La enseñanza alemana en objetores     
 
 El Imparcial.    18/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

págína EL IMPARCIAL 18 diciembre 1977

La enseñanza alemana

(en objetores)

ESTAMOS asistiendo a la preparación de lo que ha de ser la Constitución

española. La objeción de conciencia, tema que levantó ampollas siempre en las

Cortes del viejo Régimen, se ha incluido en el futuro cuerpo legal del Estado,

según el borrador conocido. Mientras, en Alemania se ha producido un peligroso

precedente: el Tribunal Constitucional de la República ha decidido derogar la

ley de objeción de conciencia, promulgada el pasado verano, ante la inesperada

reacción favorable de los llamados a filas.

LA alternativa ofrecida por la ley alemana era la de un servicio civil de

dieciocho meses de duración en sustitución del servicio militar de quince meses.

Se podían acoger a ella todos aquellos que no estuvieran moralmente dispuestos a

servir a su patria con las armas, pero que cumplirían con su deber ciudadano en

otros menesteres de interés nacional.

EL trámite de presentación a las listas de objetores estaba simplificado en esta

ley, de modo que se facilitaba la libre elección y se aceleraban los trámites.

El Tribunal Constitucional ha considerado, a la vista de los datos vivos, que la

simplificación era excesiva y ha resuelto anular la efectividad de la Ley. No

hay muchos antecedentes de esta marcha atrás legal en la «nueva» Alemania, pero

tal medida, junto a otros indicios de endurecimiento, nos hace pensar en un

cambio radical de postura en los poderes de la RFA, frente a una realidad que

prefiere esconderse.

LOS derechos que marca una Constitución no deben ser, lógicamente, inmutables;

pero tampoco pueden estar sujetos a una aleatoriedad tan marcada. Tenemos la

sensación de que se había votado favorablemente una Ley con la esperanza de que

nadie (estadísticamente), salvo unos cuantos tipos raros, pudieran encontrarla

atractiva. Su éxito ha sido precisamente la razón de su fracaso. Mal antecedente

para un momento difícil del país que marca la pauta de la Europa unitaria. Mal

ejemplo para nuestros políticos a la hora de presentar precedentes de origen

comunitario. Recordemos que cuando se quiso mantener en la ilegalidad al PCE se

echaba por delante el modelo alemán.

AHORA estamos a tiempo de evitar una posible marcha atrás legal, cuando la

realidad supere la intención o las previsiones del legislador, como ha sido el

caso de esos diez mil ciudadanos alemanes que el pasado mes decidieron acogerse

a la ley de objeción de conciencia y han hecho saltar los fusibles nada menos

que de la legalidad constitucional de su país.

Por el momento, la coartada está en alemán. Pero, desgraciadamente, pueden

llegar a sobrar traductores en casa.

 

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