Autor: Saiz, José Ramón. 
 Los quinientos días de un presidente y 5. La última minicrisis militar: La legalización comunista, que provocó la dimisión del ministro de Marina. 
 De estadista a hombre del partido     
 
 Pueblo.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA ULTIMA MINICRISIS MILITAR: LA LEGALIZACIÓN COMUNISTA, QUE PROVOCO LA DIMISIÓN DEL MINISTRO DE MARINA

DE ESTADISTA A HOMBRE DE PARTIDO

En vísperas del 15 de junio, Suarez se apresta a ganar las elecciones. Es consciente de las intenciones de la derecha y la izquierda y por eso asume la responsabilidad de jugarselo todo a una carta No hace falta repetir las imágenes de satisfacción y lógica distensión que se reflejaron en la Moncloa aquellos días después de que la desestabilización fracasara. El feliz desenlace de los secuestros de Oriol y Villaescu-sa significaba, ante todo, un gran respiro para el Gobierno y tal vez el balón de oxígeno suficiente para afrontar con decisión el último tramo de la reforma. Por aquellos días el presidente confía a sus íntimos su propósito de que antes del verano se celebren elecciones generales, e incluso adelanta una fecha: el 13 de junio, seis meses despues de la celebración del referéndum para la reforma política.

Estamos en vísperas de Semana Santa. En la estación de Chamartín numerosas personas observan una escena entrañable: los Reyes, acompañados de sus hijos (cargados de mochilas, entre la admiración de ios allí reunidos), viajan en tren el Pirineo leridano para descansar durante unos días. Alli está el presidente Suárez, Martín Villa y personal de la Casa, Real. De regreso a los coches oficiales, diálogo con el presidente, que no se toma vacaciones, según me anticipa. En su mesa, en la Moncloa, tiene toda ¡a documentación sobre el Partido Comunista que el ejecutivo enviara al Supremo y que el alto organismo ha devuelto, es decir, se ha inhibido de tomar tal decisión, porque legalizar a! Partido Comunista no es cosa fácil; al contrario, es una operación arriesgada. Apenas cuatro minutos separa el vagón del coche cama donde viajarán los Reyes con sus hijos hasta el aparcamiento de coches oficiales, tiempo suficiente. sin embargo, para que el presidente cuente" algunas cosas. El Rey Don Juan Carlos había hecho un aparte con Suárez en el andén y el presidente parece satisfecho, está animado y no parece que la situación planteada le preocupe gravemente. Lo cierto es que por intuición periodística titulo mi crónica con un indició en alza: -Suárez, dispuesto a legalizar al Partido Comunista-En aquellos momentos pocos lo esperaban, porque e! Ejecutivo no tenía una gran operatividad y algunas consultas habían resultado negativas, pero el sábado de Resurrección, al filo de las diez de la noche, los teletipos vomitan el notición el Ministerio del Interior ha legalizado ai Partido Comunista de España.

¿Quién se lo esperaba? Carrillo estaba en París; Sánchez Montero, en Tole, do; Marcelino Camacho. er

Valencia. Nadie se esperaba la noticia ni siquiera una decisión de taJ importancia en un día que tenía la obligación de ser políticamente gris e inhábil, metido en pleno puente, al ser el sábado más sábado del año. Pero todo estaba calculado ai milímetro, incluso la hora. Se trataba de un dia y una hora prodigiosamente calculadas, para debilitar las posibles y primeras reacciones de la derecha.

UNA OPERACIÓN CALCULADA

Es cierto que la noticia cogió desprevenidos a varios ministros, entre ellos los militares, salvo Gutiérrez Mellado. También conocían la decisión Osorio, Martín Villa y Landelino Lavilla. Era lógico, en cierto modo. Suárez es un hombre frió y calculador, de grandes reflejos y tranquilo a la hora de tomar decisiones de alcalce difícil de calcular. Por eso. la legalización de los comunistas fue todo obra de él; lo tenia todo pensado y madurado. Lógicamente, un sábado de Semana Santa dos millones de madrileños estaban Fuera de ia ciudad, pero eso es lo menos importante. Por ejemplo. «El Alcázar» no salía hasta el lunes, es decir, que la reacción de la extrema derecha tardaría unas horas más. «...Las consecuencias pueden ser trágicas para España... Se ha dinamitado el 18 de julio con esta legalización. En una palabra, se ha traicionado a España y a todos aquellos que murieron por núestra Cruzada.» Asi reaccionaba el órgano de los ex combatientes.

Pero hay más reacciones y contra-reacciones. Creo que era miércoles. Me he acercado hasta la calle Fuenterrabía donde tiene su despacho de abogado Fernando Alvarez de . Miranda. Es el dia de la presentación oficial del Partído Demócrata Cristiano fruto de la fusión del Partido Popular Demócrata Cristiano y la Unión Democrátíca Española, de la que formaban parte cuatro ministros (Osorio, Heguera, De la Mata y Carriles).

Fernando tiene un destartalado coche 1.500 familiar y en él nos trasladamos a un hotel madrileño, donde se desarrolla la presenta ción del nuevo partido. Le confirmo, durante el trayecto, las declaraciones de Fraga acerca de la legalización del PCE: «Me parece un grave error político y una farsa jurídica..."

