señor Calvo Sotelo, y es verdad. Hemos diferido la democracia real para dentro de tíos años, y nos hemos constituido en una democracia colegiada y formal. La oposición, de ahora en adelante, va a ser extraparlarnentaria. El pacto político y el pacto económico de la Moncloa han convertido al Gobierno en un gabinete de trabajo, y a la oposición en unos celosos vigilantes de ese trabajo, la situación no puede ser más ocurrente. ¿Y por qué hemos llegado hasta aquí, y nos han mudado el decorado? No ha sido por otra cosa que por aplicar recetas viejas a situaciones nuevas. Los caporales del Parlamento no pueden suplantar al Gobierno, al Parlamento, a los empresarios y a los trabajadores, para salir de una crisis económica. No se puede, en fin, encerrar a la democracia en un cuarto oscuro para contener la inflación.»

«Por la Prensa —si es libre o si es independiente— suele hablar más el país que en el Parlamento. Se me dirá: ´el país es el Parlamento´. Sí; por la manera de llegar; pero no satisfactoriamente por la manera de producirse. El Parlamento son los partidos. Y todavía algo más reducido que eso: el Parlamento actual son media docena de señores, más los vascos y los catalanes. Y poco más. La democracia actual en España cabe en el comedor privado de un restaurante. El Pacto de la Moncloa —aunque resultara bien— es su más brillante ejemplo. El país, sin embargo, es otra cosa.»

«La subsistencia de la Prensa es una seria obligación del Estado. Los costos de la Prensa ya no pueden afrontarlos en solitario, los lectores y los anunciantes. En estos momentos su crisis económica es gravísima. Los periódicos que no están ya en pérdidas —que son los más— van a estarlo muy pronto. Por eso también se ha organizado la gran cacería de la Prensa. La caza fácil ai ´cuarto poder´. Si esto se consintiera la democracia padecería en sus áreas vitales. Se habría producido el peor de todos los secuestros: el de la libertad. El secuestro de la libertad, en una dictadura, es como un hecho que se corresponde el secuestro de la liberatd en una democracia, sería una burla. O un sarcasmo.»

 

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