Mas adelante califica la medida como «golpe de Estado», ya que entiende que la reforma, con la legalización de los comunistas, se transforma en ruptura

Alvarez de Miranda está preocupado, pero me dice que confía en el Ejército, pero que hay que intentar que también las Fuerzas Armadas comprendan la medida necesaria para culminar el proceso de democratización del país. En el Eurobuilding ya esperan al líder democristiano. Hay animación discursos, y calor, mucho calor. Fernando Alvarez de Miranda toma la palabra, habla de la legalización del PCE y felicita al Gobierno. De repente, se refiere a Fraga y dice, en las palabras más intensas de la reforma, que el líder derechista, con sus declaraciones, ha intentado una sedición en el Ejército. Hay aplausos, muchos

aplausos... El Centro Democrático apoya, decididamente, la decisión de Suárez (el PDC formaba parte del antiguo centro), si bien pone en aviso de las intenciones del eurocomunisrno. Sin embargo, a aquellas horas, el ministro de Marina, almirante Pita da Veiga había dimitido. Por segunda vez. Suárez se enfrentaba a una mini-crisis militar.

OTRA VEZ LA TENSIÓN

Dos días después de la legalización de los comunistas, el presidente Suárez habla a través de su teléfono directo con Gutierrez Mellado. Acaba de recibir una carta del ministro de Marina, almirante Gabriel Pita da Veiga, en la que anuncia, su dimisión. El presidente no le comunica al vicepresidente militar la gravedad de la situación, pero Gutiérrez Mellado, ya estaba informado o conocía, al menos, la posibilidad de alguna importante renuncia en el Gobierno a en el generalato. Los dos Suárez y Gutiérrez Mellado, estudian mano a mano la situación durante las largas horas. El presidenta se encuentra muy tranquilo al final de la reunión, sobre todo, después de que el vicepresidente militar ¡e comunicara que los ministros del Ejército y del Aire (Alvarez Arenas y Franco Iribarnegaray, respectivamente) no dimitirían, es decir, los rumores que estaban en la calle sobre una posible salida del Gobierna de los tres ministros militares quedaban desmentidos en lo que se refiere a los titulares del Ejército y Aire,

Mientras, el Rey que había finalizado sus vacaciones estudia con objetividad la situación desde su palacio campestre de la Zarzuela. Había que llevar aliento a la Marina y con una visita de camaradería acompañado ya del nuevo ministro—, confraternizó durante unas horas con los altos jefes navales en el departamento de la Armada en Cartagena. La Marina demostraba también su adhesión al Rey de España, que viajó a Cartagena acompañado de la Reina y de las infantas.

Por aquellos días, jamás se había hablado, tanto en ia Prensa sobre los temas militares, como en los úlrnos años, lo que indicaba que´ las cuestiones relativas a las Fuerzas Armadas ex-perimen t a b a n un cambio profundo en su tratamiento por la opinión pública en ios primeros dieciocho meses de Monarquía.

Tema absolutamente tabú durante el franquismo, los incidentes de septiembre (salida del Gobierno del vicepresidente De Santiago y de abril, con la dimisión del ministro de Marina) habían ,demostrndo que también se llegaba a una normalización a la hora de tratar, públicamente, la trayectoria de nuestro Ejército en relación con la reforma política, es decir, los problemas de las Fuerzas Armadas eran recuperados por la opinión pública en una evolución cuyos efectos positivos han sido reconocidos por los militares más lúcidos del país.

LA DECISIÓN MAS ESTUDIADA

En mayo, ya en un clima de más distensión, el presidente Suárez estaba a punto de culminar la transición política con la celebración de unas elecciones generales. Pero antes, el presidente quiso presentar al nuevo Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter. la nueva democracia española y, al tiempo, conseguir un respaldo exterior suficiente para reforzar su imagen en el interior. Antes de salir para los Estados Unidos, en el mismo aeropuerto de Barajas, Suárez hace unas últimas observaciones a Calvo Sotelo, que sólo hacía unas horas había dimitido como ministro de Obras Públicas para dirigir desde fuera de; Gobierno la operación centrista. De alguna manera, la operación ya despertaba los primeros síntomas e iban a ser los suaristas y no los tácitos, los encargados de conducir la nave de la Un´ióñ del Centro Democrático.

En.el viaje a los Estados Unidos, el presidente deja ver la posibilidad de que encabece la lista de UCD por Madrid, dato que va a confirmar pocos dias después al dirigirse al país a través de la televisión. Es decir, Adolfo Suárez. el hombre de Estado, el jefe de Gobierno que supo llevar a buen puerto la transíción, se convertía, por decisión propia, en un hombre de partido, con el objetivo de apuntalar e! triunfo de la UCD y poner orden en sus huestes; éste, seguramente, era eJ trásfondo de una preocupación que le había llevado, con firmeza y responsabilidad, a asumir una decisión arriesgada, minuciosamente calculada, pero no exenta de toda clase de problemas y riesgos.

El mensaje del presiden te encuentra muy pronto las primeras reacciones, y, como es natural, las criticas, algunas, serian feroces. En realidad, la estrategia de Suárez dejaba en pre-pario la alternativa de una gran mayoría de partidos y mini-p a r t i d o s. Felipe González anuncia, que las elecciones no serán limpias Carillo advierte y Fraga y su Alianza Popul´ar atacan con gran dureza la decisión del presidente de presentarse a las elecciones.

La suerte, entonces, estaba echada. Respaldado in-ternacionalmente. Suárez. a mediados de mayo, se apresta a ganar las elecciones. Es consciente de las intenciones de la derecha y la izquierda, y por eso asume la responsabilidad de jugárselo todo a una carta.

El 15 de junio más de seis millones de votos le confirman al frente del primer Gobierno democrático de la Monarquía. En la Zarzuela); el Rey está satisfechos había ganado la democracia..

José Ramo

 

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